jueves, 24 de septiembre de 2026

EE.UU. adjudicó un contrato de provisión misiles aire-aire AMRAAM para los F-16 de la Fuerza Aérea Argentina

La Fuerza Aérea Argentina avanza en la incorporación de capacidades asociadas a sus cazas F-16 en el marco del Programa Peace Condor. En este contexto, el gobierno de Estados Unidos adjudicó a Raytheon un contrato por US$ 105.646.856 para la adquisición de partes destinadas a misiles aire-aire AIM-120 AMRAAM, operación que contempla Ventas Militares al Extranjero (FMS) para la Argentina y otros países operadores de este sistema de armas.

El contrato, bajo la modalidad de precio fijo, corresponde a una modificación del acuerdo FA8556-25-C-B001 y contempla trabajos que serán realizados en las instalaciones de Raytheon en Tucson, Arizona, con una fecha prevista de finalización para el 31 de agosto de 2027. Además de Argentina, la operación involucra a Australia, Bélgica, Bulgaria, Canadá, República Checa, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Hungría, Israel, Italia, Japón, Kuwait, Lituania, Marruecos, Países Bajos, Noruega, Polonia, Corea del Sur, Arabia Saudita, Singapur, España, Suecia, Suiza, Taiwán, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Reino Unido.

Foto: Christian Beeckman Tremul
Al momento de la adjudicación se asignaron US$ 61.594.619 correspondientes a fondos de adquisición de misiles del año fiscal 2025, US$ 8.399.266 provenientes de fondos de adquisición de armamento de la Armada de EE. UU. y US$ 35.652.971 correspondientes a fondos de Ventas Militares al Extranjero. La notificación no discrimina qué proporción del contrato corresponde específicamente a la Argentina, por lo que el monto anunciado no debe interpretarse como el valor de la adquisición argentina de los AMRAAM.

Para los F-16 de la Fuerza Aérea Argentina, el AIM-120C-8 AMRAAM forma parte del primer paquete de armamento autorizado por Estados Unidos en octubre de 2024. En aquella oportunidad, se contempló la posible venta de 36 misiles aire-aire BVR junto con dos secciones guía, además de bombas MK-82, bombas guiadas GBU-12 Paveway II, espoletas y diversos equipos asociados. Posteriormente, la operación fue formalizada mediante la correspondiente Carta de Oferta y Aceptación (LOA), dentro del proceso de incorporación de los 24 F-16AM/BM MLU adquiridos a Dinamarca.

La novedad se conoce mientras el Programa Peace Condor atraviesa una nueva etapa con el traslado hacia la Argentina de la segunda tanda de seis F-16. Las aeronaves partieron desde Dinamarca y, tras completar escalas en España, arribaron a las Islas Canarias, desde donde se preparan para continuar el cruce del Atlántico con apoyo de medios de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Con esta segunda formación, la Fuerza Aérea Argentina se encamina a alcanzar la recepción de 12 de los 24 cazas adquiridos, mientras continúa en paralelo la adaptación de infraestructura y la formación del personal destinado a operar y sostener el nuevo sistema de armas.

F-16 – Fuerza Aérea Argentina
La incorporación de los AIM-120 AMRAAM constituye uno de los principales componentes del salto tecnológico asociado a los F-16 argentinos, al proporcionarles una capacidad de combate aire-aire más allá del alcance visual (BVR) que hasta el momento no se encontraba disponible en la Fuerza Aérea Argentina. El nuevo contrato adjudicado a Raytheon se enmarca así en el sostenimiento y provisión de componentes para una familia de armamento que será parte de las capacidades con las que los F-16 del Programa Peace Condor operarán durante los próximos años.

martes, 22 de septiembre de 2026

El gobierno argentino propone crear un Consejo de Seguridad Nacional con amplias facultades de coordinación

El organismo será presidido por el Presidente de la Nación y funcionará como órgano rector del nuevo Sistema de Seguridad Nacional. Tendrá participación de las áreas de Defensa, Economía, Cancillería e Inteligencia, entre otras, y podrá requerir información de organismos públicos.

El proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso propone crear un Consejo de Seguridad Nacional que tendrá un papel central en la conducción y coordinación de las políticas vinculadas con la seguridad del país. La iniciativa establece que el Consejo será el órgano rector del Sistema de Seguridad Nacional y estará presidido por el Presidente de la Nación. El nuevo sistema abarcará de manera articulada las funciones diplomática, económica, cibernética, de defensa, jurídica y de inteligencia, además de aquellas relacionadas con la protección de infraestructuras críticas y la soberanía nacional. La propuesta coloca al Presidente al frente de la dirección política del sistema, en su carácter de Jefe Supremo de la Nación, responsable político de la administración general del país y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.

Quiénes integrarían el Consejo

El proyecto establece una estructura con miembros permanentes y no permanentes.Los permanentes serían el Presidente de la Nación; el Jefe de Gabinete de Ministros; el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto; el ministro de Defensa; el ministro de Economía; el secretario de Inteligencia de Estado; y la secretaria Legal y Técnica de la Presidencia de la Nación. Los miembros no permanentes serán convocados por el Presidente del Consejo de acuerdo con los temas que se incorporen a cada reunión. El proyecto permite además convocar a otras personas cuando sus conocimientos o competencias en cuestiones estratégicas puedan resultar de utilidad.

El texto establece que tanto los miembros permanentes como los no permanentes estarán sujetos, respecto de la información que conozcan por su participación en el Consejo, al régimen de confidencialidad y a las responsabilidades previstas en la Ley de Inteligencia Nacional.

Qué funciones tendrá

Las atribuciones previstas para el Consejo son amplias. Entre ellas se encuentra asesorar al Presidente en todo lo relacionado con la Seguridad Nacional, elaborar la Política de Seguridad Nacional para su aprobación por el Poder Ejecutivo y aprobar las políticas sectoriales de los organismos que integran el sistema. También tendrá la responsabilidad de coordinar y supervisar la ejecución de la Política de Seguridad Nacional y de las políticas sectoriales, incluyendo a los órganos, fuerzas y medios comprometidos en las acciones de seguridad. Otra de sus funciones será orientar las prioridades del sistema y los esfuerzos de inversión, investigación, capacitación y desarrollo. El proyecto le asigna además competencias específicas en materia de control aeroespacial, marítimo, fluvial y lacustre, de acuerdo con las disposiciones previstas en el propio proyecto de ley.

