domingo, 22 de febrero de 2026

El avión no tripulado furtivo estadounidense MQ-28A Ghost Bat prueba el sistema de guerra electrónica Syracuse en fuego real .

La compañía estadounidense Syracuse confirmó el 18 de febrero de 2026 que su sistema de Matriz Multifuncional Genérica (GMFA) se integró en el MQ-28A Ghost Bat durante una demostración de fuego real. Esta prueba impulsa los esfuerzos de EE. UU. para desplegar cargas útiles modulares de guerra electrónica en aeronaves autónomas diseñadas para operaciones en entornos de conflicto.

Según información publicada por la compañía estadounidense Syracuse el 18 de febrero de 2026, el sistema de Matriz Multifuncional Genérica (GMFA) de la compañía se presentó durante una demostración de fuego real con el avión de combate colaborativo MQ-28A Ghost Bat. El evento trasladó la carga útil modular de guerra electrónica de la validación de laboratorio a un entorno operativo que combinaba la disputa de espectro con la actividad cinética. Al combinar los efectos electrónicos activos con el uso de munición real, la demostración proporcionó una prueba más realista de cómo las plataformas autónomas pueden detectar, interrumpir y sobrevivir en el espacio aéreo disputado. El MQ-28A, desarrollado como una plataforma de apoyo leal, está diseñado para operar junto con aeronaves tripuladas en entornos de alta amenaza. La prueba subraya el creciente énfasis de EE. UU. en sistemas de guerra electrónica escalables y reconfigurables que puedan integrarse rápidamente en flotas no tripuladas.

El MQ-28A Ghost Bat es un avión de combate colaborativo autónomo desarrollado por Boeing para operar junto a cazas tripulados como el F-35 y las futuras plataformas NGAD (Next Generation Air Dominance). Diseñado con una sección frontal modular para misiones de inteligencia, seguridad y vigilancia (ISR), guerra electrónica o cargas útiles de ataque, este sigiloso avión no tripulado amplía su alcance, mejora su capacidad de supervivencia y permite operaciones distribuidas en espacio aéreo disputado. (Fuente de la imagen: Boeing)
El MQ-28A Ghost Bat es un avión de combate no tripulado, con motor a reacción y diseño furtivo, desarrollado originalmente por Boeing Australia en el marco del programa Loyal Wingman y posteriormente integrado en iniciativas más amplias de aeronaves de combate colaborativas de EE. UU. Con una longitud aproximada de 11,7 metros y una capacidad de vuelo superior a las 2.000 millas náuticas, está diseñado para volar junto a cazas tripulados como el F-35 y las futuras plataformas de dominio aéreo de próxima generación. Su morro modular permite un rápido intercambio de carga útil, lo que permite misiones que abarcan desde inteligencia, vigilancia y reconocimiento hasta guerra electrónica y apoyo de ataque. Su núcleo de autonomía le permite ejecutar tareas complejas bajo control humano, lo que lo posiciona como un multiplicador de fuerza en lugar de un dron pilotado remotamente.

Durante la reciente demostración de fuego real, el GMFA (Generic Multi-Function Array) de Syracuse, también designado como Carga Útil B en el marco de integración, operó como una suite de guerra electrónica multifunción integrada en la arquitectura del MQ-28A. A diferencia de los sistemas tradicionales que separan las funciones de alerta de radar, soporte electrónico, interferencia y comunicación en subsistemas discretos, el GMFA consolida estas capacidades en un conjunto compacto de escaneo electrónico. Esta arquitectura permite transiciones rápidas entre los modos de detección y ataque electrónico, una característica cada vez más vital en entornos donde las amenazas cambian en segundos.

El componente de fuego real es particularmente importante desde la perspectiva de la integración de sistemas. Llevar a cabo operaciones de guerra electrónica cerca de armas activas requiere altos niveles de compatibilidad electromagnética, precisión en la discriminación de señales y velocidad de procesamiento. El procesador multifunción del GMFA, según se informa, gestionó el análisis de señales en tiempo real y la ejecución adaptativa de la misión, convirtiendo los datos espectrales sin procesar en respuestas prácticas sin requerir intervención humana continua. Esta autonomía se alinea con el concepto de la Fuerza Aérea de EE. UU. de los CCA como nodos semiindependientes capaces de detectar y responder a la velocidad de una máquina.

