miércoles, 14 de octubre de 2026

Nuevo sistema de granaderos de precisión de 25 mm avanza para ayudar a la infantería estadounidense a contrarrestar drones y tropas ocultas .

 Northrop Grumman y Barrett Firearms se han asociado en AUSA 2026 en Washington para impulsar el Sistema de Granaderos de Precisión de 25 mm (PGS), un lanzagranadas portátil diseñado para ayudar a la infantería estadounidense a contrarrestar pequeños drones y tropas enemigas atrincheradas. Esta colaboración busca acelerar el desarrollo y la producción de armas, proporcionando munición programable y nuevas capacidades de combate a los pelotones de infantería que se enfrentan a amenazas aéreas y terrestres.
El Sistema de Granaderos de Precisión de 25 mm (PGS), exhibido en AUSA 2026 en Washington, es un lanzagranadas portátil diseñado para ayudar a la infantería estadounidense a contrarrestar pequeños drones y tropas enemigas atrincheradas mediante munición programable. 
Esta colaboración surge en un momento en que el Ejército de EE. UU. busca equipar a sus soldados con armas más versátiles, capaces de hacer frente a una gama cada vez más diversa de amenazas en el campo de batalla. Los pequeños drones representan ahora un peligro constante para las formaciones de infantería, mientras que las armas ligeras y los lanzagranadas convencionales presentan limitaciones al atacar objetivos aéreos o personal enemigo protegido tras obstáculos. El PGS está diseñado para satisfacer estas necesidades mediante la combinación de fuego semiautomático, un sistema avanzado de control de tiro y varios tipos de munición de 25 mm.

Según el acuerdo, Barrett Firearms fabricará el lanzagranadas en su planta de Nashville, Tennessee, e integrará el dispositivo de programación inductiva utilizado para configurar la munición compatible. Northrop Grumman continuará desarrollando el arma y su gama de municiones, aprovechando su experiencia en armas de calibre medio y procesos de fabricación automatizados. Esta división de responsabilidades entre la producción de armas y el desarrollo de municiones tiene como objetivo establecer una estructura industrial capaz de dar soporte a futuros pedidos estadounidenses e internacionales.

El Sistema de Granaderos de Precisión (PGS) es un lanzagranadas semiautomático y ligero, con un peso inferior a 5,4 kilogramos y alimentado por un cargador de cinco granadas. Su diseño busca reducir la carga que transporta cada soldado, manteniendo al mismo tiempo un arma adecuada para las condiciones de campo. A diferencia de los lanzagranadas tradicionales, que utilizan principalmente munición de impacto, el PGS combina un avanzado sistema de control de tiro con proyectiles programables, lo que permite a los soldados ajustar los efectos de la munición según el objetivo y su entorno.

Una de las principales características técnicas del sistema es su dispositivo de programación inductiva, que transfiere información a los proyectiles compatibles antes del disparo. Esta arquitectura permite que el arma utilice munición con diferentes modos de detonación, incluyendo impacto y explosión aérea. El mecanismo semiautomático también permite a los soldados disparar ráfagas sucesivas sin recargar manualmente después de cada disparo, una ventaja al enfrentarse a múltiples objetivos o responder a amenazas que surgen rápidamente.

Últimas noticias sobre la defensa de AUSA 2026.

Northrop Grumman ha desarrollado cuatro tipos de munición de 25 mm para el PGS, que abarcan la detonación en el aire, la detonación por proximidad, el combate cuerpo a cuerpo y los requisitos de entrenamiento. El proyectil de alto explosivo con explosión aérea (HEAB) utiliza una configuración explosiva de doble ojiva programable capaz de detonar en vuelo o al impactar. Esta capacidad está diseñada para atacar al personal enemigo posicionado detrás de muros, terraplenes u otros obstáculos que normalmente reducen la efectividad del fuego directo.

La munición de detonación por proximidad responde a otro requisito cada vez más relevante en los campos de batalla modernos. Diseñada para provocar fragmentación cerca del objetivo, está pensada para neutralizar pequeños drones, tanto en vuelo estacionario como en movimiento. Para enfrentamientos a corta distancia, la munición Close Quarter Battle es idónea para combatir en entornos confinados, especialmente dentro de edificios y trincheras. Una munición de entrenamiento específica completa la gama, permitiendo a los soldados familiarizarse con el arma antes de su uso operativo.

El sistema PGS está diseñado para proporcionar a los pelotones de infantería un medio para atacar objetivos que normalmente requerirían armamento especializado o equipo antidrones adicional. La combinación de munición de explosión aérea y detonación por proximidad podría permitir a los soldados responder a la aproximación de drones sin perder la capacidad de atacar al personal enemigo que se encuentra a cubierto. Esta flexibilidad es particularmente relevante durante las operaciones de infantería dispersas, donde no siempre se puede garantizar el acceso inmediato a armas montadas en vehículos, equipos de guerra electrónica o sistemas de defensa antiaérea específicos.

El acuerdo también refleja los esfuerzos por poner tecnologías avanzadas de munición al alcance de los soldados. El uso por parte de Northrop Grumman de componentes comunes y líneas de fabricación automatizadas existentes podría facilitar un aumento gradual de la producción, mientras que la participación de Barrett proporciona capacidad industrial específica para la fabricación del lanzagranadas. Por el momento, ninguna de las compañías ha anunciado volúmenes de producción, un calendario de entregas ni un contrato de adquisición confirmado en el marco de esta nueva alianza. Por lo tanto, el anuncio se centra en la cooperación industrial y el desarrollo continuo del sistema, más que en un despliegue operativo inmediato.

Más allá del mercado estadounidense, el Sistema de Granaderos de Precisión podría despertar el interés de las fuerzas armadas aliadas que buscan mejorar la protección de la infantería contra pequeños drones y posiciones terrestres fortificadas. La guerra en Ucrania y otros conflictos recientes han demostrado cómo las aeronaves no tripuladas de pequeño tamaño pueden amenazar a soldados individuales y unidades dispersas, lo que ha incrementado la demanda de armas defensivas que puedan emplearse directamente a nivel de pelotón. Al combinar munición programable con un arma de infantería portátil, la colaboración entre Northrop Grumman y Barrett Firearms refleja los cambios en el armamento de la infantería estadounidense en respuesta a la evolución de las condiciones del combate terrestre, con posibles implicaciones para la modernización de las fuerzas de la OTAN y el mercado internacional de armas antidrones.

Análisis de la nueva carabina XM8 de 6,8 mm del Ejército de EE. UU.: ¿Qué cambios presenta con respecto a la M7 y la M4A1 ?

El Ejército de los Estados Unidos presenta la nueva carabina SIG Sauer XM8, un fusil de asalto compacto de 6,8 × 51 mm desarrollado a partir del M7 tras las sugerencias de los soldados estadounidenses, quienes solicitaban un arma más ligera, corta y manejable. Equipada con un cañón de 279 mm (11 pulgadas), un sistema de funcionamiento de pistón de gas, controles ambidiestros y un silenciador integrado, la XM8 combina el mayor rendimiento balístico de la munición de 6,8 mm de última generación con características de manejo mejoradas, diseñadas para solucionar las limitaciones detectadas durante las primeras evaluaciones del M7.