Uno de los cambios centrales se encuentra en la redefinición de la Defensa Nacional, que pasaría a contemplar riesgos, amenazas y desafíos de origen externo, tanto estatales como no estatales, y de carácter cinético o no cinético. En este marco, la iniciativa establece que las Fuerzas Armadas constituyen el instrumento militar de la Defensa Nacional y deberán estar organizadas, adiestradas y equipadas para su empleo disuasivo y efectivo frente a este tipo de escenarios. Asimismo, contempla su participación en operaciones militares convencionales y no convencionales, además de operaciones distintas de la guerra, mantenimiento de la paz, asistencia humanitaria y apoyo a otros países o a la comunidad nacional.

Infraestructuras críticas

El Consejo también tendrá un papel central en la protección de las denominadas Infraestructuras Críticas. Entre sus responsabilidades estará elaborar la Estrategia Nacional y el Plan Nacional de Seguridad de Infraestructuras Críticas, identificar aquellas consideradas de interés nacional y coordinar su protección. La iniciativa contempla incluso la posibilidad de coordinar la protección de infraestructuras binacionales o plurinacionales con organismos internacionales o con otros Estados.

Poder para requerir información

Uno de los aspectos relevantes del proyecto es que el Consejo tendrá facultades para requerir de manera obligatoria información y asistencia a cualquier órgano u organismo del Sector Público Nacional cuando resulte necesario para cumplir sus funciones.

También podrá solicitar la cooperación de los gobiernos provinciales, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de los municipios. Esto le otorga al organismo una capacidad de coordinación transversal que excede específicamente al ámbito militar y busca integrar información y recursos de distintas áreas del Estado.

Una política de seguridad integrada

El proyecto establece que el Consejo deberá elaborar y elevar al Poder Ejecutivo la Política de Seguridad Nacional, que fijará los lineamientos y objetivos generales del sistema. A partir de esa política, los ministerios de Defensa, Economía y Relaciones Exteriores, junto con la Secretaría de Inteligencia de Estado, deberán elaborar sus respectivas políticas sectoriales. El Consejo deberá verificar que sean compatibles con la Política de Seguridad Nacional, aprobarlas y controlar su ejecución.

El esquema propuesto busca así concentrar en un mismo ámbito la coordinación de áreas que tradicionalmente funcionan con competencias diferenciadas: Defensa, política exterior, economía e inteligencia, sumando además las dimensiones cibernética, jurídica y de protección de infraestructuras críticas.

El proyecto deberá ahora atravesar el debate parlamentario. De aprobarse, el Consejo de Seguridad Nacional se convertiría en una de las principales estructuras de coordinación estratégica del Estado argentino, con el Presidente de la Nación como autoridad política máxima y con participación permanente de las áreas consideradas centrales para la seguridad nacional.

¿Sirve un Consejo de Seguridad Nacional en Argentina? El desafío que impone el futuro

Edgardo Glavinich analiza los condicionantes de este nuevo organismo, las amenazas reales del país y las razones estructurales por las cuales la cartera de Economía debe integrar la mesa estratégica.

El debate sobre la conformación de un Consejo de Seguridad Nacional en Argentina no surgió de manera aislada, sino en respuesta a la cuestión Malvinas, a un contexto global convulso y a la reconfiguración del escenario hemisférico. En este entorno, las tensiones geopolíticas y la competencia entre Estados Unidos y China convierten a los recursos naturales y la infraestructura regional en activos estratégicos de alto valor.

lunes, 21 de septiembre de 2026

El Ejército Argentino avanza en la compra de su nuevo vehículo de ingenieros lanzapuente 8×8

 
El Ejército Argentino dio un nuevo paso en el proceso destinado a incorporar un nuevo vehículo de ingenieros lanzapuentes, luego de que el Ministerio de Defensa aprobara la adjudicación del proceso de compra a favor de la empresa Buswagen S.A. La contratación contempla la adquisición de un sistema AM-70 EX de la firma checa Excalibur Army, montado sobre un chasis Tatra Force T-815-7 8×8, por un monto de US$ 2.426.000. La resolución oficial señala que la oferta de Buswagen cumplió con los requisitos administrativos, técnicos y económicos establecidos en el proceso licitatorio.

La adquisición se enmarca en el Proceso de Compra N.º 84/135-0400-LPU26, impulsado por la Dirección General de Material del Ejército para incorporar un “vehículo de Ingenieros lanzapuentes”. El procedimiento había recibido dos ofertas, correspondientes a Buswagen S.A. y SixSer S.R.L., aunque el análisis técnico determinó que únicamente la primera cumplía con las especificaciones requeridas. Posteriormente, la Comisión Evaluadora otorgó a Buswagen el primer orden de mérito, recomendando desestimar la propuesta de su competidora.

La adjudicación representa la continuidad del proceso informado previamente por Zona Militar, mediante el cual el Tatra Force T-815-7 8×8 se había perfilado como la plataforma seleccionada para cubrir este requerimiento del Ejército Argentino. Los requerimientos técnicos establecían un vehículo autopropulsado 8×8, equipado con un motor diésel de 300 kW, transmisión automática y un sistema compuesto por el vehículo portador, el equipo de lanzamiento e instalación y un puente táctico tipo tijera.

En cuanto al sistema seleccionado, el AM-70 EX está diseñado para transportar, desplegar y recuperar un tramo de puente, permitiendo a las unidades de Ingenieros franquear rápidamente obstáculos secos o con presencia de agua. El puente posee una longitud de 13,5 metros y una capacidad de carga MLC 70, de acuerdo con el estándar STANAG 2021, permitiendo el paso de vehículos de combate pesados. El sistema puede ser operado por una tripulación de tres personas y, bajo condiciones favorables, el fabricante establece un tiempo de despliegue de hasta 12 minutos para un tramo individual.

El vehículo emplea un chasis Tatra T815-7 modificado, con un motor Tatra T3C-928.90 de 300 kW, alcanzando una velocidad máxima de 90 km/h en carretera y una autonomía superior a los 500 kilómetros. Asimismo, dispone de una hoja topadora integrada que permite preparar el terreno para el despliegue del puente. Excalibur Army señala además que los distintos tramos pueden conectarse entre sí, posibilitando la conformación de puentes de mayor longitud según las necesidades operacionales.

