jueves, 8 de octubre de 2026

“Fray Luis Beltrán”: la planta de Fabricaciones Militares que se reactivó para producir munición para las Fuerzas Armadas

 Esta semana Fabricaciones Militares celebra su 50 aniversario. La fecha coincide con un plan de reactivación que sus nuevos directivos decidieron encaminar. En ese contexto, DEF visitó la fábrica de munición de “Fray Luis Beltrán” para entender porque este insumo se vuelve clave para el país en un contexto mundial de conflictos armados. 

Patricia Fernández Mainardi

Mientras en el mundo los fabricantes de munición tienen en lista de espera a sus clientes, en Argentina Fabricaciones Militares comenzó un proceso de recuperación. Hoy produce para las Fuerzas Armadas argentinas 
La Ruta Nacional 11 conduce hasta la planta de Fabricaciones Militares “Fray Luis Beltrán”, a pocos kilómetros de Rosario. Allí, entre el movimiento de la ruta y las vías del ferrocarril “General Belgrano”, aparece el acceso. El predio se extiende detrás de sus portones como una pequeña ciudad industrial: calles internas, galpones, naves de producción y distintas instalaciones se suceden dentro de un enorme espacio que durante décadas estuvo ligado a la fabricación de materiales destinados a las Fuerzas Armadas.

De hecho, la cercanía con el ferrocarril no es casual: desde sus orígenes, la ubicación respondió también a la necesidad estratégica de contar con una vía para transportar materias primas, insumos y productos. Nada allí está librado al azar. 

Días atrás, DEF visitó el lugar. Allí, nos recibió su director, el teniente coronel Marcelo Pessina, designado por los nuevos directivos de Fabricaciones Militares –Pablo Glöggler y Diego Martínez– para encarar una fase clave en el plan de reactivación y fortalecimiento de la firma que depende del Ministerio de Defensa. 

La ruta 11 conduce hasta un predio clave para pensar en la soberanía y en las Fuerzas Armadas: la fábrica “Fray Luis Beltrán”, clave para pensar en la munición que utilizan los efectivos militares 
Junto a Martínez, Pessina recorre las instalaciones. A propósito, muy pintorescas, aunque allí lo que interesa es que son fundamentales si se quiere pensar en la soberanía del país: en un contexto mundial de faltante de munición -por los distintos conflictos armados que existen- las Fuerzas Armadas argentinas deben contar con capacidades propias para evitar la dependencia de terceros. 

Son varias las plantas que DEF recorrerá a lo largo de la jornada. Allí se produce munición de distintos calibres, se desarrollan soluciones para responder a las necesidades de sus principales clientes -las Fuerzas Armadas y de Seguridad- y también se fabrican chalecos balísticos. Para sostener esa actividad, el predio cuenta con infraestructura y trabajadores que conviven a diario con la tecnología y los recursos necesarios para mantener en funcionamiento la producción, desde plantas potabilizadoras hasta generadores de energía.

Pero hay algo que no figura en los planos y que, sin embargo, se percibe apenas se empieza a recorrer el lugar: el orgullo de quienes trabajan allí. Para muchos, la fábrica es más que un espacio de trabajo. Hay un vínculo que atraviesa generaciones: varios de los empleados actuales son hijos de antiguos trabajadores de la planta.  

Detrás de cada producto de Fabricaciones Militares, un equipo de ingenieros y trabajadores que se ponen la camiseta para mejorar la sociedad anónima del Ministerio de Defensa 
Fabricaciones Militares y un objetivo en la mira: las Fuerzas Armadas 

Desde Santa Fe, explican que Fabricaciones Militares busca recomponer y profundizar su vínculo con las Fuerzas Armadas y las de Seguridad, en el marco de una nueva etapa orientada a recuperar a las instituciones castrenses como clientes y socios estratégicos.  

La estrategia también contempla una mayor integración de profesionales provenientes de las distintas Fuerzas. Históricamente, los principales cargos directivos de la compañía estuvieron ocupados por personal vinculado al Ejército Argentino. Según explicaron, la nueva conducción busca ampliar esa mirada e incorporar también especialistas de la Armada y la Fuerza Aérea. Algo que, de hecho, ya comenzó a materializarse.  

“Tenemos que recuperar la relación con las Fuerzas”, sintetizaron desde la compañía al explicar el objetivo de esta nueva etapa.

En los últimos meses, desde Fabricaciones capitalizaron la experiencia y lograron avanzar en materia de munición para la artillería de las Fuerzas Armadas
La intención, según plantearon, es que ese acercamiento permita conocer de primera mano las necesidades militares y traducirlas en nuevos proyectos y desarrollos. La apuesta es, en definitiva, volver a construir un vínculo más estrecho con quienes constituyen uno de los principales destinatarios de las capacidades que desarrolla la empresa.

“Fray Luis Beltrán”: capacidad industrial que vuelve a ponerse en marcha

Desde Santa Fe, el teniente coronel Pessina plantea que Fabricaciones Militares conserva una capacidad productiva que excede ampliamente la fabricación de armamento. A lo largo de su historia, la empresa llegó a producir desde munición y armas hasta otros bienes, siempre aprovechando su infraestructura industrial y un conocimiento técnico que, según explica, todavía permanece dentro de las plantas. Por ejemplo, la primera radio a transistores se pudo hacer allí. 

“Tenemos la capacidad productiva, tenemos las máquinas y tenemos la gente”, resume. Para el teniente coronel, ese entramado constituye uno de los principales activos de Fabricaciones Militares y permite pensar nuevamente en proyectos que durante años habían quedado discontinuados. 

“Estamos volviendo a producir munición de artillería”, confiesa, no sin antes destacar que la empresa trabaja en desarrollos para el Ejército, entre ellos munición para el SK-105 y adaptaciones necesarias a partir de las nuevas prestaciones incorporadas por los TAM 2C- A2 modernizados.

Días atrás, en Magdalena, se probó con éxito la munición que se empleará en el ejercicio Arandú, en Brasil
Otro gran avance: pronto el Ejército Argentino se adiestrará con Brasil en el ejercicio combinado Arandú. Para la actividad, la Fuerza necesitaba munición de ejercicio para el TAM. ¿Quién atendió el teléfono para recepcionar la solicitud? Fabricaciones Militares. “En Córdoba se prendieron máquinas que hace décadas no funcionaban para poder hacer las adaptaciones”, confiesan. 

Ingeniería inversa para recuperar capacidades

En ese proceso, la ingeniería inversa aparece como una herramienta central. Pessina explica que los ingenieros de Fabricaciones Militares están trabajando para recuperar componentes de sistemas que históricamente dependieron de proveedores extranjeros y desarrollar nuevamente capacidades propias.

