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miércoles, 12 de septiembre de 2018

Mejoras en el buque oceanográfico ARA “Austral”

El buque oceanográfico ARA “Austral” entró en el  dique de carena Nº 2 del Arsenal Naval Puerto Belgrano (ARPB) para la instalación de dos sondas que potenciarán sus capacidades científicas. Se trata de una sonda científica y una biológica que se sumarán a la sonda de última generación ya instalada el año pasado.

El “Austral” es un buque del CONICET tripulado por miembros de la Armada y que cada año embarca a científicos de diferentes proyectos de ese centro y de universidades nacionales. Asimismo, la tripulación del “Austral” está integrada por 25 marinos, entre ellos hidrógrafos y oceanógrafos del Servicio de Hidrografía Naval (SIHN), más una dotación complementaria de recambio de otros 25, ya que el buque desarrolla navegaciones de largos períodos.

El capitán de Navío Gabriel Galeazzi, Comandante de la Agrupación de Buques Hidrográficos y director de la Unidad de Apoyo a las Investigaciones Hidrográficas y Oceanogáficas del CONICET, expresó:  “El Arsenal Naval Puerto Belgrano tiene el único dique en capacidad de recibir a un buque de este calado y tonelaje”, “Los trabajos de esta envergadura se hacen en este arsenal a través de un convenio entre el Estado Mayor General de la Armada y el CONICET, que establece el apoyo a toda la flota científica”.

Galeazzi dijo que los operarios del ARPB le harán al “Austral” además una inspección de la línea de ejes y trabajos menores en cubierta.
Es la segunda vez que el “Austral” ingresa al ARPB;  primariamente fue para la instalación de una sonda de última tecnología mundial de origen holandés, similar a una que se colocó en el hidrográfico “Puerto Deseado”, buque que realizó el estudio del talud marítimo y que permitió que la Organización de Naciones Unidades aprobara en 2016 la extensión del límite exterior de la plataforma continental argentina. El ARA “Austral” es uno de los buques que integran la Agrupación de Buques Hidrográficos con asiento en la Base Naval Mar del Plata.

Defensa

miércoles, 22 de agosto de 2018

Desarrollan en el país el segundo magnetómetro criogénico del mundo

Cri.Ar, desarrollado en una fusión de empresas, es un equipo capaz de medir el paleomagnetismo en rocas en la exploración de hidrocarburos.


El Paleomagnetismo es el estudio del campo magnético terrestre registrado por las rocas en el momento de su formación o durante procesos geológicos relevantes ocurridos con posterioridad. Poder medirlo es vital para la industria petrolera, ya que arroja información clave sobre la formación del petróleo y la trampa geológica que lo arraiga, reduciendo los riesgos de inversión.

El equipamiento capaz de hacerlo se denomina magnetómetro criogénico y hasta el momento, el único fabricante en el mundo se encontraba en California, Estados Unidos. Un desarrollo tecnológico argentino de vanguardia liderado por la empresa La.Te Andes en conjunto con el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa Endeavour Ingeniería, hizo posible que nuestro país cuente con el segundo equipamiento en el mundo apto para medir el paleomagnetismo de rocas con sensores superconductores.

“El magnetómetro criogénico es un instrumento que permite determinar cómo era el vector cuando se formó la roca, es decir, dónde estaba el polo norte o polo sur en el momento en que la misma se formó. Tiene altísima tecnología y electrónica muy sofisticada”, explica Roberto Hernández, Presidente de La.Te Andes.

Además, agrega: “El proyecto Cri.Ar nos convierte en la segunda fábrica de este tipo de tecnología en el mundo y nos va a permitir generar una estructura de servicios de alta velocidad por la estructura de robotización alcanzada. El equipo procesa una muestra cada tres minutos, es decir que la volumetría de análisis está a la altura de la que demanda la industria del petróleo”.