Con la aprobación del proceso y la adjudicación a Buswagen S.A., el Ejército Argentino avanza así hacia la incorporación de una nueva capacidad para sus unidades de Ingenieros, destinada al franqueo de obstáculos y al apoyo de las formaciones mecanizadas. La resolución autoriza ahora a la Dirección General de Material a continuar con los trámites correspondientes y a emitir la respectiva orden de compra, dando paso a la etapa contractual y posterior recepción del sistema.

sábado, 19 de septiembre de 2026

El Ejército Argentino continúa proyectando la incorporación de una nueva familia de vehículos de exploración 4×4

Si bien el foco de las incorporaciones de material y equipamiento para el Ejército Argentino se ha posado en los VCBR 8×8 Stryker y los nuevos camiones tácticos 4×4 UNIMOG U4000, a los que se han sumado los avances en la adquisición de helicópteros UH-60L Black Hawk, la fuerza también viene proyectando de forma más discreta la incorporación de una familia de vehículos de exploración 4×4. La cuestión no es menor, ya que, en la actualidad, dicha función continúa recayendo en vehículos como los MB 230G y HMMWV, superados en términos de movilidad, protección y capacidad de armamento.

La novedad no es nueva, ya que la misma fue planteada a finales del año 2025 por el entonces jefe del Ejército, teniente general Carlos Presti, quien actualmente se desempeña al frente del Ministerio de Defensa. Inclusive, adelantó que se evaluaban opciones de la empresa Oshkosh, de los Estados Unidos.

U.S. Marines with Marine Wing Support Squadron 174 and Marine Aerial Refueler Transport Squadron 153 load a joint light tactical vehicle onto a KC-130J Hercules during a training event, Marine Corps Air Station Kaneohe Bay, Marine Corps Base Hawaii, March 21, 2023. The training was conducted to familiarize Marines with procedures for loading a JLTV onto a cargo aircraft. (U.S. Marine Corps photo by Cpl. Christian Tofteroo)
Nuevamente, y en el marco de la reciente presentación al Congreso de la Nación del Proyecto de Ley de Presupuesto, la “Incorporación de una familia de Vehículos de Exploración en el ámbito nacional” vuelve a figurar dentro del documento como parte de la adquisición de bienes y servicios con incidencia en ejercicios futuros.

Sin embargo, y como fuera señalado, el proceso de negociaciones y gestiones para concretar este proyecto viene teniendo un perfil bajo en la consideración actual, teniendo presente el impulso que ha recibido el Programa VCBR 8×8, el cual apunta a completar la adquisición de hasta 235 vehículos blindados, sumándose los 4×4 UNIMOG y, tras la autorización del Departamento de Estado, el inicio del proceso destinado a concretar hacia finales de año la recepción de cuatro Black Hawk en los Estados Unidos.

Un sistema M-LIDS del Ejército de los Estados Unidos, montado sobre un vehículo M-ATV y equipado con una estación de armas CROWS con ametralladora M240B y un inhibidor de guerra electrónica LOTUS, durante una demostración de capacidades contra drones en Fort Hood, Texas, el 29 de enero de 2026. (Foto: U.S. Army / Capt. Russell Shirley-Jones).
Como fuera reportado previamente por Zona Militar, en base a la información publicada en su respectivo BAPIN: “…la cantidad de vehículos de exploración por incorporar asciende solamente a siete ejemplares: tres equipados con ametralladora 12,7 mm manual y cuatro equipados con sistema de armas remoto (SAR) 12,7 mm. A simple vista, no solo resulta material insuficiente para equipar a una subunidad de exploración, sino que también se queda corto para dotar a la totalidad de los elementos de la Fuerza de Despliegue Rápido, por ejemplo”.

Por último, solo pueden proponerse diversas opciones evaluadas que podrían ser adquiridas a través del Programa EDA de los Estados Unidos, siendo el caso de los vehículos blindados 4×4 M-ATV y JLTV, los cuales son empleados, a través de diversas variantes, en operaciones de fuerzas especiales, de exploración y reconocimiento, y despliegues expedicionarios de las FF. AA. estadounidenses.

viernes, 18 de septiembre de 2026

La Armada Argentina licita en los EE.UU. la compra de un buque de transporte logístico con capacidad polar

La Armada Argentina, a través de la Misión de Logística Naval Argentina en Washington D.C., abrió un proceso de licitación para la compra de un buque de transporte logístico con capacidad polar, destinado a incorporarse a la Flota de Mar. El procedimiento contempla la compra de una unidad nueva o usada, junto con la capacitación de la tripulación y su posterior traslado desde el puerto de origen hasta Buenos Aires. La presentación de ofertas estará abierta desde el 18 de septiembre hasta el 19 de octubre de 2026, mientras que la apertura se realizará ese mismo día a las 10:00, hora de la costa este de los Estados Unidos.

De acuerdo con los requerimientos establecidos, la unidad deberá contar con una eslora de entre 108 y 132 metros, una manga de entre 19,5 y 24,5 metros y un calado máximo de 7,3 metros. Asimismo, se exige un peso muerto de aproximadamente 6.000 toneladas, una capacidad mínima de bodegas de 6.000 m³ y espacio para transportar al menos 350 contenedores TEU, incluyendo conexiones para un mínimo de 10 contenedores refrigerados. En cuanto a sus prestaciones, deberá alcanzar una velocidad de servicio de al menos 12 nudos y disponer de una autonomía mínima de 8.000 millas náuticas.

Uno de los principales requisitos está relacionado con su capacidad para operar en aguas polares. En ese sentido, el buque deberá disponer de una clasificación estructural mínima Polar Class 7 (PC7) o equivalente certificada por un miembro de la Asociación Internacional de Sociedades de Clasificación (IACS). Además, deberá haber sido construido a partir de 2010 y contar con motores diésel de cuatro tiempos turbocomprimidos, alimentados exclusivamente con combustibles destilados ligeros, además de disponer obligatoriamente de una hélice de proa.

La contratación fue estructurada como un objeto único e indivisible, por lo que no se admitirán adjudicaciones parciales. Además de la adquisición del buque, el proceso contempla la capacitación técnica y operativa de hasta 15 tripulantes, tanto durante la navegación como por un período de 10 días en Buenos Aires, y el traslado de la unidad desde su puerto de origen hasta el puerto bonaerense. El plazo máximo previsto para la entrega definitiva será de 180 días corridos desde la emisión de la orden de compra, quedando a cargo del vendedor los costos vinculados con el traslado, tripulación, seguros y tasas portuarias en el puerto de origen.

Rompehielos ARA Almirante Irízar







La eventual incorporación de un buque de estas características permitiría ampliar las capacidades logísticas de la Armada Argentina en apoyo a la Campaña Antártica de Verano, pudiendo complementar las tareas desarrolladas actualmente por el rompehielos ARA Almirante Irízar. Asimismo, la iniciativa vuelve a poner en consideración la necesidad de recuperar una capacidad que la fuerza perdió hace décadas con la perdida del buque polar ARA Bahía Paraíso, cuyo naufragio dejó un vacío en materia de transporte y apoyo logístico en el ámbito antártico.