Uno de los casos mencionados es la munición del TAM. Aunque Fabricaciones Militares no había producido originalmente el proyectil completo, algunos de sus componentes más complejos eran de origen extranjero. Ahora, los ingenieros trabajan para desarrollar esos elementos localmente y recuperar parte de ese conocimiento.

“Tenemos la capacidad productiva, tenemos las máquinas y tenemos la gente”, resume el teniente coronel Pessina 
La misma lógica aparece en otros desarrollos de la empresa, desde modernizaciones de armamento hasta adaptaciones de sistemas adquiridos en el exterior. “No es solamente producir, sino ingeniería”, insiste Pessina. “Esto es lo que hace el mundo”, explica. 

“No fabricamos caramelos”: los trabajadores de Fabricaciones Militares, eslabones clave para la industria militar

Uno de los aspectos más llamativos de la recorrida aparece cuando Pessina explica qué ocurrió con algunos procesos industriales que fueron discontinuados. Durante años, determinadas capacidades dejaron de estar activas. El resultado fue que, cuando Fabricaciones Militares intentó recuperarlos, tuvo que recurrir a quienes habían trabajado en ellos décadas atrás. Así, ese conocimiento se convirtió en un activo estratégico. Trabajadores que habían participado de procesos durante las décadas de 1970 y 1980 fueron consultados nuevamente para reconstruir procedimientos y poner en marcha líneas que habían quedado detenidas.

Ese conocimiento también tiene una dimensión familiar. Pessina destaca que una parte importante del personal técnico tiene vínculos históricos con la fábrica: hijos, nietos y otros familiares forman parte de la actual estructura. “No fabricamos caramelos. Acá se va un personal técnico, con -por ejemplo, conocimientos sobre pólvora– con amor y la camiseta de la empresa puesta, y no existe nadie en el mercado que pueda llevar adelante ese trabajo de la misma manera”, cuentan, al tiempo que insisten en la relevancia de conocer los procesos y las máquinas.  

Un detalle: en las plantas militares, la estructura de mano de obra directa es más amplia que en una fábrica convencional. El área de seguridad industrial, que en otros establecimientos podría considerarse mano de obra indirecta, aquí forma parte del proceso productivo. La explicación radica en que la fábrica no puede comenzar a operar si el personal de seguridad no está presente. Son trabajadores que, entre otras tareas, controlan las cargas que salen de la planta y acompañan procesos que involucran materiales de alto riesgo. “Acá salen camiones con pólvora. Es complejo”, advierten, mientras explican los cuidados que exige trabajar con productos químicos y materiales que requieren protocolos específicos de manipulación, almacenamiento y traslado.

“No fabricamos caramelos”, insisten. La clave de esta aclaración: trabajar con pólvora supone riesgos y una serie de complejas responsabilidades
 “Trabajamos por amor a la Fábrica”

Uno de los ejemplos más fuertes de ese vínculo entre la fábrica y quienes trabajan en ella aparece en las propias historias familiares. “Los dos somos hijos del personal que trabajó acá”, comenta Carlos Mionis. A su lado, Germán Constantini, uno de los jefes de la planta de Armas, agrega: “Mi abuelo fue uno de los que abrió la Fábrica. Mi papá también trabajó acá, jefe de prototipo”.  

Esa memoria también resulta clave a la hora de recuperar capacidades que habían quedado discontinuadas. Mientras se trabaja en la recuperación del proyectil para el TAM, Constantini explica que buena parte del conocimiento necesario para retomar ese proceso tuvo que buscarse en quienes habían participado de su fabricación décadas atrás. “El proyectil del TAM se hizo acá. Mi papá los hacía. Luego se discontinuó. Solo quedó grabado en gente grande que trabajó con eso. No quedó nada escrito”, relata Germán. Cuando Pessina le pregunta a quién tuvo que recurrir para avanzar, la respuesta es inmediata: “A los viejos”.

Es justamente allí donde la recuperación de una capacidad industrial deja de ser solamente una cuestión de máquinas y procesos. También implica recuperar conocimientos que permanecieron en la memoria de quienes trabajaron durante años en la fábrica. En “Fray Luis Beltrán”, esa transmisión convive con un sentimiento clave: “Tenemos sentido de pertenencia con la empresa. Es enorme y nos sentimos orgullosos de lo que podemos aportar para que mejore”. Germán completa la idea con una frase que resume buena parte de lo que se percibe durante la recorrida: “Trabajamos por amor a la Fábrica”.

Carlos Mionis y Germán Constantini, dos trabajadores que crecieron junto a Fabricaciones Militares. Sus padres trabajaron en las plantas, ellos hacen lo posible para mejorarla 
Detrás de Carlos hay un relato en el que ese vínculo adquiere una dimensión todavía más personal. El actual responsable de la planta de iniciadores es hijo de uno de los trabajadores que murió hace una década en un accidente ocurrido dentro de ese sector. Él también estaba trabajando aquel día y, por una circunstancia fortuita, no se encontraba junto a su padre y otro compañero cuando ocurrió el accidente. Después de lo sucedido, la planta fue modernizada y quienes trabajaban allí fueron trasladados a otros sectores. Cuando le preguntaron dónde quería continuar, tuvo una respuesta: quería quedarse.

“Mi desafío personal fue quedarme acá y que esto no vuelva a pasar”, confiesa. Para volver a conformar el equipo de trabajo se realizó una selección externa, ya que prácticamente nadie quería regresar a esa planta después de lo ocurrido. Él, sin embargo, decidió asumir el desafío. Desde entonces, explica, su principal motor es que un accidente como aquel no vuelva a repetirse.

Trabajar en una planta donde se manipulan explosivos y productos químicos implica convivir con el riesgo. Pero quienes están al frente de estos sectores hacen una distinción: no se trata de trabajar con miedo, sino con respeto. En una fábrica donde incluso una descarga de electricidad estática puede representar un riesgo al trabajar con iniciadores, esa diferencia entre miedo y respeto no es una cuestión semántica: forma parte de la cultura con la que se trabaja todos los días.

En un mundo en guerra, la industria nacional de munición vuelve a estar en el radar de las Fuerzas

A la hora de hablar del valor que tiene el sello de Fabricaciones Militares en la munición, desde la planta destacan que es sinónimo de calidad y sostienen que sus productos pueden incluso superar a determinadas municiones importadas. Un ejemplo de ese reconocimiento surgió cuando una asociación dedicada al tiro de larga distancia se acercó a la fábrica en busca de una munición específica. En ese tipo de disciplinas, explican, cada componente cuenta: desde la calidad del latón y la punta hasta la cantidad y características de la pólvora utilizada.