El XM8, expuesto en AUSA 2026 en Washington, D.C., pone de relieve los últimos avances en equipamiento militar y tecnología armamentística de Estados Unidos. 
El XM8 está diseñado para reemplazar la carabina M4A1 de 5,56 mm en las unidades designadas de la Fuerza de Combate Cercano del Ejército de EE. UU., combinando el rendimiento balístico de la munición de 6,8 mm del Ejército con una configuración más corta y ligera desarrollada en respuesta a las opiniones de los soldados. Su diseño busca mejorar la efectividad contra soldados enemigos protegidos, manteniendo al mismo tiempo la movilidad y el manejo del arma necesarios para el combate urbano, las operaciones a pie y los enfrentamientos en entornos confinados.

El XM8 representa una importante evolución del fusil M7, seleccionado originalmente en el marco del programa de Armas de Escuadrón de Nueva Generación (NGSW) del Ejército de EE. UU. para aumentar la letalidad de la infantería frente a las amenazas del campo de batalla moderno. Si bien el M7 introdujo un cartucho de 6,8 mm más potente y capacidades avanzadas de control de tiro, las evaluaciones realizadas por soldados estadounidenses pusieron de manifiesto su preocupación por su peso, dimensiones generales y manejo en comparación con el conocido M4A1. Estas observaciones impulsaron al Ejército y a SIG Sauer a desarrollar una carabina más compacta que conservara las ventajas balísticas del arma original, a la vez que satisficiera mejor las necesidades físicas y tácticas de la infantería a pie.

El XM8 conserva la arquitectura mecánica fundamental del M7, pero incorpora un cañón más corto, dimensiones revisadas y mejoras ergonómicas. Según SIG Sauer, la nueva carabina es aproximadamente un 12 % más ligera que la M7, mientras que el Ejército de EE. UU. informa que es unos 89 mm (3,5 pulgadas) más corta y más de 0,45 kg (1 libra) más ligera. Estos cambios buscan mejorar la movilidad y el manejo del arma durante los movimientos rápidos de infantería, las operaciones con vehículos y los enfrentamientos en espacios reducidos. En lugar de desarrollar un fusil completamente nuevo, el Ejército ha perfeccionado un diseño existente utilizando la experiencia adquirida por los soldados que evaluaron el M7 en condiciones operativas reales.

La principal mejora con respecto al M4A1 que utilizan actualmente los soldados del Ejército de EE. UU. es la adopción de munición híbrida de 6,8 × 51 mm. A diferencia del M4A1, que dispara el cartucho OTAN de 5,56 × 45 mm, el XM8 utiliza munición diseñada para generar un mayor rendimiento balístico y conservar una mayor energía a distancias extendidas. Su construcción híbrida de la vaina puede soportar presiones de recámara más altas que la munición de latón convencional, lo que permite una mayor velocidad y energía del proyectil. Para la infantería estadounidense, la ventaja prevista es una mayor efectividad contra combatientes enemigos equipados con chalecos antibalas modernos, aunque la penetración real depende del proyectil, la velocidad de impacto, la distancia de combate y el nivel de protección.

El M4A1 sigue siendo una carabina de asalto probada, valorada por su peso relativamente bajo, su retroceso manejable y su efectividad en el combate cuerpo a cuerpo. Su cañón de 368 mm (14,5 pulgadas) ofrece un equilibrio práctico entre movilidad y rendimiento balístico, y décadas de uso operativo han creado una infraestructura logística y de mantenimiento consolidada. En comparación, el XM8 utiliza un cañón más corto de 279 mm (11 pulgadas) y dispara el cartucho de 6,8 mm, más potente. Esto refleja el esfuerzo del Ejército por combinar el manejo compacto propio de una carabina de infantería moderna con la mayor eficacia balística introducida mediante el programa NGSW. El cañón más corto también supone una desventaja balística: la reducción de la longitud del cañón generalmente disminuye el tiempo disponible para que los gases propulsores aceleren el proyectil, lo que puede afectar a la velocidad inicial.

La nueva carabina SIG Sauer XM8 cuenta con un cañón compacto de 279 mm (11 pulgadas), munición de 6,8 × 51 mm, sistema de funcionamiento por pistón de gas, controles ambidiestros y un silenciador integrado. Desarrollada a partir del fusil M7, combina una mayor potencia de fuego con una maniobrabilidad mejorada en un diseño más corto y ligero. (Fuente de la imagen: Sig Sauer)
Según las especificaciones técnicas publicadas en el folleto del XM8 de SIG Sauer, la carabina pesa aproximadamente 3,31 kg (7,3 lb) descargada. Con el silenciador y el escudo térmico instalados, el peso aumenta a aproximadamente 3,99 kg (8,8 lb). El arma mide 833 mm (32,79 pulgadas) con la culata plegada y el silenciador colocado. Estas cifras ilustran los esfuerzos del fabricante por reducir el tamaño y el peso del M7, manteniendo las capacidades asociadas a la munición de 6,8 mm.

Argentina refuerza la cooperación militar con España e Israel con nuevos acuerdos en defensa

Buenos Aires y Madrid preparan un plan de actividades conjuntas para 2027-2028, mientras que el acuerdo con Israel abre la puerta a intercambios en equipamiento, tecnología e innovación

Delegaciones de la VII Comisión Mixta Hispano-Argentina de Defensa. Foto: Ministerio de Defensa de Argentina
Argentina ha avanzado con España en la planificación de actividades militares conjuntas para el bienio 2027-2028 y ha formalizado un memorándum de entendimiento con Israel. Ambas iniciativas, desarrolladas en el ámbito del Ministerio de Defensa, buscan reforzar la cooperación internacional y contribuir a la modernización de las Fuerzas Armadas argentinas.

Delegaciones de Argentina y España celebraron en Buenos Aires la VII Comisión Mixta Hispano-Argentina de Defensa. La reunión congregó a representantes de los ministerios de Defensa y de los Estados Mayores Conjuntos de ambos países, con el objetivo de mejorar la coordinación institucional y definir futuras actividades bilaterales.

El secretario argentino de Asuntos Internacionales para la Defensa, Daniel Martella, y el asesor español para la Diplomacia de Defensa, el general de división Antonio Ramón Bernal Martín, presidieron los encuentros. Durante las tres jornadas de trabajo, las delegaciones expusieron las líneas generales de sus respectivas políticas de defensa e intercambiaron propuestas para el futuro Plan de Cooperación Bilateral, correspondiente al bienio 2027-2028.

 Cooperación tecnológica con Israel

Por otra parte, el ministro de Defensa argentino, teniente general Carlos Alberto Presti, y la embajadora de Israel en Argentina, Ahuva Spieler Reshef, firmaron un memorándum de entendimiento en la sede del Ministerio de Defensa.

Firma Memorandum con Israel. Foto: Min Def.
El acuerdo establece un marco para explorar intercambios en materia de equipamiento, tecnología, innovación y desarrollo. La firma tuvo lugar después de varios meses de negociaciones bilaterales, según informó el Ministerio de Defensa argentino.

La cartera señaló que el acuerdo responde a las directrices del presidente Javier Milei para reforzar la relación estratégica con Israel y ampliar las capacidades militares argentinas.