Una necesidad que viene de años

La incorporación de un buque polar no constituye una iniciativa nueva para la Armada Argentina. Por el contrario, la necesidad de contar con una unidad adicional para las operaciones antárticas aparece documentada desde hace varios años, con el objetivo de reemplazar el ARA Bahía Paraíso, perdido en 1989.

En 2017, por ejemplo, ya seanalizaba la posibilidad de incorporar un buque polar logístico usado, mientras avanzaban los estudios para una solución de construcción nacional. La necesidad se vinculaba directamente con la recuperación del rompehielos argentino. La modernización del Irízar incrementó sus capacidades científicas, pero al mismo tiempo redujo parte de su capacidad disponible para transporte logístico. Por ese motivo, la Armada comenzó a plantear la necesidad de contar con otro buque para transportar cargas y abastecimientos hacia las bases antárticas. En 2020, la propia Armada señalaba que la respuesta logística de la Campaña Antártica hacía necesario contar con un buque polar que acompañara al Almirante Irízar. En paralelo al proyecto de construcción nacional, se habían considerado alternativas para disponer de una capacidad provisoria mediante unidades extranjeras. 

jueves, 17 de septiembre de 2026

Simuladores de vuelo argentinos, certificados y con calidad internacional


Santiago Rivas

VSIM es una empresa argentina que produce simuladores de vuelo localmente, con calidad internacional, certificación, pero con costos más accesibles, tanto para el mercado civil como también para las Fuerzas Armadas y de Seguridad.

El aumento de la tecnología disponible para desarrollar simuladores de vuelo ha incrementado la importancia que estos tienen en el entrenamiento y adiestramiento de los pilotos, mientras que la reducción de costos los vuelve cada vez más accesibles a escuelas de vuelo y otras instituciones, pero también para particulares. Sin embargo, en América Latina hay pocas opciones locales y casi siempre se debe recurrir a productos importados de Estados Unidos o Europa, con costos altos y sin un soporte adecuado.

Esto es algo que se propuso resolver Gabriel Barresi desde la provincia de Río Negro, Argentina, con el desarrollo de la empresa VSIM que hoy produce simuladores de vuelo.

En aviación, muchas veces lo que comenzó como un juego se termina convirtiendo en una realidad y eso a veces significa desarrollo de tecnología. Así comenzó Gabriel, que hoy dirige VSIM, y que cuenta que siempre fue un entusiasta de la aviación y desde muy chico empezó a interesarse por los simuladores, primero como un juego en su computadora, usando el mouse y el teclado, pero quería tener algo más realista, pero las restricciones a las importaciones vigentes en ese entonces y los altos costos le hacían imposible comprar algo importado, por lo que decidió armar sus propios componentes. “Ahí empezó un camino de autoaprendizaje, de aprender a cómo usar programas gráficos para poder mandar a cortar las partes, para poder fabricar, lijar, pintar madera y así surgió mi primer simulador. Arranqué con algo bien grande, un Boeing 737”, comienza contando Gabriel. Sin embargo, ese puntapié inicial le generó el interés por hacer algo más realista y fue avanzando en versiones con más detalles de los distintos paneles del avión. “Llegamos a un momento donde los paneles realmente estaban muy realistas, lo subo a Facebook para compartir, era el año 2012, y ahí surgen comentarios y gente que me pedía que les haga paneles y terminamos mandando a Estados Unidos y a Europa, o sea, piezas para simuladores de avión”, cuenta, aunque poco después inició sus estudios como ingeniero, por lo que dejó de producir las piezas. 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

USD 3.500 millones para tres submarinos y dos fragatas: el Presupuesto 2027 autoriza la mayor inversión naval en décadas

El Proyecto de Ley de Presupuesto 2027 asigna $3.778.590,5 millones a la función Defensa, un 24,4% más que en 2026. Por separado, la planilla anexa al Artículo 42 autoriza operaciones de crédito público por USD 2.300 millones para la adquisición de tres submarinos convencionales y USD 1.200 millones para dos fragatas multimisión.

El Proyecto de Ley de Presupuesto General de la Administración Nacional para el Ejercicio 2027, ingresado al Congreso, asigna $3.778.590,5 millones a la función Defensa. Representa un incremento del 24,4% respecto de 2026, por debajo del 25,2% que crece el gasto total del Estado; con la inflación del 18,0% que proyecta el propio texto, el crecimiento real se ubica en torno al 5,4%.

Pero el dato de mayor alcance no está en el crédito presupuestario.
Submarino Tipo 209NG – Créditos: TKMS
Las autorizaciones de deuda

La planilla anexa al Artículo 42, que habilita al Poder Ejecutivo a concretar operaciones de crédito público, contiene apenas tres ítems. Dos de ellos corresponden a la Armada Argentina:

USD 2.300.000.000 — Adquisición de TRES (3) submarinos convencionales, Base Naval Mar del Plata

USD 1.200.000.000 — Incorporación de DOS (2) fragatas multimisión, Base Naval Puerto Belgrano

Ambos figuran bajo la modalidad de préstamo, con un plazo mínimo de amortización de tres años. El tercer y único ítem restante de toda la planilla es el Parque Fotovoltaico Cauchari, en Jujuy, por USD 250 millones.

Para dimensionar la magnitud: al tipo de cambio que el propio proyecto proyecta para diciembre de 2027 —$1.847,6 por dólar—, los USD 3.500 millones equivalen a unos $6,47 billones. Es más que el crédito total asignado a la Jurisdicción 45, que asciende a $5,23 billones.
El modelo de submarino Scorpène es uno de los que se analizan
El Scorpene aparece como una de las opciones que más interés generó en la Casa Rosada y en las Fuerzas Armadas. Se trata de un submarino convencional diésel-eléctrico, diseñado para operaciones de vigilancia, control marítimo, inteligencia y defensa de zonas estratégicas.

La compañía francesa también ofrece paquetes que pueden incluir mantenimiento, sistemas eléctricos, armamento y entrenamiento. No solo ofrecen los buques, sino también el mantenimiento de los mismos, los sistemas eléctricos y equipamiento, e incluso el armamento.

Corresponde una precisión que define el alcance real del anuncio: el Artículo 42 autoriza a tomar deuda, no asigna crédito presupuestario. Es una habilitación legal para negociar financiamiento, no una partida ejecutable durante el ejercicio.