“Nosotros tenemos un cañón martelado. Afuera se hace forjado o templado. El martelado hunde tanto las moléculas que el material es súper duro”, describen los trabajadores, no sin antes destacar que el armamento es de alta calidad justamente por ese motivo. “Podemos hacer cualquier tipo de cañones”, cuentan, y agregan: “El sello ‘FM’ vale mucho”. 

“El sello ‘FM’ vale mucho”, dicen desde “Fray Luis Beltrán”, al tiempo que aseguran que sus productos son de calidad 
El funcionamiento de una munición depende de un sistema compuesto por distintos elementos -iniciador, multiplicador y proyectil- y la calidad de los materiales resulta determinante para garantizar su desempeño. Cuando la pólvora deflagra, las presiones que se generan exigen que el material del cartucho tenga la resistencia necesaria para soportarlas. “Nuestro latón es de primerísima calidad”, destacan desde Fabricaciones Militares. Esa confianza también se trasladó al ámbito deportivo: la empresa ha sponsoreado a un integrante de Gendarmería y también acompañó a los comandos de las Fuerzas Armadas en distintas competencias.

En este momento Fabricaciones Militares está enfocada en el concurso público que lanzó con el objetivo de contar con socios estratégicos para producir en serie o reconvertir procesos
Para Pessina, el escenario internacional también modificó las necesidades de las Fuerzas Armadas y volvió a poner el foco sobre las capacidades nacionales. De hecho, hay fábricas en el mundo que tienen lista de espera, otras, en cambio, deicidieron producir para sus propios países. Según explica, las dificultades que existen actualmente para adquirir determinados productos en el mercado internacional hicieron que las Fuerzas comenzaran a mirar nuevamente hacia la industria local. “Los clientes, acostumbrados un poco a mirar afuera, empezaron a mirar más para adentro”, señala.

Chalecos balísticos para las Fuerzas Armadas y de Seguridad

Entre las capacidades que Fabricaciones Militares busca recuperar y fortalecer también aparece la producción de chalecos balísticos. La planta llegó a fabricar alrededor de 4.000 unidades por mes y durante años abasteció a distintas Fuerzas Armadas y de Seguridad. Hoy, sin embargo, ese mercado también enfrenta la competencia de productos importados, especialmente de origen chino. Desde la fábrica remarcan que, en este tipo de equipamiento,la calidad no se mide únicamente por la capacidad de detener un proyectil, sino también por la vida útil del material.

Los chalecos balísticos son otros de los productos elaborados por “Fray Luis Beltrán”. Entre las misiones de sus trabajadores: asegurar la calidad del dispositivo que salvará las vidas de los efectivos de las Fuerzas Armadas y de Seguridad
El desafío, explican, es que un chaleco balístico no es un producto que pueda evaluarse solamente a simple vista. El modo en que se almacena, por ejemplo, puede afectar sus prestaciones. Por eso, desde Fabricaciones Militares sostienen que la calidad también incluye los controles, las especificaciones técnicas, las instrucciones de uso y las garantías que acompañan al producto. En definitiva, se trata de un elemento pensado para proteger la vida de quien lo utiliza y que, por eso mismo, exige estándares que van mucho más allá de su apariencia.

“Es ahora o nunca”: en la búsqueda de socios estratégicos

En ese contexto, Fabricaciones Militares busca recuperar un lugar como proveedor de las Fuerzas y responder a necesidades que durante años fueron cubiertas mediante compras externas. Asimismo, insisten, están avanzando en la búsqueda de socios estratégicos en pos de producir en serie o reconvertir procesos. De ahí la relevancia del concurso público internacional que acerque propuestas de negocios. 

“Es ahora o nunca”, insisten desde Fabricaciones a la hora de subrayar la relevancia estratégica que tiene la empresa, especialmente cuando en el mundo hay carencia de munición 
La intención es que distintos socios puedan interesarse por las capacidades específicas de cada planta y desarrollar allí determinados productos. “Es el ahora o nunca”, afirman al describir el momento que atraviesa la empresa.

Pero el planteo va más allá de volver a fabricar productos puntuales. Pessina insiste en que el objetivo debería ser recuperar una capacidad industrial sostenida, capaz de desarrollar productos, producirlos en serie y generar transferencia tecnológica.

Es oficial: el fusil M8 mejorado del Ejército de EE. UU. comenzará a desplegarse en diciembre.

Un soldado estadounidense realiza ejercicios de tiro con el fusil XM8 en Fort Benning, Georgia. (Ejército de EE. UU.)
 Por Hope Hodge Seck

NEWINGTON, NH – En la planta de producción de la sede del fabricante de armas Sig Sauer, enormes palés de envío del nuevo fusil M8 Next Generation Squad Weapon reposan envueltos en plástico retráctil sobre estantes, listos para ser enviados a los soldados.

El despliegue de la carabina M8, que parece destinada a reemplazar a la M7 de Sig Sauer como fusil estándar del Ejército menos de tres años después de que comenzara el despliegue inicial de la M7, comenzará en diciembre con algunas unidades en Fort Bragg, Carolina del Norte, según confirmaron ejecutivos de la compañía a Military Times el lunes.

El despliegue de nuevas armas del NGSW también incluye la ametralladora M250 de Sig, que reemplazará a la antigua ametralladora ligera M249 y se espera que llegue a las tropas en la primera mitad del próximo año, según declaró Dave Buehler, vicepresidente de fabricación de la compañía.

Ambas armas comparten un calibre de munición: el cartucho común de 6,8 × 51 mm desarrollado por Sig Sauer con un diseño híbrido destinado a soportar altas presiones en la recámara.

El M7 tuvo un comienzo difícil, generando quejas de los soldados sobre su peso y longitud excesivos, así como sobre el desgaste indebido que, según ellos, las balas de alta presión provocaban en los componentes, incluidos los cañones y los silenciadores.

Si bien Sig Sauer rechazó en su momento algunas de las quejas más contundentes, la compañía ahora presenta la transición del M7 al M8, también conocido anteriormente como XM8, como una historia de éxito que destaca su capacidad para actuar con rapidez ante las indicaciones de los soldados.

“Desde nuestra perspectiva, el M8 es un fusil muy superior al M7”, dijo Buehler. “Con el M7, estábamos limitados por los criterios de diseño y las características que exigía el contrato; aunque no nos gustaran, teníamos que cumplirlos. Ahora, el M8 tiene en cuenta nuestras opiniones y las de los soldados. Y estamos ansiosos por lanzarlo al mercado”.