En efecto, el Cri.Ar -que ya se encuentra en fase operativa- cuenta con capacidades similares o superiores a los magnetómetros comerciales, a una fracción del costo. En términos técnicos, el equipo permite la obtención de información relativa a tiempo de la deformación, orientación de coronas, cuantificación de rotaciones, ubicación cronoestratigráfica de perfiles sedimentarios y tasas de sedimentación.

Los doctores del CONICET con asiento en la CNEA, Julio Guimpel, Mariano Gomez Berisso, Víctor Correa, Pablo Pedrazini, y Marcelo Vasquez Mansilla formaron parte del equipo que desarrolló la innovación. La conceptualización del diseño, la programación de un software para el control del magnetómetro, y la definición de mecánica y electrónica, son sólo algunas cuestiones que tuvieron que resolver junto a personal de La.Te Andes y Endeavour Ingeniería.

El investigador principal Julio Guimpel, director del proyecto, comenta: “Siempre es desafiante enfrentarse con el diseño de un equipo nuevo. En este caso, que tuviera el condimento de que fuera necesario para una empresa que está haciendo prospección, lo que a su vez significó hacer un desarrollo que sea productivo para el país, fue muy motivador”.

“Nosotros producimos conocimiento pero también es necesario poner en valor ese conocimiento en provisión de servicios o en bienes de naturaleza tecnológica. En este caso, se trata de un nicho único porque no hay compañías que hagan lo mismo; es un aparato que no se encuentra disponible en el mercado”, agrega Gomez Berisso, investigador independiente que integra Laboratorio de Bajas Temperaturas en la CNEA, y que puntualmente estuvo involucrado en la parte mecánica y criogénica del equipo.

La complementariedad de disciplinas y recursos como estrategia

Tener en nuestro país un magnetómetro criogénico es el resultado de la sinergia entre empresas decididas a apostar al crecimiento de la industria a partir de la innovación, y del apoyo de instituciones científicas como el CONICET y la CNEA, que promueven el avance tecnológico del país, el desarrollo de la economía nacional y el mejoramiento de la calidad de vida.

“El proyecto CRI.AR fue un proceso de un año, gracias a que hay más decincuenta años de desarrollo científico es estos temas en nuestro país. Encontramos una oportunidad en la industria y las capacidades de poder abordarla conjuntamente con el sistema científico nacional”, sostiene el presidente de La.Te Andes.

“En este proyecto de alta complejidad era clave la complementariedad y formar grupos interdisciplinarios que manejen diversos conocimientos”, agrega Nicolás Hernández, socio gerente en la empresa Endeavour Ingeniería, quien tomó el rol de coordinador general del proyecto.

“Argentina tiene un potencial científico y tecnológico enorme y capacidades que lo diferencian de otros países. Solo falta explotarlo. Este proyecto es un intento de hacerlo”, añade.

Una empresa fruto de la unión público-privada

La.Te Andes es una empresa mixta privado-pública de base tecnológica localizada en la provincia de Salta, integrada por la empresa GEOMAP S.A. (51%) y el CONICET (49%). Cuenta además con la colaboración de otras instituciones del sistema científico tecnológico nacional y del exterior.

Desde su conformación, la empresa se ha constituido en un núcleo tecnológico productivo de innovación para el desarrollo energético y científico aplicado, buscando cuantificar la variable tiempo, fundamental en el impacto económico en la evaluación de emprendimientos hidrocarburíferos, entre otros, tanto en etapa de exploración como de desarrollo. Entre sus objetivos están la elaboración y ejecución de proyectos estratégicos de base tecnológica orientados a resolver problemáticas sensibles en la valoración de georecursos (hidrocarburos, yacimientos minerales, geotermia, entre otros).

Fuente: CONICET

lunes, 8 de mayo de 2017

Desplegaron el Wave Glider en el golfo San Matías


El pasado 28 de marzo, el Vicegobernador Prof. Pedro Pesatti participó del despliegue al mar del robot Wave Glider en el golfo San Matías, como parte del proyecto para el conocimiento y aprovechamiento de las riquezas y potencialidades del océano Atlántico en el marco del proyecto “Pampa Azul”.