Los proyectos de inversión con partida

Ni los submarinos ni las fragatas figuran entre los proyectos de inversión del ejercicio 2027. Los que sí tienen crédito asignado son dos, y ambos ya venían en ejecución:

Armada Argentina — Incorporación de cuatro helicópteros navales livianos para la Base Naval Puerto Belgrano, por $37.616 millones, dentro de un programa de mantenimiento de medios e infraestructura para el alistamiento operacional que totaliza $643.022 millones. Es el mismo proyecto cuyo crédito externo por $10.620 millones había sido eliminado en la modificación presupuestaria de mayo de este año.

Fuerza Aérea Argentina — Modernización y actualización tecnológica de la infraestructura para la incorporación de la aeronave de caza multirol en la VI Brigada Aérea de Tandil y en el Área Material Río Cuarto, Las Higueras, por $10.090 millones, con financiamiento del Tesoro Nacional.

El Ejército Argentino no registra proyectos de inversión propios en el ejercicio.
Los distintos tipos de submarinos que tienen en venta en la compañía francesa
Seguridad

En cuanto al Ministerio de seguridad, se asignan 20.000 millones de pesos para recuperar la flota de seis helicópteros Airbus H125 de la Gendarmería Nacional y 21.672 millones de pesos para modernizar uno de los helicópteros AS365N2 a la versión AS365N3+.

Programa Espacial

Fuera del sector de defensa y seguridad son relevantes los gastos en el programa espacial a través de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), con más de 25.000 millones de pesos para el desarrollo de los cuatro satélites del programa SARE IIA, y 800 millones de pesos para el programa Saocom 2 A/B, así como más de 67.000 millones de pesos para los programas de misiones satelitales. Por otro lado, se asignan 10.901 millones de pesos para el programa de Acceso al Espacio, que incluye todas las acciones vinculadas al desarrollo propio y construcción del Proyecto Inyector Satelital Para Cargas Útiles Livianas (ISCUL), que tiene como finalidad el desarrollo de una familia de vehículos lanzadores, Tronador II y Tronador III, los que tendrán la capacidad para poner en órbita polar de 600 km de altura satélites de entre 500 y 750 kg, como así también el desarrollo de toda la infraestructura asociada, como ser, instalaciones para los ensayos de propulsión, instalaciones para la fabricación e integración de los vehículos lanzadores y las bases de lanzamiento.

Las metas físicas

El programa de Alistamiento Operacional de la Fuerza Aérea consigna entre sus metas para 2027 la incorporación de seis aeronaves F-16, junto a 30 ejercicios previstos y 98.300 horas de operación.

El proyecto contiene además dos partidas plurianuales asociadas al Programa F-16: la recuperación del servicio de rampa militar en quince brigadas, bases y destacamentos de la fuerza, y la recuperación de la capacidad de mantenimiento de pistas y helipuertos del Grupo Construcciones del Área Logística Palomar.

El marco del mensaje

El mensaje de elevación enmarca estas asignaciones en la continuidad del Plan de Adecuación y Reequipamiento Militar Argentino (ARMA), lanzado en mayo de 2026, por el cual el 10% de los fondos recaudados por enajenación, locación o privatización de bienes del Estado se destina a la modernización de capacidades militares, y el 70% de lo percibido por la venta de activos específicos de las propias Fuerzas se reinvierte de forma directa en el sistema de defensa.

El texto repasa como antecedentes el acuerdo con Dinamarca por las 24 aeronaves F-16, la adquisición de cuatro P-3 Orion, la incorporación del segundo Beechcraft TC-12B Hurón, los helicópteros Bell 407GXi, los dos radares RPA-200M de INVAP puestos en servicio en 2026, los ocho Stryker y los primeros ocho Unimog U4000 de las 64 unidades adquiridas —señalando que constituyen la primera compra de vehículos de campaña en cincuenta años—.

Para 2027, el mensaje plantea “consolidar un horizonte de previsibilidad que permita no solo la adquisición de nuevos activos, sino también la adecuada manutención y modernización de los sistemas de defensa ya incorporados“.

El tratamiento parlamentario del proyecto definirá si las autorizaciones de crédito público del Artículo 42 se mantienen en el texto sancionado, y su concreción dependerá de que el Poder Ejecutivo obtenga efectivamente el financiamiento habilitado.

lunes, 14 de septiembre de 2026

PGK-E5, nuevo kit de guiado para proyectiles de artillería

Northrop Grumman ha presentado el PGK-E5, un kit de guiado de última generación diseñado para transformar proyectiles de artillería calibre 155 mm en municiones guiadas de alta precisión. Este dispositivo moderniza la versión actual M 1156, incorporando tecnología anti-interferencia (anti-jamming), lo que le permite operar con eficacia en ámbitos donde la señal GPS está degradada o bloqueada por acciones de guerra electrónica. Mantiene las mismas dimensiones, forma y modo de empleo que el modelo anterior, por lo que es compatible con las armas de artillería en servicio, no requiriendo modificaciones ni reentrenamiento de las tropas. Ofrece una precisión excepcional, con un rango de dispersión menor a 30 metros, lo que reduce drásticamente el consumo de munición, minimizando asimismo los daños colaterales. Se ha iniciado ya la producción de PGK-E5 y se prevé que las primeras entregas se realicen en 2028.

Gracias al kit de guiado de precisión (PGK) de última generación de Northrop Grumman, es posible que la interferencia del GPS ya no sea suficiente para desviar la artillería de 155 mm de su objetivo.

El PGK E5 actualiza el M1156 PGK existente con tecnología avanzada antiinterferencias y sistemas mejorados de guiado, espoleta y control, manteniendo al mismo tiempo el formato original.

Ofrece una precisión de primer disparo con un margen de error circular probable inferior a 30 metros (98 pies), lo que ayuda a reducir los daños colaterales y aumenta la probabilidad de acertar en el blanco.

Diseñado para los sistemas de artillería y obuses existentes, el kit requiere modificaciones mínimas en el equipo o una nueva capacitación del operador, lo que permite a las unidades desplegarlo más rápidamente.

Kit de guiado de precisión de última generación. Imagen: Northrop Grumman
El dispositivo también utiliza una espoleta de penetración profunda estándar de la OTAN para garantizar la compatibilidad con una amplia gama de plataformas y proyectiles de 155 mm.

Durante las pruebas recientes realizadas en condiciones de señal GPS degradada, el PGK E5 superó, según se informa, tanto los requisitos de umbral como los de precisión objetiva.

“Esta solución demuestra cómo nuestra escala integrada, nuestra experiencia y nuestra velocidad se combinan para ofrecer capacidades fiables y de misión crítica que empoderan al combatiente”,  declaró la empresa .

Camino a Fielding

Northrop Grumman colaboró ​​con el Ejército de los Estados Unidos para adaptar el PGK E5 a los requisitos operativos.