 Dos mecanismos de cooperación

Los dos mecanismos tienen alcances diferentes. La comisión con España funciona como una instancia periódica de diálogo y planificación militar, mientras que el memorándum con Israel establece un marco general de cooperación tecnológica e institucional.

Ambas iniciativas están vinculadas a la recuperación y modernización de las capacidades militares argentinas. Sin embargo, no se han comunicado presupuestos, adquisiciones, compromisos de ejecución, calendarios de implementación ni resultados materiales inmediatos.

viernes, 9 de octubre de 2026

La Armada Argentina licitará la construcción del muelle para la Base Naval Integrada Ushuaia

El Ministerio de Defensa de Argentina autorizó el llamado a licitación para construir el muelle militar de la Base Naval Integrada Ushuaia. La obra tendrá un plazo de ejecución de 36 meses y contempla una inversión que se extenderá hasta 2029.

El Ministerio de Defensa argentino autorizó el llamado a Licitación Pública Nacional para construir el muelle militar de la Base Naval Integrada Ushuaia, una obra que cuenta con un presupuesto oficial de 189.321 millones de pesos (unos 120 millones de dólares) y un plazo de ejecución previsto de tres años.

La medida quedó formalizada mediante la Resolución 704/2026, publicada este viernes 9 de octubre en el Boletín Oficial. El procedimiento estará a cargo de la Armada Argentina y se tramitará a través del sistema electrónico CONTRAT.AR. Según establece la resolución, la contratación se realizará bajo un esquema mixto, que combina la modalidad por unidad de medida y el sistema de ajuste alzado. El proyecto está registrado en el Banco de Proyectos de Inversión Pública (BAPIN) que incluye la construcción del muelle, infraestructura conexa y la adquisición de maquinaria y equipamiento para el sector oriental de la península de Ushuaia.

Una obra con financiamiento plurianual

La inversión prevista asciende a $189.321.118.168 y su ejecución excederá el ejercicio presupuestario de 2026. Por ese motivo, la documentación contempla gastos para los ejercicios 2027, 2028 y 2029. La Dirección General de Administración Financiera y Presupuesto de la Armada dejó constancia de que la fuerza dispone de crédito para atender el procedimiento licitatorio durante el ejercicio en curso. En tanto, la autorización para los años siguientes se encuadra en el régimen de gastos plurianuales previsto en la Ley de Administración Financiera. La apertura de ofertas será determinada por la Unidad Operativa de Contrataciones de la Armada, que deberá gestionar la convocatoria y publicar el llamado en el sistema correspondiente.

La Armada tendrá a cargo la ejecución y el control

El Ministerio de Defensa aprobó los pliegos de condiciones particulares, las especificaciones técnicas y los planos que regirán la licitación y el contrato. La Dirección General del Material de la Armada actuará como Dirección de Obra, mientras que la Jefatura de Infraestructura de la Armada tendrá a su cargo la Inspección de Obra. Además, se conformó una Comisión Evaluadora integrada por los capitanes de navío Cintia Graciela Albacetti, Carlos Alfredo Bustos y Marcos Alberto Rodríguez como miembros titulares. Los suplentes serán Diego Ernesto Romanazzi, Carlos Alberto Barri y Jorge Emilio Northing. El ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti, también delegó en el jefe del Estado Mayor General de la Armada la firma del contrato, la emisión de circulares aclaratorias y la aplicación de multas y penalidades previstas en la documentación contractual. La resolución constituye el paso administrativo que habilita la convocatoria. La adjudicación y el inicio efectivo de los trabajos dependerán del desarrollo del procedimiento de contratación.

Decisión Geopolítica: Alemania y Francia financiarán el 100% de la venta de submarinos para la Armada Argentina

La adquisición de una nueva generación de submarinos para la Armada Argentina sigue siendo una de las principales prioridades para el Ministerio de Defensa y el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas. Así quedó patente en una reciente exposición realizada por el jefe del EMCFFAA, almirante Marcelo Dalle Nogare, en el Rotary Club de Buenos Aires, durante la cual brindó las últimas novedades sobre este programa de reequipamiento.

Primero y principal, y en sintonía con lo que ha sido informado a lo largo de los últimos meses, dos propuestas son las consideradas para recuperar el arma submarina, a saber: la de Naval Group por unidades de la clase Scorpène y la de ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS) por ejemplares de la clase Tipo 209NG.

Como viene siendo señalado, uno de los puntos más importantes en la consideración oficial es, sin lugar a dudas, el financiamiento y los plazos de la operación, y es aquí donde el almirante Dalle Nogare confirmó en su exposición que ambas propuestas cuentan con el apoyo de sus respectivos países, plasmado en que Alemania y Francia financiarán el 100 % de la operación para la provisión de tres submarinos de ataque de propulsión convencional a la Armada Argentina.

El alto mando también señaló que la Argentina está frente a una decisión de carácter geopolítico y de largo plazo, por lo cual no solamente recae en los militares, encargados de la evaluación y el análisis, sino también en el Poder Político, que tendrá la palabra final para elegir cualquiera de las dos opciones.

A su vez, y en cuanto a la opción elegida por la Armada Argentina, el almirante no brindó mayores precisiones, indicando que estamos en presencia de dos excelentes submarinos que cumplen con los requerimientos del Comando de la Fuerza de Submarinos, y que los respectivos informes ya han sido elevados al Gobierno nacional para que se tome una decisión final.

Por último, y más allá de lo mencionado, la decisión final, como se ha descrito en innumerables oportunidades, dependerá del Poder Político de turno para avanzar en la formalización de los respectivos acuerdos y plasmarlos en contratos de adquisición, como también para dejar la decisión para más adelante.

Lo único que queda claro frente a lo esgrimido por el jefe del Estado Mayor Conjunto de las FF. AA. es que las empresas involucradas han recibido el apoyo y aval de sus gobiernos para poder concretar esta operación. La decisión final queda ahora en manos de la Casa Rosada.

jueves, 8 de octubre de 2026

“Fray Luis Beltrán”: la planta de Fabricaciones Militares que se reactivó para producir munición para las Fuerzas Armadas

 Esta semana Fabricaciones Militares celebra su 50 aniversario. La fecha coincide con un plan de reactivación que sus nuevos directivos decidieron encaminar. En ese contexto, DEF visitó la fábrica de munición de “Fray Luis Beltrán” para entender porque este insumo se vuelve clave para el país en un contexto mundial de conflictos armados. 

Patricia Fernández Mainardi

Mientras en el mundo los fabricantes de munición tienen en lista de espera a sus clientes, en Argentina Fabricaciones Militares comenzó un proceso de recuperación. Hoy produce para las Fuerzas Armadas argentinas 
La Ruta Nacional 11 conduce hasta la planta de Fabricaciones Militares “Fray Luis Beltrán”, a pocos kilómetros de Rosario. Allí, entre el movimiento de la ruta y las vías del ferrocarril “General Belgrano”, aparece el acceso. El predio se extiende detrás de sus portones como una pequeña ciudad industrial: calles internas, galpones, naves de producción y distintas instalaciones se suceden dentro de un enorme espacio que durante décadas estuvo ligado a la fabricación de materiales destinados a las Fuerzas Armadas.