El nuevo fusil pesa más de medio kilo menos que el M7 y cuenta con un cañón 8,9 cm más corto. Sustituye la culata plegable, menos popular, por una fija e incluye ajustes basados ​​en la retroalimentación, como una mayor rigidez en el guardamanos. Para los soldados que ya recibieron el fusil M7, la transición al M8 debería ser sencilla, afirmó Josh Shoemaker, gerente de producto de defensa de Sig Sauer.

“En realidad, los fundamentos son los mismos”, declaró Shoemaker a Military Times en una entrevista. “Si quienes ya han usado el M7 están familiarizados con él, la transición al M8 será bien recibida”.

Según explicó, el principal reto de diseño fue lograr una reducción de peso con respecto al M7, que pesaba más de ocho libras descargado y casi 10 libras con el silenciador incluido; una diferencia radical con respecto a la carabina M4A1 original, que pesa 6,34 libras descargada.

Shoemaker afirmó que Sig Sauer había reducido la diferencia de peso entre el M4 y el M8 a poco menos de una libra, aunque eso no incluye el silenciador del M8.

“Nos esforzamos mucho por reducir el peso donde era posible y donde importaba. Por eso, hicimos muchos cortes de aligeramiento alrededor del receptor. También redujimos el peso del cañón, pero fuimos muy cuidadosos al hacerlo, porque muchas veces, al reducir el peso del cañón, existe el riesgo de que disminuya el rendimiento, ya sea en cuanto a la vida útil del cañón o a la ignición”, dijo Shoemaker. “Somos muy sensibles a eso, así que es un proceso largo determinar cuál es el límite y cuánto peso se puede reducir antes de que sea demasiado”.

Según Shoemaker, reducir el tamaño del cañón y, por lo tanto, alterar el centro de gravedad del arma, contribuyó a ese objetivo.

“Cuando tomas esa M8, el equilibrio se siente mucho mejor, ya que el silenciador está en un sistema de armas más corto”, agregó.

En cuanto al M7, los documentos presupuestarios publicados a principios de este año muestran que el Ejército está reduciendo sus adquisiciones , sin que se hayan solicitado unidades adicionales para el año fiscal 2027 y con aproximadamente 50.000 unidades entregadas previamente a las fuerzas armadas.

El Ejército no ha dicho qué piensa hacer con los M7 que ya tiene en su inventario, especialmente si opta por entregar M8 a todas las tropas que anteriormente recibieron el M7.

Shoemaker afirmó que el Ejército disponía de "muchísimas opciones" con respecto a los M7, entre ellas, enviar las armas a unidades de entrenamiento básico o reasignarlas a unidades de la Guardia Nacional o de la Reserva.

Pero hay otra opción, dijo: el Ejército podría solicitar kits de conversión para transformar todas las carabinas M7 que ya tiene en su inventario en carabinas M8.

“El cañón se quita con dos tornillos, y el guardamanos con otros dos… la pieza serializada de gama baja es la misma”, dijo. “En total, probablemente podrías convertir [un M7 en un M8] en menos de cinco minutos”.

Si bien esa es una opción que los líderes del Ejército están considerando, aún no se han pronunciado públicamente al respecto.

“El Ejército conoce bien muchas opciones”, dijo Shoemaker, “y están tomando decisiones sobre qué dirección tomar al respecto”.

martes, 6 de octubre de 2026

Tras recibir los primeros 250 fusiles, las Fuerzas Armadas pusieron a prueba sus nuevos ARAD 7 en Campo de Mayo

Las Fuerzas Armadas argentinas realizaron una prueba de tiro con los nuevos fusiles ARAD 7 en Campo de Mayo, tras la incorporación de las primeras unidades.

Como parte del proceso de incorporación de los nuevos fusiles ARAD 7, las Fuerzas Armadas argentinas realizaron durante la jornada de ayer, lunes 5 de octubre, una prueba de tiro en el polígono de la Guarnición Militar de Campo de Mayo, en Buenos Aires. La actividad permitió poner a prueba las primeras unidades de este sistema de 7,62 × 51 mm recientemente incorporadas y avanzar con su evaluación en condiciones de empleo operativo.

La actividad se produjo pocos días después de la presentación oficial de los primeros 250 fusiles ARAD 5 y ARAD 7, realizada el 29 de septiembre en el Regimiento de Infantería 1 “Patricios”. De ese primer lote, 50 corresponden al ARAD 7, mientras que los restantes 200 son de la versión ARAD 5, de 5,56 × 45 mm. Los ARAD 7 fueron destinados en su totalidad al Ejército Argentino, mientras que los ARAD 5 serán distribuidos en partes iguales entre el Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada.

Durante la jornada desarrollada en Campo de Mayo, los nuevos ARAD 7 fueron empleados para realizar disparos contra blancos fijos, permitiendo comprobar el desempeño del arma durante una instancia práctica de tiro. Estas actividades forman parte del proceso de incorporación de una plataforma destinada a reemplazar progresivamente a los fusiles FAL, que durante más de seis décadas constituyeron uno de los principales sistemas de armamento individual de las Fuerzas Armadas argentinas.

IWI ARAD 5, uno de los nuevos fusiles de las Fuerzas Armadas argentinas
La incorporación de los fusiles israelíes se concretó mediante un acuerdo Estado-Estado con el Ministerio de Defensa de Israel, proceso en el que intervino la Dirección de Cooperación Internacional de Defensa de ese país (SIBAT). Según informara Israel Weapon Industries (IWI), los sistemas suministrados a la Argentina cuentan con miras de punto rojo Meprolight M5, equipadas con tecnología LED y diseñadas para ofrecer una amplia regulación de brillo, permitiendo su empleo en diferentes condiciones de iluminación y escenarios operacionales.

Los ARAD 5 y ARAD 7 fueron seleccionados luego del proceso de evaluación desarrollado por el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, que durante 2025 analizó propuestas de ocho empresas de Argentina, Israel, Europa y Estados Unidos. Las pruebas de aptitud técnico-operacional contaron con la participación de personal de las tres Fuerzas, mientras que las pruebas de aceptación correspondientes al primer lote concluyeron en la Guarnición Militar de Campo de Mayo. La nueva familia de fusiles presenta arquitecturas AR-15 y AR-10, respectivamente, y busca aportar una plataforma más liviana, modular y adaptable a la incorporación de nuevas tecnologías.

La prueba de tiro constituye así una de las primeras actividades de empleo operacional de los ARAD 7 luego de su llegada a las Fuerzas Armadas. Mientras las primeras unidades comienzan a ser distribuidas y utilizadas por el personal, se prevé avanzar con nuevas adquisiciones: un segundo lote está previsto para el primer trimestre de 2027 y, durante octubre, IWI comenzará a dictar cursos de operación y mantenimiento para efectivos de las tres Fuerzas. A futuro, además, se mantiene bajo evaluación la posibilidad de instalar en Argentina una línea de ensamblaje de los nuevos fusiles.