Pampa Azul es una iniciativa estratégica nacional de investigación científica en el Mar Argentino, que incluye también actividades de exploración y conservación, de desarrollo tecnológico para los sectores productivos vinculados al mar así como la divulgación científica dirigida al público en general.

Pesatti, que estuvo acompañado por el Secretario de Ciencia, Tecnología y Desarrollo para la Producción, Ing. Hugo Josserme, y por la Legisladora Roxana Fernández, destacó las gestiones que trajeron esta tecnología a las aguas del golfo San Matías y detalló que “esta experiencia se realiza para ajustar el dispositivo que se aplicará para el conocimiento del mar para el proyecto Pampa Azul” y que para la provincia significa conocer estos datos para “el Centro de Investigación Aplicada que creamos hace más de un año, en SAO, donde interviene el gobierno provincial, la Universidad del Comahue, el Conicet y  el Instituto de Biología Marina”.

En este sentido, el Wave Glider es un vehículo único en su tipo y en el país, está diseñado para la navegación autónoma en el mar y al mismo tiempo, para adquirir información que es enviada a tierra por medio de un enlace satelital.

Eventualmente, podría viajar a una zona distante, recopilar datos y regresar para el mantenimiento, sin requerir de un barco para salir de puerto, realizando misiones con duración de más de un año. Esto permitirá abaratar costos de campañas oceanográficas y tomar datos sin necesidad de embarcarse.

Otras instituciones y organismos que participaron del proyecto son el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación (MINCyT), el Ministerio de Seguridad de la Nación, el Ministerio de Defensa de la Nación  a través del Servicio de Hidrografía Naval, Prefectura Naval Argentina, la Secretaría de Ciencia Tecnología y Desarrollo para la Producción de Río Negro, la Subsecretaría de Pesca de Río Negro, el Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos Almirante Storni (CIMAS) de Río Negro, el Consejo Nacional de Ciencia y tecnología (CONICET), el Centro Científico y Tecnológico (CIT) de Santa Cruz, INVAP y la empresa Liquid Robotics, que proveyó el equipo.

El titular del Parlamento sostuvo que Río Negro tiene un enorme potencial para aportar a Pampa Azul. “Basados en Invap y el Cimas estamos formulando una propuesta que integra la capacidad de desarrollar tecnología que tiene Invap y el golfo de San Matías como banco de pruebas”, afirmó Pesatti. A lo que agregó: “La articulación de distintas instituciones que intervienen en Pampa Azul comenzó a funcionar y esto permitirá una sinergia muy importante para un proyecto de alcance significativo, que permitirá conocer el recurso más estratégico que tiene nuestro país, el mar”.

El cronograma de la prueba del Glider
•    El 24 de marzo, el Glider salió del CIT en Santa Cruz, transportado por sus técnicos. Por la noche se alojó en la sede de la Universidad Nacional Patagonia San Juan Bosco, en Chubut.
•    El 25 llegó al puerto de San Antonio Este, donde se alojó en Prefectura Naval.
•    El 26, el equipo técnico del CIMAS, CIT Santa Cruz, INVAP, CONICET, SHN, PNA, se reunió para ajustar el protocolo para el lanzamiento, ponerlo en condiciones, hacer pruebas de conexión de datos en tierra y chequear funcionamiento.
•    El 28 fue puesto en el mar desde el guardacostas GC71 de la PNA.
•    El  29 navegó en forma autónoma, recogiendo y transmitiendo datos vía satélite permanentemente a un Centro de Control en tierra.
•    El 30 fue recogido por el GC71 y llevado al Puerto de SAE.
•    El 31 se realizó una evaluación técnica y se preparó para el envío de nuevo a Río Gallegos.

sábado, 25 de marzo de 2017

Un dron para combatir insectos

Una pyme de base tecnológica ofrecerá un servicio de monitoreo y control de plagas basado en el uso de drones y de sensores trampa que detectarán a los insectos. La solución permitirá sectorizar y reducir el uso de agroquímicos.