De hecho, la cercanía con el ferrocarril no es casual: desde sus orígenes, la ubicación respondió también a la necesidad estratégica de contar con una vía para transportar materias primas, insumos y productos. Nada allí está librado al azar. 

Días atrás, DEF visitó el lugar. Allí, nos recibió su director, el teniente coronel Marcelo Pessina, designado por los nuevos directivos de Fabricaciones Militares –Pablo Glöggler y Diego Martínez– para encarar una fase clave en el plan de reactivación y fortalecimiento de la firma que depende del Ministerio de Defensa. 

La ruta 11 conduce hasta un predio clave para pensar en la soberanía y en las Fuerzas Armadas: la fábrica “Fray Luis Beltrán”, clave para pensar en la munición que utilizan los efectivos militares 
Junto a Martínez, Pessina recorre las instalaciones. A propósito, muy pintorescas, aunque allí lo que interesa es que son fundamentales si se quiere pensar en la soberanía del país: en un contexto mundial de faltante de munición -por los distintos conflictos armados que existen- las Fuerzas Armadas argentinas deben contar con capacidades propias para evitar la dependencia de terceros. 

Son varias las plantas que DEF recorrerá a lo largo de la jornada. Allí se produce munición de distintos calibres, se desarrollan soluciones para responder a las necesidades de sus principales clientes -las Fuerzas Armadas y de Seguridad- y también se fabrican chalecos balísticos. Para sostener esa actividad, el predio cuenta con infraestructura y trabajadores que conviven a diario con la tecnología y los recursos necesarios para mantener en funcionamiento la producción, desde plantas potabilizadoras hasta generadores de energía.

Pero hay algo que no figura en los planos y que, sin embargo, se percibe apenas se empieza a recorrer el lugar: el orgullo de quienes trabajan allí. Para muchos, la fábrica es más que un espacio de trabajo. Hay un vínculo que atraviesa generaciones: varios de los empleados actuales son hijos de antiguos trabajadores de la planta.  

Detrás de cada producto de Fabricaciones Militares, un equipo de ingenieros y trabajadores que se ponen la camiseta para mejorar la sociedad anónima del Ministerio de Defensa 
Fabricaciones Militares y un objetivo en la mira: las Fuerzas Armadas 

Desde Santa Fe, explican que Fabricaciones Militares busca recomponer y profundizar su vínculo con las Fuerzas Armadas y las de Seguridad, en el marco de una nueva etapa orientada a recuperar a las instituciones castrenses como clientes y socios estratégicos.  

La estrategia también contempla una mayor integración de profesionales provenientes de las distintas Fuerzas. Históricamente, los principales cargos directivos de la compañía estuvieron ocupados por personal vinculado al Ejército Argentino. Según explicaron, la nueva conducción busca ampliar esa mirada e incorporar también especialistas de la Armada y la Fuerza Aérea. Algo que, de hecho, ya comenzó a materializarse.  

“Tenemos que recuperar la relación con las Fuerzas”, sintetizaron desde la compañía al explicar el objetivo de esta nueva etapa.

En los últimos meses, desde Fabricaciones capitalizaron la experiencia y lograron avanzar en materia de munición para la artillería de las Fuerzas Armadas
La intención, según plantearon, es que ese acercamiento permita conocer de primera mano las necesidades militares y traducirlas en nuevos proyectos y desarrollos. La apuesta es, en definitiva, volver a construir un vínculo más estrecho con quienes constituyen uno de los principales destinatarios de las capacidades que desarrolla la empresa.

“Fray Luis Beltrán”: capacidad industrial que vuelve a ponerse en marcha

Desde Santa Fe, el teniente coronel Pessina plantea que Fabricaciones Militares conserva una capacidad productiva que excede ampliamente la fabricación de armamento. A lo largo de su historia, la empresa llegó a producir desde munición y armas hasta otros bienes, siempre aprovechando su infraestructura industrial y un conocimiento técnico que, según explica, todavía permanece dentro de las plantas. Por ejemplo, la primera radio a transistores se pudo hacer allí. 

“Tenemos la capacidad productiva, tenemos las máquinas y tenemos la gente”, resume. Para el teniente coronel, ese entramado constituye uno de los principales activos de Fabricaciones Militares y permite pensar nuevamente en proyectos que durante años habían quedado discontinuados. 

“Estamos volviendo a producir munición de artillería”, confiesa, no sin antes destacar que la empresa trabaja en desarrollos para el Ejército, entre ellos munición para el SK-105 y adaptaciones necesarias a partir de las nuevas prestaciones incorporadas por los TAM 2C- A2 modernizados.

Días atrás, en Magdalena, se probó con éxito la munición que se empleará en el ejercicio Arandú, en Brasil
Otro gran avance: pronto el Ejército Argentino se adiestrará con Brasil en el ejercicio combinado Arandú. Para la actividad, la Fuerza necesitaba munición de ejercicio para el TAM. ¿Quién atendió el teléfono para recepcionar la solicitud? Fabricaciones Militares. “En Córdoba se prendieron máquinas que hace décadas no funcionaban para poder hacer las adaptaciones”, confiesan. 

Ingeniería inversa para recuperar capacidades

En ese proceso, la ingeniería inversa aparece como una herramienta central. Pessina explica que los ingenieros de Fabricaciones Militares están trabajando para recuperar componentes de sistemas que históricamente dependieron de proveedores extranjeros y desarrollar nuevamente capacidades propias.

Uno de los casos mencionados es la munición del TAM. Aunque Fabricaciones Militares no había producido originalmente el proyectil completo, algunos de sus componentes más complejos eran de origen extranjero. Ahora, los ingenieros trabajan para desarrollar esos elementos localmente y recuperar parte de ese conocimiento.

“Tenemos la capacidad productiva, tenemos las máquinas y tenemos la gente”, resume el teniente coronel Pessina 
La misma lógica aparece en otros desarrollos de la empresa, desde modernizaciones de armamento hasta adaptaciones de sistemas adquiridos en el exterior. “No es solamente producir, sino ingeniería”, insiste Pessina. “Esto es lo que hace el mundo”, explica. 

“No fabricamos caramelos”: los trabajadores de Fabricaciones Militares, eslabones clave para la industria militar

Uno de los aspectos más llamativos de la recorrida aparece cuando Pessina explica qué ocurrió con algunos procesos industriales que fueron discontinuados. Durante años, determinadas capacidades dejaron de estar activas. El resultado fue que, cuando Fabricaciones Militares intentó recuperarlos, tuvo que recurrir a quienes habían trabajado en ellos décadas atrás. Así, ese conocimiento se convirtió en un activo estratégico. Trabajadores que habían participado de procesos durante las décadas de 1970 y 1980 fueron consultados nuevamente para reconstruir procedimientos y poner en marcha líneas que habían quedado detenidas.

Ese conocimiento también tiene una dimensión familiar. Pessina destaca que una parte importante del personal técnico tiene vínculos históricos con la fábrica: hijos, nietos y otros familiares forman parte de la actual estructura. “No fabricamos caramelos. Acá se va un personal técnico, con -por ejemplo, conocimientos sobre pólvora– con amor y la camiseta de la empresa puesta, y no existe nadie en el mercado que pueda llevar adelante ese trabajo de la misma manera”, cuentan, al tiempo que insisten en la relevancia de conocer los procesos y las máquinas.  