AMRAAM, Litening G4 y sistemas de autoprotección: la Fuerza Aérea Argentina exhibió parte del equipamiento de sus F-16AM/BM

La presentación del segundo lote de cazas F-16AM/BM de la Fuerza Aérea Argentina en el Área Material Río Cuarto dejó algo más que la incorporación de otras seis aeronaves al Programa Peace Condor. Durante la ceremonia,  pudieron observarse ejemplares ya incorporados configurados con misiles de entrenamiento CATM-120, un pod Litening G4 y pilones de autoprotección de la familia PIDS+/ECIPS+ desarrollada por la empresa danesa Terma, permitiendo apreciar con mayor detalle algunos de los subsistemas que acompañan al nuevo sistema de armas.

La exposición permitió observar al F-16 argentino como un sistema de armas integrado, donde la aeronave constituye solamente uno de los componentes de una arquitectura más amplia. Armamento, sensores electroópticos, guerra electrónica, sistemas de autoprotección, enlace de datos, software, planificación de misión, equipos de apoyo y capacidad de mantenimiento forman parte de un programa cuyo alcance técnico excede ampliamente la incorporación de los 24 F-16AM/BM adquiridos a Dinamarca.

F-16BM exhibido en el Área Material Río Cuarto con misiles de entrenamiento CATM-120, junto a un pod de designación de objetivos Litening
La exhibición tuvo lugar en el marco de la ceremonia donde la Fuerza Aérea completó la mitad de la flota prevista con la llegada de otros seis F-16 desde Dinamarca. Con cuatro nuevos monoplazas y dos biplazas, Argentina ya dispone de 12 de los 24 ejemplares operativos adquiridos, mientras continúa la recepción de equipamiento asociado y la preparación de las capacidades necesarias para alcanzar progresivamente los distintos niveles de aptitud operacional.

CATM-120 y Litening G4: entrenamiento BVR y designación de blancos

En el apartado aire-aire, los F-16 exhibidos portaron unidades cautivas de entrenamiento CATM-120, utilizadas para reproducir durante la instrucción la presencia y comportamiento externo de los AIM-120 AMRAAM sin emplear munición operativa. Estas unidades permiten familiarizar a pilotos y personal técnico con la configuración del avión, procedimientos de carga, comprobaciones y operación asociada al sistema AIM-120.

Los CATM mantienen las características físicas necesarias para reproducir sobre la aeronave una configuración representativa del AMRAAM, incluyendo dimensiones, masa y comportamiento aerodinámico. De esta forma, la Fuerza Aérea puede desarrollar instrucción con una configuración equivalente a la prevista para misiones aire-aire sin utilizar un misil operativo durante vuelos de entrenamiento.

La presencia de estas unidades resulta particularmente relevante dentro del proceso de incorporación de la futura capacidad de combate más allá del alcance visual —BVR—. El paquete autorizado por Estados Unidos contempla 36 misiles AIM-120C-8 AMRAAM y dos secciones adicionales de guía, junto con 102 bombas Mk-82 de 500 libras, componentes para 50 GBU-12 Paveway II y equipamiento asociado. Ya se había analizado el alcance del paquete de armamento previsto para los 24 F-16 argentinos, que combina capacidades aire-aire y aire-superficie y constituye uno de los principales saltos tecnológicos asociados al Programa Peace Condor.

La provisión del armamento operativo continúa avanzando desde el lado industrial estadounidense. Estados Unidos adjudicó recientemente a Raytheon un contrato de producción vinculado a los AIM-120 que incluye a la Argentina entre sus destinatarios, dentro de un programa internacional cuyos trabajos se extenderán durante 2027.

La segunda pieza claramente visible en Río Cuarto fue el AN/AAQ-28(V)8 Litening G4, instalado en una de las estaciones ubicadas junto a la toma de aire. El pod cumple funciones de adquisición, identificación, seguimiento y designación de blancos mediante un conjunto de sensores electroópticos e infrarrojos.

La versión G4 incorporada dentro de la configuración danesa introdujo mejoras sobre generaciones anteriores en resolución de imagen, procesamiento y capacidad de identificación, convirtiéndose en uno de los principales sensores externos de sus F-16 MLU para operaciones diurnas y nocturnas.

El sistema permite localizar e identificar objetivos, mantenerlos bajo seguimiento y efectuar designación láser para el empleo de armamento guiado. Esta capacidad se vincula directamente con otra parte del paquete previsto para Argentina, particularmente las GBU-12 Paveway II, cuya utilización puede apoyarse en la capacidad de designación proporcionada por el Litening.

El pod también aporta capacidades de vigilancia, identificación y generación de información táctica, complementando los sistemas destinados específicamente al reconocimiento.

PIDS+ y ECIPS+: la autoprotección integrada en los pilones

El tercer elemento destacado de la configuración exhibida corresponde a los pilones PIDS+ y ECIPS+ de Terma, parte de la arquitectura de autoprotección desarrollada durante la evolución de los F-16 daneses, los cuales aprovechan un novedoso concepto para aprovechar el volumen y las conexiones de los mismos sistemas para integrar sensores, dispensadores de contramedidas y sistemas asociados a la guerra electrónica, manteniendo disponible el punto de carga inferior para transportar armamento.

De esta manera, el pilón deja de cumplir únicamente una función estructural como interfaz entre la aeronave y la carga externa y pasa a formar parte activa del sistema defensivo del F-16. La solución permite incorporar capacidades adicionales sin ocupar necesariamente una estación exclusiva con un contenedor externo de autoprotección.

El PIDS+ —Pylon Integrated Dispensing System Plus— combina dentro del pilón sistemas de alerta de aproximación de misiles y dispensadores de contramedidas. Los sensores circulares visibles en las imágenes obtenidas en Río Cuarto forman parte de esta arquitectura, diseñada para proporcionar cobertura alrededor de la aeronave y detectar amenazas que puedan requerir una respuesta defensiva.

Los dispensadores permiten utilizar chaff y flares, contramedidas destinadas a enfrentar diferentes tipos de amenazas guiadas. Mientras el chaff genera una nube de material reflectante destinada a interferir o confundir determinados sistemas radar, las bengalas producen fuentes intensas de calor para actuar contra amenazas con guiado infrarrojo.

El ECIPS+ —Electronic Combat Integrated Pylon System Plus— amplía este concepto hacia el combate electrónico utilizando el volumen interno del pilón para integrar equipamiento asociado a la suite de guerra electrónica. La familia fue concebida para combinar autoprotección, gestión electrónica y capacidad de carga dentro de una misma instalación subalar.