Por Nadia Luna

Agencia TSS – Hace algunos años, Daniel Sequeiros fundó FXDrones, una empresa cordobesa especializada en el desarrollo de drones y la provisión de servicios relacionados. Uno de los artefactos producidos por la firma de Sequeiros fue un modelo de seis hélices –hexacóptero–, pensado para el monitoreo y control de plagas, con el objetivo adicional de controlar la proliferación del mosquito Aedes aegypti (el vector del dengue) en lugares de difícil acceso.

Sin embargo, un ingeniero agrónomo le hizo notar a Sequeiros que este hexacóptero –las seis hélices le otorgan mayor potencia al equipo para que pueda cargar un equipo de pulverización– también podía ser útil en cultivos intensivos, como viñedos y árboles frutales, ya que, si bien su cobertura es limitada debido a su tamaño y capacidad de carga, el dron permite una fumigación de alta precisión, a diferencia de métodos tradicionales como aviones pulverizadores y tractores mosquito. Esto presenta dos grandes ventajas: evita la dispersión del insecticida y reduce el riesgo para la salud y el medioambiente. También se traduce en un beneficio económico para los productores, que pueden utilizar menos agroquímicos.

Sequeiros presentó la idea y el prototipo en el Centro de Innovación Tecnológica, Empresarial y Social (CITES), la incubadora que el Grupo Sancor Seguros tiene en Sunchales (Santa Fe) y actualmente se encuentra allí para conformar una empresa de base tecnológica (EBT) llamada BioDrone, junto con la bióloga Luciana Bollati. BioDrone apunta a ser un sistema integral para el monitoreo y control de plagas automatizado. La detección de los insectos se realiza mediante sensores trampa colocados en campo, que enviarán la información a un software supervisado por un técnico que da la orden a los drones para que fumiguen solo donde se haya detectado la presencia de insectos.

“El dron que estamos desarrollando tiene mayor capacidad de carga y más autonomía que los drones estándar. Queremos que se impulse con un motor a combustión interna, es decir, que en vez de utilizar baterías se propulse a nafta”, destaca Sequeiros en diálogo con TSS. Esta característica hace al sistema más práctico y económico porque, a la hora de fumigar numerosas hectáreas, se necesitan reemplazar constantemente las baterías, que tienen un costo elevado.
“El dron que estamos desarrollando tiene mayor capacidad de carga y más autonomía que los drones estándar”, dice Sequeiros.

Así, mientras que un dron convencional posee una batería que dura unos diez minutos y tiene poca capacidad para levantar peso, este nuevo diseño permitirá una capacidad de carga de 20 litros y una autonomía de 40 minutos. Sequeiros indica que los drones que se utilizan actualmente para fumigar son dispositivos estándar a los que se le agrega un sistema de pulverización estándar. “Nosotros estamos desarrollando un sistema de pulverización específico para drones y hay una patente involucrada”, explica.

Entre las mejoras que incorpora en la fumigación, el dron expulsa un flujo de aire descendente que mueve la hoja y permite que el agroquímico ingrese mejor. Además, vuela a una altura muy baja, que se puede controlar a partir de radares que detectan la altura de la planta y permiten que la volatilidad del agroquímico sea mínima, a diferencia de un avión que fumiga desde varios metros de altura o un tractor mosquito que arroja agroquímicos a toda la plantación.

“El objetivo es disminuir los costos para los productores y minimizar el daño ambiental que causan las fumigaciones”, indica Sequeiros. Bollati agrega: “También reduce los daños a la salud en los casos en que la fumigación se hace con mochila y el operador está expuesto al agroquímico”.

Es una trampa

El dron forma parte de una plataforma integral de monitoreo y control de plagas que se complementa con los sensores trampa desarrollados por la rafaelina Bollati, becaria doctoral del CONICET en el CITES. “Se atrae a los insectos mediante la liberación de feromonas, se los contabiliza, identifica y se dispara la alarma”, detalla la bióloga, quien actualmente está trabajando en el sistema de identificación de los insectos.