Un detalle: en las plantas militares, la estructura de mano de obra directa es más amplia que en una fábrica convencional. El área de seguridad industrial, que en otros establecimientos podría considerarse mano de obra indirecta, aquí forma parte del proceso productivo. La explicación radica en que la fábrica no puede comenzar a operar si el personal de seguridad no está presente. Son trabajadores que, entre otras tareas, controlan las cargas que salen de la planta y acompañan procesos que involucran materiales de alto riesgo. “Acá salen camiones con pólvora. Es complejo”, advierten, mientras explican los cuidados que exige trabajar con productos químicos y materiales que requieren protocolos específicos de manipulación, almacenamiento y traslado.

“No fabricamos caramelos”, insisten. La clave de esta aclaración: trabajar con pólvora supone riesgos y una serie de complejas responsabilidades
 “Trabajamos por amor a la Fábrica”

Uno de los ejemplos más fuertes de ese vínculo entre la fábrica y quienes trabajan en ella aparece en las propias historias familiares. “Los dos somos hijos del personal que trabajó acá”, comenta Carlos Mionis. A su lado, Germán Constantini, uno de los jefes de la planta de Armas, agrega: “Mi abuelo fue uno de los que abrió la Fábrica. Mi papá también trabajó acá, jefe de prototipo”.  

Esa memoria también resulta clave a la hora de recuperar capacidades que habían quedado discontinuadas. Mientras se trabaja en la recuperación del proyectil para el TAM, Constantini explica que buena parte del conocimiento necesario para retomar ese proceso tuvo que buscarse en quienes habían participado de su fabricación décadas atrás. “El proyectil del TAM se hizo acá. Mi papá los hacía. Luego se discontinuó. Solo quedó grabado en gente grande que trabajó con eso. No quedó nada escrito”, relata Germán. Cuando Pessina le pregunta a quién tuvo que recurrir para avanzar, la respuesta es inmediata: “A los viejos”.

Es justamente allí donde la recuperación de una capacidad industrial deja de ser solamente una cuestión de máquinas y procesos. También implica recuperar conocimientos que permanecieron en la memoria de quienes trabajaron durante años en la fábrica. En “Fray Luis Beltrán”, esa transmisión convive con un sentimiento clave: “Tenemos sentido de pertenencia con la empresa. Es enorme y nos sentimos orgullosos de lo que podemos aportar para que mejore”. Germán completa la idea con una frase que resume buena parte de lo que se percibe durante la recorrida: “Trabajamos por amor a la Fábrica”.

Carlos Mionis y Germán Constantini, dos trabajadores que crecieron junto a Fabricaciones Militares. Sus padres trabajaron en las plantas, ellos hacen lo posible para mejorarla 
Detrás de Carlos hay un relato en el que ese vínculo adquiere una dimensión todavía más personal. El actual responsable de la planta de iniciadores es hijo de uno de los trabajadores que murió hace una década en un accidente ocurrido dentro de ese sector. Él también estaba trabajando aquel día y, por una circunstancia fortuita, no se encontraba junto a su padre y otro compañero cuando ocurrió el accidente. Después de lo sucedido, la planta fue modernizada y quienes trabajaban allí fueron trasladados a otros sectores. Cuando le preguntaron dónde quería continuar, tuvo una respuesta: quería quedarse.

“Mi desafío personal fue quedarme acá y que esto no vuelva a pasar”, confiesa. Para volver a conformar el equipo de trabajo se realizó una selección externa, ya que prácticamente nadie quería regresar a esa planta después de lo ocurrido. Él, sin embargo, decidió asumir el desafío. Desde entonces, explica, su principal motor es que un accidente como aquel no vuelva a repetirse.

Trabajar en una planta donde se manipulan explosivos y productos químicos implica convivir con el riesgo. Pero quienes están al frente de estos sectores hacen una distinción: no se trata de trabajar con miedo, sino con respeto. En una fábrica donde incluso una descarga de electricidad estática puede representar un riesgo al trabajar con iniciadores, esa diferencia entre miedo y respeto no es una cuestión semántica: forma parte de la cultura con la que se trabaja todos los días.

En un mundo en guerra, la industria nacional de munición vuelve a estar en el radar de las Fuerzas

A la hora de hablar del valor que tiene el sello de Fabricaciones Militares en la munición, desde la planta destacan que es sinónimo de calidad y sostienen que sus productos pueden incluso superar a determinadas municiones importadas. Un ejemplo de ese reconocimiento surgió cuando una asociación dedicada al tiro de larga distancia se acercó a la fábrica en busca de una munición específica. En ese tipo de disciplinas, explican, cada componente cuenta: desde la calidad del latón y la punta hasta la cantidad y características de la pólvora utilizada.

“Nosotros tenemos un cañón martelado. Afuera se hace forjado o templado. El martelado hunde tanto las moléculas que el material es súper duro”, describen los trabajadores, no sin antes destacar que el armamento es de alta calidad justamente por ese motivo. “Podemos hacer cualquier tipo de cañones”, cuentan, y agregan: “El sello ‘FM’ vale mucho”. 

“El sello ‘FM’ vale mucho”, dicen desde “Fray Luis Beltrán”, al tiempo que aseguran que sus productos son de calidad 
El funcionamiento de una munición depende de un sistema compuesto por distintos elementos -iniciador, multiplicador y proyectil- y la calidad de los materiales resulta determinante para garantizar su desempeño. Cuando la pólvora deflagra, las presiones que se generan exigen que el material del cartucho tenga la resistencia necesaria para soportarlas. “Nuestro latón es de primerísima calidad”, destacan desde Fabricaciones Militares. Esa confianza también se trasladó al ámbito deportivo: la empresa ha sponsoreado a un integrante de Gendarmería y también acompañó a los comandos de las Fuerzas Armadas en distintas competencias.

En este momento Fabricaciones Militares está enfocada en el concurso público que lanzó con el objetivo de contar con socios estratégicos para producir en serie o reconvertir procesos
Para Pessina, el escenario internacional también modificó las necesidades de las Fuerzas Armadas y volvió a poner el foco sobre las capacidades nacionales. De hecho, hay fábricas en el mundo que tienen lista de espera, otras, en cambio, deicidieron producir para sus propios países. Según explica, las dificultades que existen actualmente para adquirir determinados productos en el mercado internacional hicieron que las Fuerzas comenzaran a mirar nuevamente hacia la industria local. “Los clientes, acostumbrados un poco a mirar afuera, empezaron a mirar más para adentro”, señala.

Chalecos balísticos para las Fuerzas Armadas y de Seguridad

Entre las capacidades que Fabricaciones Militares busca recuperar y fortalecer también aparece la producción de chalecos balísticos. La planta llegó a fabricar alrededor de 4.000 unidades por mes y durante años abasteció a distintas Fuerzas Armadas y de Seguridad. Hoy, sin embargo, ese mercado también enfrenta la competencia de productos importados, especialmente de origen chino. Desde la fábrica remarcan que, en este tipo de equipamiento,la calidad no se mide únicamente por la capacidad de detener un proyectil, sino también por la vida útil del material.