La producción ya está en marcha en las instalaciones de la empresa en Plymouth, Minnesota, y se prevé que las primeras entregas se realicen a principios de 2028.

“El entorno de amenazas actual exige velocidad e innovación, y estamos trabajando estrechamente con el Ejército de los EE. UU. para garantizar que el PGK E5 mantenga a las fuerzas de maniobra listas para vencer en entornos con señal GPS degradada”,  dijo  Dave Fine , vicepresidente de sistemas de armamento de Northrop Grumman.

“Con décadas de rendimiento comprobado y una producción en constante crecimiento, PGK continúa ofreciendo tecnología fiable y lista para la misión en la que los combatientes pueden confiar.”

X-Gun, cañón automático de 30 mm para enfrentar la amenaza de drones

La empresa Leonardo presentó el X-Gun, un cañón automático de 30 mm diseñado para combatir drones, creciente amenaza en el campo de batalla moderno. Su principal innovación es un sistema de cierre accionado por una leva en forma de X (tecnología X Cam), que permite una gestión electrónica avanzada del ciclo de disparo. El sistema se integra con munición programable 30×173 mm ABM, capaz de medir la velocidad real del proyectil en el cañón, a efectos de ajustar el tiempo de detonación en la trayectoria. Gracias a esta combinación de munición y espoleta inteligente, el cañón incrementa la probabilidad de neutralización (Kill Probability) de amenazas aéreas. El X-Gun alcanza una cadencia de disparo de hasta 200 proyectiles por minuto y puede ser instalado tanto en plataformas terrestres como navales, siendo adecuado para la protección de tropas, instalaciones y defensa de áreas críticas.

La creciente presencia de drones en los escenarios de conflicto está llevando a las empresas de defensa a desarrollar nuevas soluciones para la protección de tropas, instalaciones y plataformas. En ese contexto, Leonardo presentó las características de su X-Gun, un nuevo cañón automático de 30 mm concebido, entre otras funciones, para hacer frente a sistemas aéreos no tripulados. De acuerdo con la documentación técnica de la compañía, el arma fue diseñada para responder a las necesidades del campo de batalla moderno, particularmente en escenarios urbanos y en aquellos donde los sistemas aéreos no tripulados constituyen una amenaza cada vez más relevante. Uno de los aspectos centrales del desarrollo es su integración con la munición 30×173 mm ABM, cuya utilización está orientada a las operaciones C-UAS (Counter-Unmanned Aerial Systems). Leonardo señala que esta combinación permite incrementar la eficacia del sistema frente a objetivos aéreos.

Una nueva arquitectura de cierre

El X-Gun incorpora un sistema de movimiento del cierre basado en una leva en forma de X accionada eléctricamente. Según Leonardo, esta arquitectura permite controlar de manera precisa el ciclo de disparo y gestionar de forma automática situaciones de fallo de ignición. En caso de producirse un misfire, el sistema puede detener el movimiento durante el tiempo necesario para evitar que la munición se dispare o detone en un momento no previsto. La gestión eléctrica del movimiento del cierre también habilita una función denominada “SNIPER”. Esto permite iniciar parcialmente el ciclo de disparo antes de completarlo, reduciendo la latencia entre la acción sobre el disparador y la ejecución del disparo. El objetivo es mejorar la precisión del arma. Otra de las funciones incorporadas es “Next Round”, que permite realizar ciclos de despeje del cajón de mecanismos sin efectuar un disparo. El sistema cuenta además con un mecanismo remoto de selección del alimentador que permite elegir entre dos líneas de alimentación o una posición neutra.

Munición programable para enfrentar drones

La capacidad C-UAS del X-Gun se apoya especialmente en la munición ABM de 30×173 mm. La documentación de Leonardo describe una espoleta capaz de obtener información en tiempo real sobre la velocidad del proyectil mientras este recorre el cañón. A partir de esos datos, el sistema puede corregir el tiempo de vuelo previsto antes de la detonación y ajustar el punto de explosión. Según la empresa, esto permite mejorar la precisión y, en consecuencia, la denominada “Kill Probability”, o probabilidad de neutralización del objetivo. La munición de 30×173 mm es además compatible con los estándares STANAG, de acuerdo con las especificaciones difundidas por Leonardo.

Hasta 200 disparos por minuto

El X-Gun alcanza una cadencia de hasta 200 disparos por minuto. Leonardo también incorporó un sistema de control activo de la temperatura del cañón, una característica que, según la compañía, permite mantener el fuego de manera continua y segura sin establecer un límite definido sobre la cantidad de disparos realizados. El diseño contempla, además, un mantenimiento simplificado y rápido, sin necesidad de equipamiento complejo, con el objetivo de facilitar las tareas de servicio en distintos contextos operativos. Por sus características, el sistema puede ser instalado tanto en plataformas terrestres como navales, ampliando las posibilidades de empleo más allá de una única configuración. Entre las aplicaciones mencionadas por Leonardo se encuentran la vigilancia y la defensa de áreas críticas.

Un sistema libre de ITAR

Otro elemento destacado por Leonardo es que el X-Gun es presentado como “ITAR-FREE”, es decir, sin sujeción al régimen estadounidense de control de exportaciones de artículos de defensa conocido como ITAR. Entre las principales características declaradas por el fabricante figuran la tecnología patentada X Cam, la optimización para misiones C-UAS, la posibilidad de empleo en plataformas terrestres y navales, la alimentación dual y el control activo de temperatura y de fallos de ignición.

La propuesta de Leonardo se inscribe así en una tendencia que está modificando el concepto de defensa de corto alcance: utilizar sistemas de cañón y municiones de efecto programable para hacer frente a drones, combinando una elevada disponibilidad de fuego con sistemas capaces de ajustar el momento de detonación del proyectil.

Base Naval Integrada: El primer eslabón de una estrategia bicontinental

El proyecto de Ushuaia representa una oportunidad para fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur y su proyección hacia la Antártida. Sin embargo, su impacto dependerá de que sea acompañado por la recuperación de las capacidades logísticas, militares, científicas y presupuestarias deterioradas durante las últimas décadas.

Por Nicolás Sierra

El reciente anuncio del presidente Javier Milei de priorizar la construcción de la Base Naval Integrada en Tierra del Fuego volvió a colocar al Atlántico Sur en el centro de la agenda estratégica argentina. La decisión fue presentada en el marco de una serie de medidas vinculadas con la soberanía sobre las Islas Malvinas, el fortalecimiento de la vigilancia marítima y aeroespacial y la protección de los intereses nacionales frente a la explotación unilateral de los recursos naturales en las áreas disputadas.