Una base de datos recibe y almacena la información para enviarla a un servidor central que procesa y analiza si es necesario aplicar el insecticida. En este punto, entran en acción los drones, que fumigarán las zonas en que se activaron las trampas, en vez de pulverizar indiscriminadamente el campo.

Daniel Sequeiros y Luciana Bollati se unieron para crear una empresa de base tecnológica bautizada BioDrone, incubada en el CITES.

Sequeiros resalta que el equipo que está desarrollando tiene un 50% de componentes nacionales. “Es un gran avance porque los drones suelen tener entre un ochenta y un noventa por ciento de componentes importados. Lo que nosotros tenemos que importar es la electrónica, porque todavía no se puede competir con los precios de los fabricantes chinos. Pero desarrollamos el software y varias piezas mecánicas, como la caja de engranajes necesaria para el sistema de combustión interna”, sostiene. En cuanto a los materiales, en el dron se combina el uso de fibras de carbono y de vidrio, plásticos y aluminio aeronáutico.

Ante la proliferación de una plaga, es usual que puedan pasar varios días hasta que el productor contrate un servicio de fumigación. En cambio, según Bollati, con BioDrone la aplicación es “prácticamente inmediata, porque la alarma se activa, la información se procesa rápidamente y, como mucho, al día siguiente se envía al dron a fumigar”. Y agrega:“Nuestro objetivo final es que el sistema sea autónomo: que los drones se activen cuando el insecto ingrese a la trampa”.

Sequeiros señala que, actualmente, debido a la reglamentación vigente para el uso de drones, los dispositivos no pueden moverse de forma autónoma. De todos modos, el sistema tendrá la capacidad de hacerlo pese a que, hasta que exista un cambio en la normativa, los drones entrarán en acción bajo la supervisión de un técnico.

Durante este año, los fundadores de BioDrone realizarán ensayos para validar el sistema en frutales de manzana y pera en Río Negro y en viñedos mendocinos. Para el año que viene planean probar el sistema en cultivos extensivos como soja y maíz. “Estamos trabajando en el sistema de identificación de los sensores y en el desarrollo de un algoritmo que detecte con precisión qué zonas hay que fumigar según las trampas que se activen. También queremos optimizar el consumo energético de las trampas a partir de la utilización de paneles solares para la recarga de las baterías”, concluye Bollati.

jueves, 23 de junio de 2016

Y-TEC invertirá U$S 60 millones para instalar fábrica de baterías de litio

Y-TEC, la empresa de tecnología que fue creada en 2012 por YPF (51%) y el Conicet (49%), invertirá 60 millones de dólares para instalar en el país la primera fábrica de celdas de ion-litio. La compañía ya desarrolló su modelo de negocios, que estará orientado a abastecer a los mercados de almacenamiento de energía y movilidad para vehículos eléctricos y dispositivos móviles.

El tiempo total que demandará la construcción y puesta en funcionamiento de la planta se estima en aproximadamente 18 meses y contempla la construcción del edificio y la importación e instalación del equipamiento. Para comienzos de 2018 se proyecta poner en funcionamiento una planta para la fabricación de celdas con una capacidad total de 96 MWh de potencia.

Los directivos de la compañía estatal iniciaron la presentación a potenciales inversores para el financiamiento de la iniciativa, según confirmaron ayer a Télam fuentes de YPF. El mes pasado Y-TEC firmó un memorando de entendimiento con la empresa italiana FAAM Energy Saving Battery especializada en la fabricación y reciclado de baterías, que impulsa la construcción de una planta de similares características en Europa. El convenio prevé trabajar con la subsidiaria Lithops en actividades de investigación y desarrollo para tecnologías de celdas de ion-litio.