Los chalecos balísticos son otros de los productos elaborados por “Fray Luis Beltrán”. Entre las misiones de sus trabajadores: asegurar la calidad del dispositivo que salvará las vidas de los efectivos de las Fuerzas Armadas y de Seguridad
El desafío, explican, es que un chaleco balístico no es un producto que pueda evaluarse solamente a simple vista. El modo en que se almacena, por ejemplo, puede afectar sus prestaciones. Por eso, desde Fabricaciones Militares sostienen que la calidad también incluye los controles, las especificaciones técnicas, las instrucciones de uso y las garantías que acompañan al producto. En definitiva, se trata de un elemento pensado para proteger la vida de quien lo utiliza y que, por eso mismo, exige estándares que van mucho más allá de su apariencia.

“Es ahora o nunca”: en la búsqueda de socios estratégicos

En ese contexto, Fabricaciones Militares busca recuperar un lugar como proveedor de las Fuerzas y responder a necesidades que durante años fueron cubiertas mediante compras externas. Asimismo, insisten, están avanzando en la búsqueda de socios estratégicos en pos de producir en serie o reconvertir procesos. De ahí la relevancia del concurso público internacional que acerque propuestas de negocios. 

“Es ahora o nunca”, insisten desde Fabricaciones a la hora de subrayar la relevancia estratégica que tiene la empresa, especialmente cuando en el mundo hay carencia de munición 
La intención es que distintos socios puedan interesarse por las capacidades específicas de cada planta y desarrollar allí determinados productos. “Es el ahora o nunca”, afirman al describir el momento que atraviesa la empresa.

Pero el planteo va más allá de volver a fabricar productos puntuales. Pessina insiste en que el objetivo debería ser recuperar una capacidad industrial sostenida, capaz de desarrollar productos, producirlos en serie y generar transferencia tecnológica.

Es oficial: el fusil M8 mejorado del Ejército de EE. UU. comenzará a desplegarse en diciembre.

Un soldado estadounidense realiza ejercicios de tiro con el fusil XM8 en Fort Benning, Georgia. (Ejército de EE. UU.)
 Por Hope Hodge Seck

NEWINGTON, NH – En la planta de producción de la sede del fabricante de armas Sig Sauer, enormes palés de envío del nuevo fusil M8 Next Generation Squad Weapon reposan envueltos en plástico retráctil sobre estantes, listos para ser enviados a los soldados.

El despliegue de la carabina M8, que parece destinada a reemplazar a la M7 de Sig Sauer como fusil estándar del Ejército menos de tres años después de que comenzara el despliegue inicial de la M7, comenzará en diciembre con algunas unidades en Fort Bragg, Carolina del Norte, según confirmaron ejecutivos de la compañía a Military Times el lunes.

El despliegue de nuevas armas del NGSW también incluye la ametralladora M250 de Sig, que reemplazará a la antigua ametralladora ligera M249 y se espera que llegue a las tropas en la primera mitad del próximo año, según declaró Dave Buehler, vicepresidente de fabricación de la compañía.

Ambas armas comparten un calibre de munición: el cartucho común de 6,8 × 51 mm desarrollado por Sig Sauer con un diseño híbrido destinado a soportar altas presiones en la recámara.

El M7 tuvo un comienzo difícil, generando quejas de los soldados sobre su peso y longitud excesivos, así como sobre el desgaste indebido que, según ellos, las balas de alta presión provocaban en los componentes, incluidos los cañones y los silenciadores.

Si bien Sig Sauer rechazó en su momento algunas de las quejas más contundentes, la compañía ahora presenta la transición del M7 al M8, también conocido anteriormente como XM8, como una historia de éxito que destaca su capacidad para actuar con rapidez ante las indicaciones de los soldados.

“Desde nuestra perspectiva, el M8 es un fusil muy superior al M7”, dijo Buehler. “Con el M7, estábamos limitados por los criterios de diseño y las características que exigía el contrato; aunque no nos gustaran, teníamos que cumplirlos. Ahora, el M8 tiene en cuenta nuestras opiniones y las de los soldados. Y estamos ansiosos por lanzarlo al mercado”.

El nuevo fusil pesa más de medio kilo menos que el M7 y cuenta con un cañón 8,9 cm más corto. Sustituye la culata plegable, menos popular, por una fija e incluye ajustes basados ​​en la retroalimentación, como una mayor rigidez en el guardamanos. Para los soldados que ya recibieron el fusil M7, la transición al M8 debería ser sencilla, afirmó Josh Shoemaker, gerente de producto de defensa de Sig Sauer.

“En realidad, los fundamentos son los mismos”, declaró Shoemaker a Military Times en una entrevista. “Si quienes ya han usado el M7 están familiarizados con él, la transición al M8 será bien recibida”.

Según explicó, el principal reto de diseño fue lograr una reducción de peso con respecto al M7, que pesaba más de ocho libras descargado y casi 10 libras con el silenciador incluido; una diferencia radical con respecto a la carabina M4A1 original, que pesa 6,34 libras descargada.

Shoemaker afirmó que Sig Sauer había reducido la diferencia de peso entre el M4 y el M8 a poco menos de una libra, aunque eso no incluye el silenciador del M8.

“Nos esforzamos mucho por reducir el peso donde era posible y donde importaba. Por eso, hicimos muchos cortes de aligeramiento alrededor del receptor. También redujimos el peso del cañón, pero fuimos muy cuidadosos al hacerlo, porque muchas veces, al reducir el peso del cañón, existe el riesgo de que disminuya el rendimiento, ya sea en cuanto a la vida útil del cañón o a la ignición”, dijo Shoemaker. “Somos muy sensibles a eso, así que es un proceso largo determinar cuál es el límite y cuánto peso se puede reducir antes de que sea demasiado”.

Según Shoemaker, reducir el tamaño del cañón y, por lo tanto, alterar el centro de gravedad del arma, contribuyó a ese objetivo.

“Cuando tomas esa M8, el equilibrio se siente mucho mejor, ya que el silenciador está en un sistema de armas más corto”, agregó.

En cuanto al M7, los documentos presupuestarios publicados a principios de este año muestran que el Ejército está reduciendo sus adquisiciones , sin que se hayan solicitado unidades adicionales para el año fiscal 2027 y con aproximadamente 50.000 unidades entregadas previamente a las fuerzas armadas.

El Ejército no ha dicho qué piensa hacer con los M7 que ya tiene en su inventario, especialmente si opta por entregar M8 a todas las tropas que anteriormente recibieron el M7.

Shoemaker afirmó que el Ejército disponía de "muchísimas opciones" con respecto a los M7, entre ellas, enviar las armas a unidades de entrenamiento básico o reasignarlas a unidades de la Guardia Nacional o de la Reserva.

Pero hay otra opción, dijo: el Ejército podría solicitar kits de conversión para transformar todas las carabinas M7 que ya tiene en su inventario en carabinas M8.

“El cañón se quita con dos tornillos, y el guardamanos con otros dos… la pieza serializada de gama baja es la misma”, dijo. “En total, probablemente podrías convertir [un M7 en un M8] en menos de cinco minutos”.

Si bien esa es una opción que los líderes del Ejército están considerando, aún no se han pronunciado públicamente al respecto.