Técnicamente, la fortaleza del GMFA reside en su arquitectura escalable y basada en software. Al reducir el tamaño, el peso y los requisitos de energía, el sistema es compatible con plataformas con un volumen interno y márgenes de energía muy limitados. En el caso del MQ-28A, que equilibra la resistencia, la baja observabilidad y el diseño modular de la carga útil, la minimización de las demandas de SWaP contribuye directamente a la supervivencia y la flexibilidad operativa. La posibilidad de actualizar la capacidad mediante revisiones de software en lugar de reemplazo de hardware también acorta los ciclos de modernización, una prioridad creciente en la estrategia de adquisiciones del Pentágono.

La mayor importancia operativa reside en la convergencia de la guerra electrónica y la autonomía colaborativa. Se espera que los CCA operen por delante de aeronaves tripuladas, sondeando las defensas aéreas del adversario, recopilando inteligencia electrónica y, cuando sea necesario, generando efectos disruptivos. Un conjunto multifunción, como el GMFA, permite que una sola aeronave no tripulada detecte emisores hostiles, los clasifique y aplique medidas de ataque electrónico personalizadas, a la vez que permanece conectada en red con otros activos en diferentes dominios. Esta flexibilidad multifuncional es esencial en escenarios donde las formaciones distribuidas deben adaptarse en tiempo real para evitar la detección y contrarrestar los sistemas avanzados de defensa aérea integrados.

Desde la perspectiva del equipo de análisis de defensa de Army Recognition, esta demostración ilustra una evolución decisiva en la implementación de la guerra electrónica. El énfasis ya no se centra en las cápsulas de interferencia independientes instaladas en aeronaves para misiones específicas. En cambio, la guerra electrónica se está convirtiendo en una capa orgánica, definida por software, integrada directamente en la arquitectura de los sistemas de combate autónomos. Este cambio sugiere que las futuras campañas aéreas dependerán menos del rendimiento de cada plataforma y más de la eficacia con la que las redes de activos tripulados y no tripulados coordinan el dominio del espectro junto con los efectos cinéticos.

Las implicaciones van más allá de las operaciones aéreas. SRC ha indicado que el concepto GMFA es escalable en plataformas aéreas, marítimas, terrestres y espaciales. En la práctica, conjuntos similares podrían apoyar unidades de maniobra terrestre con ataque electrónico expedicionario, mejorar buques navales que realizan operaciones marítimas distribuidas o contribuir a arquitecturas de detección espacial que monitorizan la actividad electromagnética en disputa desde la órbita. Esta adaptabilidad interdominio se alinea estrechamente con el marco de Mando y Control Conjunto de Todos los Dominios que impulsa el Departamento de Defensa.

A medida que la Fuerza Aérea de los EE. UU. avanza en la planificación de adquisiciones para los primeros incrementos de aeronaves de combate colaborativo (CCA), la madurez de la carga útil y la preparación para la integración serán factores de evaluación centrales. El éxito del combate con fuego real de un conjunto modular de guerra electrónica refuerza la necesidad de integrar capacidades avanzadas de espectro directamente en las configuraciones base de CCA. En una era definida por la competencia entre pares y entornos densos de amenazas electromagnéticas, la supervivencia dependerá no solo del sigilo y la velocidad, sino también de la capacidad de detectar, decidir y actuar en todo el espectro con mayor rapidez que el adversario.

La empresa estadounidense Blue Water Autonomy presenta el buque de superficie autónomo clase Liberty para la Marina de los EE. UU .

La compañía estadounidense Blue Water Autonomy presentó el 11 de febrero de 2026 la Clase Liberty, un buque de superficie autónomo de 58 metros (190 pies) diseñado para operaciones no tripuladas de larga duración con la Armada de los Estados Unidos. La compañía afirma que la plataforma está lista para producción bajo un programa oficial de la Armada, lo que indica una transición de los USV experimentales a activos de flota desplegados.

La compañía estadounidense Blue Water Autonomy presentó su buque de superficie autónomo clase Liberty el 11 de febrero de 2026. Se trata de un buque con casco de acero de 58 metros de eslora, diseñado para operaciones prolongadas sin tripulación en apoyo de la Armada de los Estados Unidos. A diferencia de los demostradores tecnológicos anteriores, Liberty se presenta como una plataforma lista para producción, con inicio de construcción previsto para marzo de 2026 en el Astillero Conrad de Luisiana y entrega prevista para finales de este año, según un programa oficial de la Armada. El buque está diseñado para ampliar la capacidad de la flota para misiones marítimas distribuidas, reduciendo al mismo tiempo la dependencia de los combatientes de superficie tripulados. Los directivos de la compañía posicionan el diseño como un activo operativo alineado con la estructura de la fuerza sin tripulación de la Armada, en constante evolución.