Ambas empresas acordaron también programas de investigación para el desarrollo conjunto de materiales activos a partir de carbonato de litio local. “Esto permitiría consolidar en nuestro país toda la cadena de valor, desde la minería del litio hasta las baterías de consumo”, explicaron voceros de la petrolera estatal. Y-TEC ofrecerá al inversor el licenciamiento de la tecnología y su posterior vinculación como socio estratégico, mientras lleva a cabo un programa de investigación y desarrollo sobre los eventuales productos.

“Al tratarse de equipamiento de origen italiano, existe la posibilidad de acceder a financiamiento público de ese país, aunque la estructura de financiamiento final será definida por el inversor en función de sus intereses de capitalización y posibilidades de acceso”, indicaron las fuentes.

Con todo, además del proyecto empresario, avanza la construcción del Centro de Desarrollo tecnológico “General Savio” en la ciudad de Palpalá, provincia de Jujuy. La obra se inició con el financiamiento del ex Ministerio de Planificación a la UNJU (Universidad Nacional de Jujuy), y se retrasó en el segundo semestre del año pasado. Se estima que para completar la construcción del edificio se requieren al menos seis meses si se desembolsan los fondos a la parte contratista.

El Conicet repatrió en septiembre pasado a la científica Victoria Flexer, que trabajó durante los últimos siete años en la Universidad de Gante, Bélgica, y en otros centros de investigación de Australia y Francia. La experta liderará la constitución de los equipos de investigación. “El Centro General Savio está planeado como una unidad ejecutora cogobernada por la UNJU y el Conicet, y si bien Y-TEC no integra formalmente la asociación existen claras vinculaciones a futuro”, señaló el cable de Télam. Y-TEC y la UNJU fueron beneficiados con un proyecto del Fondo de Innovación Tecnológica Regional de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.

Fuente: Cronista.com

domingo, 21 de febrero de 2016

Nuevo buque de investigación para el "Pampa Azul"


Fuente: Fundación Felix de Azara

Desde la Fundación Azara finalmente en pocos días más -y luego de meses de preparativos, trámites y distintas gestiones- tendremos el honor de participar en la entrega al Estado Argentino del buque "Azara I" (a título gratuito), para su uso en la investigación de nuestros espacios marítimos, como aporte al conocimiento de los mismos y a la reivindicación de nuestra soberanía, en el contexto de la Iniciativa Pampa Azul.

El buque podrá facilitar las campañas científicas que permitan conocer más sobre el Área del Talud Continental, el Agujero Azul, el Área del Banco Burdwood - Namuncurá, el Área del Golfo San Jorge, el Área del Golfo San Matías, las Áreas Marinas Sub-Antárticas: Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur, y Área de Estuarios Bonaerenses.

El buque -un pesquero de altura, de origen ruso, año de fabricación 1992, motor alemán, eslora: 55,50 m, manga: 10,40 m, puntal: 5,50 m, calado: -lectura en proa- 3,80 m., en muy buen estado de conservación- permitirá generar nueva información de la biodiversidad de nuestros espacios marítimos, como aporte a la ciencia y a la mejor toma de decisiones en temas concretos y aplicados como por ejemplo las pesquerías.

El buque será recibido por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación y será tripulado por la Prefectura Naval Argentina.

En el funcionamiento y operatoria del buque participarán -además de los mencionados organismos- el CONICET y la Fundación Azara.

Este proyecto es posible gracias a la filantropía y visión de una persona, que realmente representa todo un ejemplo de compromiso con el país.

Por su parte la totalidad del trabajo que realiza la Fundación Azara es en aporte al bien común de la sociedad argentina y al conocimiento universal, como puede el saber más sobre las distintas formas de vida que habitan o habitaron el Planeta.