La iniciativa constituye una oportunidad para avanzar en una obra largamente postergada y recuperar capacidades indispensables para la presencia argentina en sus espacios australes. Sin embargo, su importancia no debería medirse solamente por la infraestructura que llegue a construirse. La Base Naval Integrada es una pieza necesaria, pero no suficiente, para desarrollar una política austral capaz de articular las Islas Malvinas, el Atlántico Sur y la Antártida.

Su verdadero valor estratégico dependerá de que forme parte de una política de Estado más amplia, respaldada por recursos sostenidos y conectada con la recuperación de las capacidades navales, aéreas, logísticas, científicas y tecnológicas del país. De lo contrario, existe el riesgo de sumar una nueva instalación a un sistema que todavía presenta importantes limitaciones para sostener una presencia permanente, autónoma y efectiva.

Un mismo espacio estratégico

Las Islas Malvinas, las islas del Atlántico Sur, Tierra del Fuego y la Antártida están sujetas a situaciones jurídicas diferentes, pero forman parte de un mismo espacio geopolítico. Las rutas marítimas, los recursos naturales, la actividad pesquera, las comunicaciones, la presencia militar británica y la proyección hacia el continente antártico vinculan escenarios que con frecuencia son analizados de manera fragmentada.

La posición británica en las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur no se limita al control de esos territorios. Le proporciona al Reino Unido una presencia permanente en el Atlántico Sur, capacidad logística, vigilancia sobre espacios marítimos de gran extensión y una plataforma de proyección hacia la Antártida. No es casual que el reclamo antártico británico se superponga completamente con el argentino y parcialmente con el chileno.

Esto no significa que la cuestión Malvinas y la cuestión antártica sean equivalentes. El Tratado Antártico mantiene en suspenso las reclamaciones territoriales y establece el uso pacífico y científico del continente, mientras que Naciones Unidas reconoce en Malvinas la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido. No obstante, desde una perspectiva estratégica, ambos escenarios se encuentran estrechamente relacionados.

La capacidad argentina de operar desde Tierra del Fuego, controlar sus espacios marítimos, sostener sus campañas antárticas y prestar servicios a otros países influye sobre su posición relativa en todo el extremo austral. La soberanía no depende exclusivamente de la infraestructura, pero difícilmente pueda sostenerse sin medios materiales que permitan ejercer presencia, producir conocimiento y ofrecer respuestas ante las exigencias de una región cada vez más relevante.

Una política histórica con capacidades debilitadas

Argentina cuenta con antecedentes excepcionales en materia antártica. Mantiene una presencia permanente e ininterrumpida desde 1904, participó de la negociación original del Tratado Antártico, posee una extensa red de bases y desarrolló una comunidad científica especializada que le permitió ocupar un lugar reconocido dentro del sistema internacional antártico.

Sin embargo, esa continuidad histórica convivió con una progresiva pérdida de capacidades. Durante décadas se acumularon problemas de infraestructura, obsolescencia del material aéreo y naval, insuficiencias presupuestarias, postergaciones en el mantenimiento y una dependencia excesiva de unos pocos medios críticos.

La Política Nacional Antártica vigente fue aprobada en 1990. Aunque varios de sus principios continúan siendo válidos, fue concebida en un escenario internacional muy diferente. Desde entonces aumentó la presencia de nuevos actores en el continente, se expandió el turismo, crecieron las capacidades tecnológicas, adquirió mayor centralidad el cambio climático y se profundizó la competencia internacional por influencia, conocimiento y acceso logístico.

La falta de una actualización integral dificulta transformar los intereses nacionales en objetivos contemporáneos, responsabilidades institucionales, metas verificables y previsiones presupuestarias de largo plazo. Argentina sostiene una política antártica histórica, pero necesita adecuar sus instrumentos al escenario del siglo XXI.

El problema no ha sido solamente la disponibilidad de recursos. Un estudio de Ferrari, Ariel H. y Auza, Francisco J., sobre la evolución de la política antártica argentina encontró que, entre 2007 y 2013, el Plan Antártico ejecutó aproximadamente el 60 por ciento de los recursos asignados, lo que equivale a una subejecución cercana al 40 por ciento. La situación fue todavía más pronunciada en los proyectos de inversión, que entre 2008 y 2011 registraron una subejecución de al menos el 60 por ciento. Aunque se trata de un antecedente histórico que no puede trasladarse automáticamente al presente, el estudio expone una dificultad persistente del Estado argentino: convertir las asignaciones presupuestarias en infraestructura y capacidades efectivas.

Al mismo tiempo, las metas científicas previstas fueron cumplidas, lo que expuso una realidad persistente: buena parte de la fortaleza del Programa Antártico Argentino descansó más en el compromiso de su personal científico, técnico y militar que en la eficiencia presupuestaria e institucional del Estado.

Una política estratégica no se mide solamente por los recursos asignados, sino por su ejecución, continuidad y transformación en capacidades efectivas.

La vulnerabilidad de la cadena logística

La actividad antártica depende de una cadena particularmente compleja. Para sostener una campaña no alcanza con disponer de bases en el continente. Se necesitan puertos, depósitos, sistemas de comunicaciones, combustible, buques, aeronaves, helicópteros, talleres, repuestos y personal altamente especializado.

Cuando alguno de estos componentes falla, la capacidad de operar sobre el terreno se reduce. El incendio del rompehielos ARA Almirante Irízar, ocurrido en 2007, mostró la vulnerabilidad de un sistema excesivamente dependiente de una única plataforma. Durante su prolongada indisponibilidad, la Argentina debió contratar medios extranjeros para garantizar la continuidad de las campañas.

La recuperación del Irízar fue fundamental, pero no eliminó el problema estructural. La autonomía logística no puede depender de un solo buque, por más importante y capaz que sea. Requiere redundancia, unidades complementarias, transporte aéreo, helicópteros operativos, infraestructura de mantenimiento y previsión presupuestaria para sostener todo el sistema.

La pérdida de capacidades militares también afecta la presencia argentina en el Atlántico Sur. Controlar espacios marítimos de enorme extensión demanda patrulleros oceánicos, medios aeronáuticos, radares, comunicaciones, inteligencia y capacidad de permanencia. No se trata de promover una militarización de la política antártica, incompatible con el régimen vigente, sino de reconocer que un Estado necesita conocer, vigilar y operar en los espacios marítimos que considera propios.

Una política de soberanía exclusivamente declarativa resulta insuficiente si no está respaldada por capacidades materiales.