La clase Liberty es un buque de superficie autónomo de 57,9 m (190 pies) desarrollado por la empresa estadounidense Blue Water Autonomy para la Armada de los Estados Unidos. Cuenta con un casco Damen Stan Patrol 6009 con diseño Axe Bow, más de 10 000 millas náuticas de alcance y más de 150 toneladas métricas de capacidad de carga útil modular para misiones de misiles, sensores y logística. (Fuente de la imagen: Blue Water Autonomy)
Con una eslora de 57,9 m (190 pies), la Clase Liberty ofrece un alcance operativo superior a las 10.000 millas náuticas y una capacidad de carga útil de más de 150 toneladas métricas. Esta combinación de resistencia y capacidad de carga la sitúa en el marco de la visión de la Armada para buques de superficie no tripulados medianos, donde los buques autónomos operan como nodos distribuidos que transportan sensores, sistemas de ataque o módulos logísticos. Los planificadores de la Armada han enfatizado repetidamente la necesidad de que estas plataformas respalden las operaciones marítimas distribuidas en teatros de operaciones en disputa, en particular en el Indopacífico, donde las distancias y los riesgos de desgaste exigen activos resilientes e interconectados.

El casco se basa en el diseño del Stan Patrol 6009 de Damen, incorporando la distintiva configuración Axe Bow. La geometría de proa casi vertical reduce el impacto hidrodinámico y mejora el comportamiento en la mar al cortar las olas, lo que optimiza la estabilidad y el ahorro de combustible durante despliegues prolongados. Con más de 300 buques Axe Bow en servicio en todo el mundo, el diseño proporciona una base marítima probada. Al aprovechar este casco de acero consolidado, Blue Water Autonomy minimizó el riesgo de la arquitectura naval y concentró sus esfuerzos de ingeniería en la reconfiguración de los sistemas internos para operaciones totalmente autónomas.

Los ingenieros rediseñaron la arquitectura de propulsión y gestión de energía para soportar despliegues de meses de duración sin tripulación a bordo. El buque integra sistemas de propulsión tolerantes a fallos y redes de control automatizadas que pueden aislar fallos mecánicos y redirigir la energía con mínima supervisión humana. La monitorización del estado de la maquinaria y las interfaces de supervisión remota están integradas en el conjunto de autonomía, lo que permite a los operadores en tierra supervisar las operaciones. Al mismo tiempo, el buque mantiene la independencia en la toma de decisiones de navegación e ingeniería en el mar. Si bien está optimizado para misiones sin tripulación, el buque puede albergar un destacamento técnico limitado a bordo durante las fases de tránsito, validación de sistemas o reconfiguración de misiones, lo que proporciona flexibilidad en los primeros despliegues operativos.

Con una capacidad de carga útil de más de 150 toneladas métricas, el Liberty puede albergar paquetes de misión modulares adaptados a las cambiantes necesidades operativas. Las configuraciones potenciales incluyen sistemas de lanzamiento de misiles en contenedores, suites de guerra electrónica, conjuntos de sensores ISR o módulos de reabastecimiento logístico. Esta modularidad se alinea con los esfuerzos del Pentágono para crear plataformas no tripuladas flexibles capaces de complementar destructores, buques anfibios y grupos de ataque de portaaviones sin imponer una carga adicional de personal. En escenarios de alta amenaza, los buques de esta clase podrían servir como puntos de avanzada para sensores, señuelos o portamisiles suplementarios, lo que dificulta la localización de objetivos del adversario y aumenta la capacidad de supervivencia de los buques insignia tripulados.