Dardo / F-16

Fotografía empleada a modo de ilustración donde se observa al entrenador terrestre F-16BM Block 10 con una bomba Dardo de desarrollo nacional y montada sobre uno de los mencionados pilones de origen danés.
Se había informado en 2025 sobre el acuerdo firmado con Terma para avanzar en la actualización y preparación de los sistemas de guerra electrónica de los F-16 argentinos. El trabajo comprende hardware y software, planificación de misiones, equipos terrestres, asistencia de ingeniería y soporte destinado a conservar y evolucionar la arquitectura heredada de la Real Fuerza Aérea Danesa.

Los PIDS+/ECIPS+ trabajan dentro de una arquitectura administrada por el AN/ALQ-213 Electronic Warfare Management System, desarrollado por Terma para centralizar la interacción entre las diferentes ayudas defensivas instaladas en la aeronave.

El AN/ALQ-213 recibe información procedente de distintos sensores y sistemas de alerta, coordina los recursos defensivos disponibles y organiza esa información para el piloto. Dentro de esta arquitectura pueden integrarse receptores de alerta radar, sensores de aproximación de misiles, dispensadores de contramedidas y otros sistemas destinados a incrementar la supervivencia del caza frente a amenazas aéreas y terrestres.

La integración permite que detección, identificación de la amenaza y respuesta defensiva formen parte de una arquitectura común. Para una plataforma como el F-16, esta capacidad resulta particularmente importante al operar en escenarios donde pueden coexistir radares de vigilancia, sistemas de defensa aérea, misiles guiados por radar y amenazas infrarrojas.

Del avión individual al sistema de armas completo

La presentación realizada en Río Cuarto permite dimensionar mejor el alcance de Peace Condor. El ingreso del F-16 devuelve a la Fuerza Aérea una plataforma supersónica de combate, pero una parte sustancial del salto tecnológico aparece en la combinación de sensores, armamento, comunicaciones y autoprotección alrededor de esa aeronave.

Los CATM-120 permiten comenzar a entrenar procedimientos vinculados con la familia AMRAAM y preparar el empleo de la futura capacidad BVR. El Litening G4 aporta detección, identificación, seguimiento y designación de objetivos. Los PIDS+/ECIPS+ y el AN/ALQ-213 integran, por su parte, una parte importante de la arquitectura destinada a mejorar la supervivencia del avión.

A estos sistemas se suman otros componentes asociados al programa, entre ellos Link 16, cascos JHMCS, equipos criptográficos, herramientas de planificación de misión, simuladores y sistemas de apoyo en tierra. Cada uno cumple una función dentro de una arquitectura que depende tanto de la aeronave como de la infraestructura necesaria para preparar, programar, mantener y operar sus subsistemas.

La Fuerza Aérea avanzó en paralelo con la adecuación de instalaciones en Tandil y Río Cuarto, incluyendo áreas destinadas específicamente al mantenimiento de guerra electrónica y sensores externos. La incorporación de estas capacidades requiere técnicos especializados, bancos de prueba, software y procedimientos propios para sostener sistemas cuya disponibilidad depende también de actualizaciones y mantenimiento electrónico.

En ese proceso cobra especial importancia la formación de personal capaz de trabajar sobre aviónica, sensores, guerra electrónica y sistemas de misión. La incorporación del F-16 no demanda solamente pilotos y mecánicos de célula y motor, sino también especialistas capaces de sostener una arquitectura mucho más amplia de equipos electrónicos y armamento.

Por eso, las imágenes obtenidas durante la presentación del segundo lote ofrecen una fotografía más completa del proceso que atraviesa actualmente la Fuerza Aérea. CATM-120, Litening G4 y pilones PIDS+/ECIPS+ permiten observar tres áreas diferentes —entrenamiento de armamento, sensores y autoprotección— que deberán integrarse progresivamente alrededor del F-16 argentino.

Con 12 de los 24 F-16 operativos adquiridos a Dinamarca ya en el país, la siguiente etapa del programa continuará combinando nuevas entregas con la incorporación y maduración de estos subsistemas, hasta completar no solamente la cantidad prevista de aeronaves, sino también las capacidades que conforman al F-16 como sistema de armas.

viernes, 2 de octubre de 2026

El Ministerio de Defensa argentino puso en órbita su primer nanosatélite para validar tecnologías espaciales

El Evaluador Tecnológico Nano Sat (ETNS), desarrollado por CITEDEF con participación del Ejército Argentino, fue lanzado a bordo de un Falcon 9 de SpaceX durante la misión Transporter-18. El dispositivo ya se encuentra en órbita terrestre baja y comenzará ahora una etapa de pruebas destinada a validar sus sistemas en el entorno espacial.

El Ministerio de Defensa concretó el lanzamiento de su primer nanosatélite de desarrollo tecnológico. Se trata del Evaluador Tecnológico Nano Sat (ETNS), un CubeSat desarrollado por el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (CITEDEF), con participación del Ejército Argentino a través de la Dirección General de Comunicaciones, Informática y Ciberdefensa. El ETNS fue puesto en órbita como parte de la misión Transporter-18, mediante un cohete Falcon 9 de SpaceX, desde el Complejo de Lanzamiento Espacial 4E (SLC-4E) de la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, en California. El lanzamiento marca un paso relevante para el desarrollo de capacidades espaciales vinculadas con la Defensa, aunque el objetivo del dispositivo no es prestar un servicio operacional. El ETNS fue concebido como una plataforma de evaluación tecnológica, destinada a llevar al espacio sistemas que hasta ahora fueron ensayados en tierra y obtener experiencia en las distintas fases de una misión satelital.

Un laboratorio tecnológico en órbita

El proyecto integra distintas disciplinas vinculadas con el desarrollo de sistemas espaciales: electrónica, generación y gestión de energía, comunicaciones, navegación, control de actitud, software de misión, procesamiento de datos y estructuras.

La iniciativa contempla así una misión de extremo a extremo: desde el funcionamiento del vehículo y sus sistemas de energía hasta la transmisión de telemetría, el procesamiento de información y el establecimiento de enlaces con las estaciones terrestres. El satélite operará en órbita terrestre baja (LEO), a una altura prevista de entre 500 y 600 kilómetros. A esa altitud, completará una vuelta alrededor de la Tierra en aproximadamente 90 minutos. Una vez desplegado, el proyecto pasa de la etapa de ensayos en tierra a la validación de los sistemas en condiciones reales de operación espacial. Para ello, el ETNS estará vinculado con estaciones de seguimiento y antenas terrestres contempladas dentro de la misión.