“El Ejército conoce bien muchas opciones”, dijo Shoemaker, “y están tomando decisiones sobre qué dirección tomar al respecto”.

martes, 6 de octubre de 2026

Tras recibir los primeros 250 fusiles, las Fuerzas Armadas pusieron a prueba sus nuevos ARAD 7 en Campo de Mayo

Las Fuerzas Armadas argentinas realizaron una prueba de tiro con los nuevos fusiles ARAD 7 en Campo de Mayo, tras la incorporación de las primeras unidades.

Como parte del proceso de incorporación de los nuevos fusiles ARAD 7, las Fuerzas Armadas argentinas realizaron durante la jornada de ayer, lunes 5 de octubre, una prueba de tiro en el polígono de la Guarnición Militar de Campo de Mayo, en Buenos Aires. La actividad permitió poner a prueba las primeras unidades de este sistema de 7,62 × 51 mm recientemente incorporadas y avanzar con su evaluación en condiciones de empleo operativo.

La actividad se produjo pocos días después de la presentación oficial de los primeros 250 fusiles ARAD 5 y ARAD 7, realizada el 29 de septiembre en el Regimiento de Infantería 1 “Patricios”. De ese primer lote, 50 corresponden al ARAD 7, mientras que los restantes 200 son de la versión ARAD 5, de 5,56 × 45 mm. Los ARAD 7 fueron destinados en su totalidad al Ejército Argentino, mientras que los ARAD 5 serán distribuidos en partes iguales entre el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada.

Durante la jornada desarrollada en Campo de Mayo, los nuevos ARAD 7 fueron empleados para realizar disparos contra blancos fijos, permitiendo comprobar el desempeño del arma durante una instancia práctica de tiro. Estas actividades forman parte del proceso de incorporación de una plataforma destinada a reemplazar progresivamente a los fusiles FAL, que durante más de seis décadas constituyeron uno de los principales sistemas de armamento individual de las Fuerzas Armadas argentinas.

IWI ARAD 5, uno de los nuevos fusiles de las Fuerzas Armadas argentinas
La incorporación de los fusiles israelíes se concretó mediante un acuerdo Estado-Estado con el Ministerio de Defensa de Israel, proceso en el que intervino la Dirección de Cooperación Internacional de Defensa de ese país (SIBAT). Según informara Israel Weapon Industries (IWI), los sistemas suministrados a la Argentina cuentan con miras de punto rojo Meprolight M5, equipadas con tecnología LED y diseñadas para ofrecer una amplia regulación de brillo, permitiendo su empleo en diferentes condiciones de iluminación y escenarios operacionales.

Los ARAD 5 y ARAD 7 fueron seleccionados luego del proceso de evaluación desarrollado por el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, que durante 2025 analizó propuestas de ocho empresas de Argentina, Israel, Europa y Estados Unidos. Las pruebas de aptitud técnico-operacional contaron con la participación de personal de las tres Fuerzas, mientras que las pruebas de aceptación correspondientes al primer lote concluyeron en la Guarnición Militar de Campo de Mayo. La nueva familia de fusiles presenta arquitecturas AR-15 y AR-10, respectivamente, y busca aportar una plataforma más liviana, modular y adaptable a la incorporación de nuevas tecnologías.

La prueba de tiro constituye así una de las primeras actividades de empleo operacional de los ARAD 7 luego de su llegada a las Fuerzas Armadas. Mientras las primeras unidades comienzan a ser distribuidas y utilizadas por el personal, se prevé avanzar con nuevas adquisiciones: un segundo lote está previsto para el primer trimestre de 2027 y, durante octubre, IWI comenzará a dictar cursos de operación y mantenimiento para efectivos de las tres Fuerzas. A futuro, además, se mantiene bajo evaluación la posibilidad de instalar en Argentina una línea de ensamblaje de los nuevos fusiles.

AMRAAM, Litening G4 y sistemas de autoprotección: la Fuerza Aérea Argentina exhibió parte del equipamiento de sus F-16AM/BM

La presentación del segundo lote de cazas F-16AM/BM de la Fuerza Aérea Argentina en el Área Material Río Cuarto dejó algo más que la incorporación de otras seis aeronaves al Programa Peace Condor. Durante la ceremonia,  pudieron observarse ejemplares ya incorporados configurados con misiles de entrenamiento CATM-120, un pod Litening G4 y pilones de autoprotección de la familia PIDS+/ECIPS+ desarrollada por la empresa danesa Terma, permitiendo apreciar con mayor detalle algunos de los subsistemas que acompañan al nuevo sistema de armas.

La exposición permitió observar al F-16 argentino como un sistema de armas integrado, donde la aeronave constituye solamente uno de los componentes de una arquitectura más amplia. Armamento, sensores electroópticos, guerra electrónica, sistemas de autoprotección, enlace de datos, software, planificación de misión, equipos de apoyo y capacidad de mantenimiento forman parte de un programa cuyo alcance técnico excede ampliamente la incorporación de los 24 F-16AM/BM adquiridos a Dinamarca.

F-16BM exhibido en el Área Material Río Cuarto con misiles de entrenamiento CATM-120, junto a un pod de designación de objetivos Litening
La exhibición tuvo lugar en el marco de la ceremonia donde la Fuerza Aérea completó la mitad de la flota prevista con la llegada de otros seis F-16 desde Dinamarca. Con cuatro nuevos monoplazas y dos biplazas, Argentina ya dispone de 12 de los 24 ejemplares operativos adquiridos, mientras continúa la recepción de equipamiento asociado y la preparación de las capacidades necesarias para alcanzar progresivamente los distintos niveles de aptitud operacional.

CATM-120 y Litening G4: entrenamiento BVR y designación de blancos

En el apartado aire-aire, los F-16 exhibidos portaron unidades cautivas de entrenamiento CATM-120, utilizadas para reproducir durante la instrucción la presencia y comportamiento externo de los AIM-120 AMRAAM sin emplear munición operativa. Estas unidades permiten familiarizar a pilotos y personal técnico con la configuración del avión, procedimientos de carga, comprobaciones y operación asociada al sistema AIM-120.

Los CATM mantienen las características físicas necesarias para reproducir sobre la aeronave una configuración representativa del AMRAAM, incluyendo dimensiones, masa y comportamiento aerodinámico. De esta forma, la Fuerza Aérea puede desarrollar instrucción con una configuración equivalente a la prevista para misiones aire-aire sin utilizar un misil operativo durante vuelos de entrenamiento.

La presencia de estas unidades resulta particularmente relevante dentro del proceso de incorporación de la futura capacidad de combate más allá del alcance visual —BVR—. El paquete autorizado por Estados Unidos contempla 36 misiles AIM-120C-8 AMRAAM y dos secciones adicionales de guía, junto con 102 bombas Mk-82 de 500 libras, componentes para 50 GBU-12 Paveway II y equipamiento asociado. Ya se había analizado el alcance del paquete de armamento previsto para los 24 F-16 argentinos, que combina capacidades aire-aire y aire-superficie y constituye uno de los principales saltos tecnológicos asociados al Programa Peace Condor.

La provisión del armamento operativo continúa avanzando desde el lado industrial estadounidense. Estados Unidos adjudicó recientemente a Raytheon un contrato de producción vinculado a los AIM-120 que incluye a la Argentina entre sus destinatarios, dentro de un programa internacional cuyos trabajos se extenderán durante 2027.