Una obra necesaria pero no completamente nueva

La Base Naval Integrada no nació con el reciente anuncio presidencial. Sus antecedentes atraviesan diferentes gobiernos y expresan una necesidad estratégica reconocida desde hace años.

El Polo Logístico Antártico en Ushuaia fue incorporado formalmente a la planificación estatal mediante el Decreto 2645 de 2014. Posteriormente, en 2022 comenzó la construcción de la nueva Base Naval Integrada, concebida para ampliar las capacidades logísticas argentinas en el Atlántico Sur y la Antártida.

La continuidad del proyecto a través de administraciones de distinto signo político muestra que no se trata de una iniciativa partidaria, sino de una necesidad estructural. En este sentido, el anuncio presidencial puede significar una aceleración y una nueva jerarquización política, pero deberá ser acompañado por precisiones sobre su financiamiento, etapas, plazos y capacidades operativas.

El valor de la base no debería evaluarse únicamente por la magnitud de las obras. Su aporte dependerá de las funciones que efectivamente pueda cumplir: abastecimiento de unidades navales, mantenimiento, almacenamiento, comunicaciones, vigilancia, apoyo a las campañas antárticas y coordinación con otras infraestructuras civiles y militares.

Una base sin buques suficientes, sin mantenimiento, sin combustible, sin personal especializado o sin conexión con el sistema antártico puede tener un considerable valor simbólico, pero una capacidad estratégica limitada.

De la base naval al polo logístico

También es necesario diferenciar la Base Naval Integrada del Polo Logístico Antártico. Ambos conceptos están relacionados, pero no son sinónimos.

La Base Naval Integrada constituye principalmente una infraestructura militar destinada a concentrar, abastecer y sostener unidades de la Armada. El polo logístico, en cambio, supone un sistema más amplio, capaz de reunir al puerto, el aeropuerto, las Fuerzas Armadas, los organismos científicos, las universidades, los prestadores privados y los servicios requeridos por las expediciones antárticas nacionales y extranjeras.

Para que Ushuaia se consolide como una verdadera puerta de entrada a la Antártida necesita ofrecer reparaciones, depósitos, transporte, combustible, conectividad, procedimientos aduaneros ágiles, servicios científicos y capacidad de respuesta ante emergencias. También debe generar condiciones competitivas para captar una porción mayor de la actividad logística internacional que actualmente utilizan otros puertos de la región.

La Base Naval Integrada puede ser el núcleo operativo del proyecto, pero el Polo Logístico Antártico requiere una política interinstitucional que excede al Ministerio de Defensa.

Involucra a la Cancillería, la Dirección Nacional del Antártico, el Instituto Antártico Argentino, el Comando Conjunto Antártico, la provincia de Tierra del Fuego, organismos científicos, universidades y empresas privadas.

La multiplicidad de actores no constituye necesariamente una debilidad. El problema aparece cuando no existe una conducción capaz de coordinar responsabilidades, inversiones y objetivos comunes.

Un puente bicontinental

La estrategia debería estructurarse alrededor de un sistema integrado entre Ushuaia, Petrel y Marambio.

Ushuaia funcionaría como retaguardia continental, portuaria, industrial y administrativa. La Base Conjunta Antártica Petrel, ubicada en la isla Dundee, posee condiciones para transformarse en un nodo adelantado que integre operaciones aéreas y marítimas.

Marambio, por su parte, continuará desempeñando una función central como enlace aéreo y plataforma científica.

Los buques, aeronaves y helicópteros serían los conectores de este sistema bicontinental. Su funcionamiento permitiría distribuir cargas, reducir tiempos de operación, mejorar la seguridad de las campañas y ampliar la presencia argentina en el continente.

La combinación de Ushuaia con Petrel y Marambio transformaría instalaciones dispersas en una red logística. Esa red no sólo fortalecería el abastecimiento de las bases argentinas.

También podría permitir la prestación de servicios a otros programas antárticos y aumentar el peso del país dentro de los espacios de cooperación y decisión del Sistema del Tratado Antártico.

En la Antártida, la influencia se construye principalmente mediante la ciencia, la permanencia, la logística y la capacidad de cooperar. Ofrecer asistencia a otros Estados no debilita la soberanía: puede convertirse en un instrumento de posicionamiento internacional y de diplomacia científica.

El presupuesto como expresión de una prioridad

La política austral requiere inversiones que superan los ciclos presupuestarios anuales y los períodos presidenciales. Una base naval, un rompehielos o una instalación antártica no pueden depender de asignaciones ocasionales ni de impulsos coyunturales.

La recuperación de capacidades exige programación plurianual, continuidad financiera, mantenimiento preventivo, renovación de equipamiento, formación de personal y mecanismos de evaluación pública. También requiere establecer prioridades y evitar que los proyectos sean abandonados, reformulados o demorados con cada cambio de gobierno.

El anuncio de nuevos recursos para Defensa deberá traducirse en asignaciones concretas, cronogramas verificables y avances materiales. La continuidad histórica del reclamo argentino contrasta con la discontinuidad que muchas veces caracterizó a los instrumentos destinados a sostenerlo.

Por eso, la construcción de la Base Naval Integrada debería convertirse en una política de Estado con metas que permitan evaluar no solamente cuánto se invierte, sino qué capacidades se recuperan.

De la voluntad soberana a la capacidad efectiva

El reciente anuncio ofrece una oportunidad para colocar nuevamente al Atlántico Sur y a la Antártida entre las prioridades estratégicas de la Argentina. También permite superar una visión fragmentada que suele tratar a Malvinas, Tierra del Fuego y el continente antártico como cuestiones independientes.

Sin embargo, la experiencia nacional demuestra que los anuncios, los antecedentes históricos y las obras aisladas no son suficientes. La soberanía se fortalece mediante la capacidad de permanecer, vigilar, abastecer, investigar, cooperar y responder.

La Base Naval Integrada puede convertirse en la expresión material de una nueva centralidad del Atlántico Sur. Pero su construcción no corregirá automáticamente décadas de deterioro logístico, militar, institucional y presupuestario.

Para que sea verdaderamente estratégica deberá funcionar como el primer eslabón de un sistema bicontinental que conecte Ushuaia con Petrel y Marambio, articule la Defensa con la ciencia y la diplomacia, recupere las capacidades navales y aéreas y cuente con financiamiento sostenido.

Argentina no necesita solamente una nueva base. Necesita transformar esa infraestructura en presencia efectiva y esa presencia en capacidad de influencia. Solo entonces podrá afirmarse que el país comenzó a construir una política austral a la altura de sus intereses en Malvinas, el Atlántico Sur y la Antártida.