La participación del Ejército

La intervención del Ejército Argentino en el desarrollo del nanosatélite se canalizó a través de la Dirección General de Comunicaciones, Informática y Ciberdefensa, articulando sus capacidades con las de CITEDEF. La experiencia busca generar conocimientos aplicables a futuros desarrollos tecnológicos para la Defensa, particularmente en áreas como las comunicaciones, el procesamiento de información y el empleo de servicios satelitales. Al mismo tiempo, la misión permite capacitar personal especializado en el ciclo completo de un sistema espacial, incluyendo diseño, integración, lanzamiento, puesta en órbita, seguimiento, operación y análisis de los datos obtenidos. El ETNS había sido presentado públicamente en 2025, durante el Congreso Argentino de Tecnología Espacial, bajo la denominación “Evaluador Tecnológico Nano Sat (ETNS) Cubesat CITEDEF - Ejército Argentino”.

Del laboratorio a la órbita

El principal objetivo de esta etapa será determinar cómo responden en el espacio las tecnologías desarrolladas y validar los resultados obtenidos durante los ensayos realizados en tierra. Con el nanosatélite ya en órbita, se abrió ahora la ventana para establecer los primeros enlaces de comunicaciones y comenzar con la recepción y evaluación de los datos de telemetría. Los resultados de la misión permitirán identificar el comportamiento de los distintos subsistemas y aportar información para definir nuevas líneas de investigación y desarrollo. El conocimiento adquirido podrá traducirse posteriormente en procedimientos, formación de especialistas y nuevas capacidades tecnológicas destinadas al ámbito de la Defensa Nacional. Más que un satélite operacional, el ETNS representa así un banco de pruebas en órbita: una plataforma para adquirir experiencia, validar tecnologías nacionales y reducir la distancia entre la investigación realizada en tierra y las exigencias de una misión espacial real.

Ejercicio Arandú: el Ejército Argentino moviliza sus VCBR 8×8 Stryker y tanques TAM 2C-A2 rumbo a Brasil

Durante la jornada de ayer, el Ejército Argentino confirmó el inicio de la movilización hacia Brasil de los vehículos de combate y medios de uso general que participarán en el Ejercicio Combinado Arandú, una de las principales actividades de adiestramiento bilateral previstas junto al Ejército Brasileño (EB). De acuerdo con lo informado por la fuerza, los medios pertenecientes a la I Brigada Blindada y la X Brigada Mecanizada ya comenzaron a ser cargados en las formaciones ferroviarias de Urquiza Cargas con destino al país vecino.

Entre los medios que tomarán parte de la actividad se encuentran los vehículos de combate a rueda (VCBR) 8×8 Stryker y los tanques VC TAM 2C-A2, cuya participación había sido anticipada como parte del despliegue argentino para el ejercicio. A estos se sumarán otros vehículos y medios de apoyo de las unidades participantes, conformando el componente terrestre que será empleado durante las distintas actividades de adiestramiento.

La presencia de los TAM 2C-A2 adquiere particular relevancia debido a que el despliegue se produce pocos días después de que el Ejército Argentino completara la incorporación de su segundo escuadrón de estos tanques al Regimiento de Caballería de Tanques 8 “Cazadores General Necochea”, con asiento en Magdalena. La entrega de este segundo escuadrón representó un nuevo avance del programa de modernización y recuperación de los TAM, incorporando tecnologías y capacidades destinadas a extender su vida útil y mejorar sus prestaciones operacionales.

En el caso de los VCBR Stryker, su participación permitirá nuevamente poner a prueba la capacidad de despliegue y empleo de estos medios dentro de un escenario de adiestramiento combinado. La incorporación reciente de estos blindados a rueda al Ejército Argentino se encuentra orientada a dotar a sus unidades mecanizadas de una plataforma con mayor movilidad táctica y capacidad de operar junto a otros medios de combate, en línea con el proceso de transformación de las capacidades de la fuerza.

El Ejercicio Arandú fue concebido como una instancia de adiestramiento combinado entre los ejércitos de Argentina y Brasil, permitiendo incrementar la interoperabilidad y el conocimiento mutuo entre ambas fuerzas. La participación de medios blindados y mecanizados de las dos naciones permitirá desarrollar actividades sobre el terreno bajo condiciones de empleo conjunto, poniendo especial énfasis en la coordinación entre las unidades participantes.

Con el inicio del movimiento ferroviario, el Ejército Argentino avanza así en el despliegue de los medios que representarán a sus unidades blindadas y mecanizadas en Brasil. La participación de los TAM 2C-A2 y VCBR Stryker constituye, además, una oportunidad para integrar al adiestramiento combinado dos de los sistemas que actualmente forman parte de los principales procesos de modernización de las capacidades terrestres argentinas.

miércoles, 30 de septiembre de 2026

El Ejército Argentino incorporará a fin de año sus primeros Black Hawk por US$ 28 millones y apunta a ampliar la flota

La Dirección de Aviación del Ejército se prepara para iniciar uno de los procesos más importantes de su historia reciente con la próxima incorporación de los primeros UH-60L Black Hawk. El reciente artículo del ministro de Defensa de la República Argentina, Tte. General Carlos Presti, permite tener un panorama más exacto del proceso de incorporación tras lo que fuera la autorización emitida por el Departamento de Estado de los Estados Unidos hace algunas semanas.

En primer lugar, y en vista de la notificación del Gobierno estadounidense, se despejó una de las primeras cuestiones relativas al monto de la operación por estos cuatro primeros helicópteros.

Al respecto, el titular de la cartera destacó que «…la autorización estadounidense se estructuró inicialmente sobre un paquete integral de hasta USD 140 millones, que contemplaba aeronaves, motores, repuestos, herramientas, entrenamiento, mantenimiento, asistencia técnica y otros componentes».

Añadiendo que en «…junio, una comisión argentina viajó a los Estados Unidos para inspeccionar las aeronaves y definir qué configuración, repuestos, herramientas y apoyos eran realmente necesarios. Ese trabajo permitió llevar el costo de los cuatro helicópteros a aproximadamente USD 28 millones, incluyendo repuestos e insumos para unas 480 horas iniciales de vuelo».

Y sumándose “… A eso se suman aproximadamente USD 10 millones correspondientes a la primera LOA —Letter of Offer and Acceptance—, el documento formal mediante el cual se instrumentan las condiciones de una operación FMS“.

Lo cual, si bien no fue mencionado, abre la posibilidad de cara al futuro y, emulando lo realizado por el Programa VCBR 8×8, plasmado en la incorporación de los primeros, como sucesivas tandas, de blindados de la familia Stryker, avanzar en la expansión del número inicial de Black Hawk en línea con los requerimientos de la Dirección de Aviación de Ejército.