La segunda pieza claramente visible en Río Cuarto fue el AN/AAQ-28(V)8 Litening G4, instalado en una de las estaciones ubicadas junto a la toma de aire. El pod cumple funciones de adquisición, identificación, seguimiento y designación de blancos mediante un conjunto de sensores electroópticos e infrarrojos.

La versión G4 incorporada dentro de la configuración danesa introdujo mejoras sobre generaciones anteriores en resolución de imagen, procesamiento y capacidad de identificación, convirtiéndose en uno de los principales sensores externos de sus F-16 MLU para operaciones diurnas y nocturnas.

El sistema permite localizar e identificar objetivos, mantenerlos bajo seguimiento y efectuar designación láser para el empleo de armamento guiado. Esta capacidad se vincula directamente con otra parte del paquete previsto para Argentina, particularmente las GBU-12 Paveway II, cuya utilización puede apoyarse en la capacidad de designación proporcionada por el Litening.

El pod también aporta capacidades de vigilancia, identificación y generación de información táctica, complementando los sistemas destinados específicamente al reconocimiento.

PIDS+ y ECIPS+: la autoprotección integrada en los pilones

El tercer elemento destacado de la configuración exhibida corresponde a los pilones PIDS+ y ECIPS+ de Terma, parte de la arquitectura de autoprotección desarrollada durante la evolución de los F-16 daneses, los cuales aprovechan un novedoso concepto para aprovechar el volumen y las conexiones de los mismos sistemas para integrar sensores, dispensadores de contramedidas y sistemas asociados a la guerra electrónica, manteniendo disponible el punto de carga inferior para transportar armamento.

De esta manera, el pilón deja de cumplir únicamente una función estructural como interfaz entre la aeronave y la carga externa y pasa a formar parte activa del sistema defensivo del F-16. La solución permite incorporar capacidades adicionales sin ocupar necesariamente una estación exclusiva con un contenedor externo de autoprotección.

El PIDS+ —Pylon Integrated Dispensing System Plus— combina dentro del pilón sistemas de alerta de aproximación de misiles y dispensadores de contramedidas. Los sensores circulares visibles en las imágenes obtenidas en Río Cuarto forman parte de esta arquitectura, diseñada para proporcionar cobertura alrededor de la aeronave y detectar amenazas que puedan requerir una respuesta defensiva.

Los dispensadores permiten utilizar chaff y flares, contramedidas destinadas a enfrentar diferentes tipos de amenazas guiadas. Mientras el chaff genera una nube de material reflectante destinada a interferir o confundir determinados sistemas radar, las bengalas producen fuentes intensas de calor para actuar contra amenazas con guiado infrarrojo.

El ECIPS+ —Electronic Combat Integrated Pylon System Plus— amplía este concepto hacia el combate electrónico utilizando el volumen interno del pilón para integrar equipamiento asociado a la suite de guerra electrónica. La familia fue concebida para combinar autoprotección, gestión electrónica y capacidad de carga dentro de una misma instalación subalar.

Dardo / F-16

Fotografía empleada a modo de ilustración donde se observa al entrenador terrestre F-16BM Block 10 con una bomba Dardo de desarrollo nacional y montada sobre uno de los mencionados pilones de origen danés.
Se había informado en 2025 sobre el acuerdo firmado con Terma para avanzar en la actualización y preparación de los sistemas de guerra electrónica de los F-16 argentinos. El trabajo comprende hardware y software, planificación de misiones, equipos terrestres, asistencia de ingeniería y soporte destinado a conservar y evolucionar la arquitectura heredada de la Real Fuerza Aérea Danesa.

Los PIDS+/ECIPS+ trabajan dentro de una arquitectura administrada por el AN/ALQ-213 Electronic Warfare Management System, desarrollado por Terma para centralizar la interacción entre las diferentes ayudas defensivas instaladas en la aeronave.

El AN/ALQ-213 recibe información procedente de distintos sensores y sistemas de alerta, coordina los recursos defensivos disponibles y organiza esa información para el piloto. Dentro de esta arquitectura pueden integrarse receptores de alerta radar, sensores de aproximación de misiles, dispensadores de contramedidas y otros sistemas destinados a incrementar la supervivencia del caza frente a amenazas aéreas y terrestres.

La integración permite que detección, identificación de la amenaza y respuesta defensiva formen parte de una arquitectura común. Para una plataforma como el F-16, esta capacidad resulta particularmente importante al operar en escenarios donde pueden coexistir radares de vigilancia, sistemas de defensa aérea, misiles guiados por radar y amenazas infrarrojas.

Del avión individual al sistema de armas completo

La presentación realizada en Río Cuarto permite dimensionar mejor el alcance de Peace Condor. El ingreso del F-16 devuelve a la Fuerza Aérea una plataforma supersónica de combate, pero una parte sustancial del salto tecnológico aparece en la combinación de sensores, armamento, comunicaciones y autoprotección alrededor de esa aeronave.

Los CATM-120 permiten comenzar a entrenar procedimientos vinculados con la familia AMRAAM y preparar el empleo de la futura capacidad BVR. El Litening G4 aporta detección, identificación, seguimiento y designación de objetivos. Los PIDS+/ECIPS+ y el AN/ALQ-213 integran, por su parte, una parte importante de la arquitectura destinada a mejorar la supervivencia del avión.

A estos sistemas se suman otros componentes asociados al programa, entre ellos Link 16, cascos JHMCS, equipos criptográficos, herramientas de planificación de misión, simuladores y sistemas de apoyo en tierra. Cada uno cumple una función dentro de una arquitectura que depende tanto de la aeronave como de la infraestructura necesaria para preparar, programar, mantener y operar sus subsistemas.

La Fuerza Aérea avanzó en paralelo con la adecuación de instalaciones en Tandil y Río Cuarto, incluyendo áreas destinadas específicamente al mantenimiento de guerra electrónica y sensores externos. La incorporación de estas capacidades requiere técnicos especializados, bancos de prueba, software y procedimientos propios para sostener sistemas cuya disponibilidad depende también de actualizaciones y mantenimiento electrónico.

En ese proceso cobra especial importancia la formación de personal capaz de trabajar sobre aviónica, sensores, guerra electrónica y sistemas de misión. La incorporación del F-16 no demanda solamente pilotos y mecánicos de célula y motor, sino también especialistas capaces de sostener una arquitectura mucho más amplia de equipos electrónicos y armamento.

Por eso, las imágenes obtenidas durante la presentación del segundo lote ofrecen una fotografía más completa del proceso que atraviesa actualmente la Fuerza Aérea. CATM-120, Litening G4 y pilones PIDS+/ECIPS+ permiten observar tres áreas diferentes —entrenamiento de armamento, sensores y autoprotección— que deberán integrarse progresivamente alrededor del F-16 argentino.

Con 12 de los 24 F-16 operativos adquiridos a Dinamarca ya en el país, la siguiente etapa del programa continuará combinando nuevas entregas con la incorporación y maduración de estos subsistemas, hasta completar no solamente la cantidad prevista de aeronaves, sino también las capacidades que conforman al F-16 como sistema de armas.