Además la totalidad de las acciones en las que participa la Fundación Azara son de gestión público-privadas. Cada acción la realiza conjuntamente con un organismo nacional, provincial o municipal. Porque queremos que los proyectos y acciones estén al servicio de la sociedad y vigentes por el mayor lapso posible de tiempo, si "el para siempre" es una utopía.

lunes, 27 de julio de 2015

Se pone en marcha el Sistema Argentino de Evaluación de Energía Solar


Un consorcio asociativo entre el INTA, la Universidad Nacional de Luján, YPF y Conicet instalaran estaciones de medición de radiación solar en todo el territorio Nacional.

La Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, dependiente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, adjudicó un financiamiento de $12.293.673 a través del Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC) para el desarrollo del Sistema Argentino de Evaluación de Energía Solar (ENARSOL), red argentina que se encargará de medir la radiación solar en el territorio nacional.

Participaron del proyecto en consorcio asociativo público-privado el Instituto Nacional Tecnológico Argentino (INTA), la Universidad Nacional de Luján (UNLu) en una primera etapa junto a YPF, y luego a través de Y–TEC, la empresa de tecnología creada junto al CONICET por parte de la petrolera nacional.

En la actualidad, no existe un organismo que centralice la información acerca de la medición de la radiación solar en el país, que verifique la consistencia de los datos y además calibre regularmente los sensores. Contar con estos datos es cada vez más importante, ya sea para dimensionar sistemas de aprovechamiento energético de la radiación solar, para estimar el rendimiento de cosechas o como parámetro de interés biológico. Además, es de relevancia en el análisis meteorológico, ya que las variaciones de energía solar pueden estar relacionadas con cambios climáticos.

Es en este contexto que se desarrolló ENARSOL, que tiene como objetivo el diseño e implementación de estaciones interconectadas en todo el país que transmitan datos en tiempo real.

El proyecto plantea instalar 32 estaciones encargadas de medir la radiación solar en todo el territorio nacional, lo que permitirá en el futuro contar con la información relevante para planificar el uso de energía solar. Las estaciones estarán instaladas en regiones climáticas diferenciadas con el objetivo de evaluar adecuadamente el recurso en todo el país. Para las zonas no cubiertas por la red se adquirió por parte del grupo GERSolar de la UNLu, un hardware que permitirá estimar la radiación solar a través de algoritmos, empleando imágenes satelitales provenientes de satélites geoestacionarios. El INTA ha desarrollado un adquisidor de datos que grabará las señales que provengan de los sensores de medición y los transmitirá a una red de procesamiento centralizada mediante el uso de tecnología celular. La información recolectada quedará registrada en una página web que permite consultar las estaciones de medición remotas instaladas en el territorio nacional.

El director del proyecto, Oscar Pozzolo, destacó los logros obtenidos luego de transcurridos dos años de trabajo del consorcio: “En principio es de resaltar el aprendizaje del trabajo asociativo entre dos organismos de ciencia y tecnológica, como lo son la UNLu y el INTA, con el ámbito privado. Las capacidades de cada nodo fueron altamente complementarias lo que invita a seguir trabajando colaborativamente replicando la experiencia en otros ámbitos de generación y transferencia del conocimiento”.

“Por otra parte fue valioso poner en terreno desarrollos de dispositivos electrónicos nacionales que aportan al crecimiento del sector energético renovable en el ámbito nacional”, sostuvo, y agregó acerca del avance del proyecto que “actualmente ya hemos instalado e interconectado estaciones tanto en pampa húmeda como en parte de la Patagonia con tecnología de primera línea que permite conocer el recurso y con esta información generar líneas de base para el desarrollo local y nacional”.

Además, se ha construido un laboratorio de calibración de equipos de radiación solar que permitirá calibrar los equipos de la red de manera rápida y precisa, y brindar servicios a terceros interesados que así lo soliciten.

La información que proporcionará la red es de gran importancia agronómica y se espera que esta permita evaluar con seguridad las posibilidades económicas de generación de energía eléctrica por centrales fotovoltaicas o solares térmicas, condición indispensable para encarar cualquier proyecto de inversión en este campo. Se espera que todas las estaciones estén instaladas y en funcionamiento para julio de 2016.


Fuente: MINCYT