Esto no es un dato menor, ya que la incorporación de los primeros UH-60L permitiría iniciar la transición de los actuales caballos de batalla de la Aviación del Ejército, construidos en torno a los venerables Bell UH-1H, al igual que recuperar capacidad perdida tras la baja sin reemplazo de los SA-330 Puma y Super Puma en una única plataforma.

Tampoco debe dejarse de mencionar el salto tecnológico que representa para la fuerza la incorporación de los helicópteros en función del equipamiento con el que serán provistos. Al respecto, el ministro de Defensa detalló que incorporarán sistemas de «…navegación digital con dos Garmin GTN 750 y sistema AHRS, comunicaciones HF, VHF y UHF multibanda, guinche externo de rescate y sistema FRIES —Fast Rope Insertion Extraction System—, que permite insertar o extraer personal mediante cuerdas rápidas cuando la aeronave no puede aterrizar».

Añadiendo, y marcando un hito para el Ejército, la provisión de «…un sistema integrado de autoprotección con alerta radar AN/APR-39C(V)1, alerta láser AN/AVR-2B(V)1, alerta de misiles AN/AAR-57(V)3 y reducción de firma infrarroja HIRSS, además de previsiones para ametralladoras M60/M240 y soporte para un Bambi Bucket de aproximadamente 2.270 litros para operaciones de lucha contra incendios».

Otro detalle menor es la provisión del mencionado soporte para Bambi Bucket, habilitando un potencial empleo de los Black Hawk en operaciones de lucha contra incendios, siendo este un pedido de muchas comunidades del interior del país afectadas por el cambio climático, así como de aquellas que intencionalmente provocan estas tragedias.

Además, la mayor capacidad del UH-60L con respecto a los actuales Bell UH-1H Huey/Huey II significa que los helicópteros pueden transportar más brigadistas en estas operaciones, sin perder de vista, obviamente, que su función principal sigue siendo la de transportar a efectivos militares con mayores grados de seguridad y protección.

Si bien el artículo no brinda fechas concretas, el mismo complementa declaraciones previas del titular de la cartera, quien indicó que el Ejército recibirá estos primeros cuatro ejemplares a finales de año en los Estados Unidos, mientras desde la Dirección de Aviación de Ejército se ultiman los preparativos para los cursos de formación y conversión de los futuros pilotos de Black Hawk argentinos. Asimismo, desde el año pasado se vienen registrando los primeros preparativos a nivel doctrinario, de procesos y de aquellos aspectos relacionados con la instrucción técnica y la adecuación de infraestructura.

Con su incorporación, se constituirá «…un núcleo de modernidad inicial concebido para crecer. El objetivo de mediano plazo es conformar un Batallón de Helicópteros de Asalto y desarrollar una unidad de Aviación de Ejército específicamente organizada, equipada y adiestrada para proporcionar movilidad táctica en apoyo a las operaciones de asalto aéreo y a las Fuerzas de Operaciones Especiales».

Ministro de Defensa Presti sobre el arribo de más F-16: “Hoy estamos construyendo una capacidad. Esa es una diferencia decisiva”

 En el marco del arribo a la Argentina de la segunda tanda de cazas F-16 provenientes de Dinamarca, el ministro de Defensa, Teniente General Carlos Alberto Presti, brindó una serie de definiciones sobre el impacto estratégico del nuevo sistema de armas. Durante su discurso, destacó que la incorporación exige una transformación integral de la Fuerza Aérea Argentina y valoró especialmente el rol fundamental del personal militar.

Las declaraciones tuvieron lugar durante la ceremonia de recepción realizada en el Área Material de Río Cuarto, provincia de Córdoba. Con la llegada de estos nuevos aviones, conformados por cuatro cazas monoplaza y dos biplaza, la Fuerza Aérea Argentina ya cuenta en el país con 12 de los 24 ejemplares adquiridos.

Durante su alocución, Presti remarcó la diferencia entre esta recepción y las etapas iniciales: “Cuando arribaron los primeros aviones, recibimos plataformas. Hoy estamos construyendo una capacidad”. En ese sentido, aseguró que un sistema de armas alcanza su verdadero valor cuando es respaldado por doctrina, infraestructura, sostenimiento, entrenamiento y una organización lista para potenciarlo.

Una transformación profunda Más allá del arribo de las aeronaves, una parte importante del discurso estuvo destinada a subrayar que la incorporación obliga a una evolución de toda la institución.

El ministro enfatizó que una tecnología de primer nivel exige que los procesos, la conducción y la cultura profesional evolucionen a la par. “Allí comienza el cambio más importante: aprender más rápido, decidir mejor y convertir la experiencia de una misión en una ventaja para la siguiente“, expresó el titular de la cartera de Defensa.

Asimismo, puso especial énfasis en la necesidad de operar de manera conjunta. Señaló que el caza F-16 debe integrarse con los radares, los sistemas de comando y control, los sensores y los medios de las demás fuerzas armadas. El objetivo de esta sinergia, detalló, es “compartir información, acortar los tiempos de decisión, integrar capacidades y producir un efecto superior“.

El elemento decisivo: el capital humano.

El ministro de Defensa buscó también dimensionar la importancia del personal que operará estos sistemas, indicando que la adquisición de la plataforma es solo un paso. Explicó que, mientras comprar un avión militar puede llevar años, formar a quienes sean capaces de operarlo, sostenerlo e integrarlo requiere mucho más esfuerzo y tiempo. “La modernización no reduce la importancia de las personas, las multiplica“, afirmó Presti.

F-16AM “M-1011” de la Fuerza Aérea Argentina, uno de los aviones que formó parte del segundo vuelo ferry del sistema de armas 
En esa línea, el funcionario destacó las decisiones concretas orientadas a fortalecer la carrera militar, como la implementación de suplementos económicos para reconocer la formación y la operación de sistemas de armas de alta performance. Expresó que este tipo de funciones demandan responsabilidades esenciales y conocimientos difíciles de reemplazar, remarcando que “preservar el talento es preservar una capacidad estratégica de la Nación“.

La llegada de esta segunda tanda constituye una nueva etapa operativa y estratégica. Por ello, Presti agradeció a los tripulantes de la aviación de transporte por su labor indispensable y a las familias de los militares por el constante acompañamiento ante la exigencia que demanda la profesión. Destacó que el futuro de la defensa argentina se define por la calidad de su gente y concluyó afirmando que estos aviones simbolizan la confianza depositada en los hombres y mujeres que deberán dar respuesta cuando la Nación lo exija.