La construcción en el Astillero Conrad aprovecha una base industrial con amplia experiencia en la construcción de buques comerciales y gubernamentales complejos. El astillero, con sede en Luisiana, opera cinco instalaciones y produce más de 30 buques al año, con el apoyo de avanzadas líneas de paneles automatizadas y procesos de soldadura que permiten construcciones en paralelo. Blue Water Autonomy ha indicado que, tras la entrega del buque principal, su objetivo es pasar a la producción en serie a un ritmo de 10 a 20 buques al año, aprovechando las cadenas de suministro estadounidenses consolidadas y las prácticas de fabricación escalables. El programa se ha desarrollado íntegramente con capital privado, lo que refleja el creciente impulso del Pentágono a la innovación financiada por la industria, que acelera los plazos de adquisición y reduce la exposición temprana al riesgo gubernamental.

El nombre del buque hace referencia deliberada a los Buques Liberty de la Segunda Guerra Mundial, evocando la rápida producción y movilización industrial impulsada por la necesidad estratégica. En un período marcado por debates sobre el tamaño de la flota y el aumento de los costos de adquisición de combatientes con tripulación, la Clase Liberty representa un intento concreto de aumentar el número de cascos y la capacidad distribuida en la estructura de fuerza de la Armada.

Según el análisis editorial de Army Recognition, la relevancia estratégica de la Clase Liberty va más allá del diseño de un solo buque. La Armada de los EE. UU. se enfrenta a presiones estructurales simultáneas: mantener una presencia avanzada en el Indopacífico, disuadir a competidores casi iguales con fuerzas navales en expansión y gestionar los desafíos de reclutamiento y retención de personal. Buques de superficie autónomos como el Liberty abordan directamente estas limitaciones al multiplicar los nodos operativos sin aumentar proporcionalmente los requisitos de tripulación. Un buque de combate de superficie tradicional requiere cientos de marineros; un buque sin tripulación, supervisado por un equipo de control en tierra compuesto por comandantes de misión, operadores de autonomía y especialistas en ingeniería, reduce drásticamente la necesidad de personal, preservando al mismo tiempo el alcance operativo.

Para la Armada de los EE. UU., la integración de buques de este tipo es importante tanto operativa como estratégicamente. Los conceptos de Operaciones Marítimas Distribuidas y Mando y Control Conjuntos Multidominio dependen de plataformas resilientes e interconectadas capaces de detectar, comunicar y, de ser necesario, desplegar efectos en vastos espacios oceánicos. Un buque autónomo de 57,9 m con un alcance de 10 000 millas náuticas puede reposicionarse rápidamente entre teatros de operaciones, escoltar convoyes logísticos, ampliar la cobertura de ISR o funcionar como almacén de misiles auxiliar para combatientes de mayor tamaño. En posibles escenarios de conflicto de alta intensidad en el Pacífico, estos activos podrían complicar el ciclo de selección de objetivos del adversario al aumentar el número de nodos distribuidos y de baja firma en el mar.

Si las próximas pruebas de integración confirman la resistencia, autonomía, fiabilidad e integración segura en las redes de combate de la Armada, la Clase Liberty podría marcar una evolución estructural en el diseño de la fuerza naval estadounidense. En lugar de reemplazar a los buques tripulados, plataformas como Liberty están preparadas para complementarlos, formando una flota híbrida en la que los buques tripulados y no tripulados operan como un sistema de combate cohesivo. En ese contexto, la introducción de la Clase Liberty de 57,9 m (190 pies) podría resultar menos un hito tecnológico que un punto de inflexión estratégico para el futuro del poder marítimo estadounidense.

Escrito por Alain Servaes

La fragata ARA Libertad ganó por décima vez el trofeo Boston Teapot

La entrega del galardón es por navegar la mayor distancia a vela durante 124 horas consecutivas

Entrega Boston Teapot Trophy. Foto: ARA
La fragata ARA Libertad, buque escuela de la Armada Argentina, ha sido distinguida con el trofeo Boston Teapot por navegar la mayor distancia a vela durante 124 horas consecutivas. Esta hazaña se concretó en 2025, durante el 53° Viaje de Instrucción, bajo el comando del capitán de navío Ariel Gestoso. También participaron en la planificación y ejecución de la maniobra el jefe de navegación, capitán de corbeta Diego Andrés Rebolo; y otros especialistas a bordo.

La ceremonia de premiación se realizó en 2026, en la ciudad de Burdeos (Francia), en el marco de la Conferencia Internacional de Sail Training International (STI), entidad que promueve la formación náutica a través de la navegación a vela. El Boston Teapot, creado en 1964, reconoce a buques escuela que recorren la mayor distancia sin asistencia de propulsión mecánica, con la restricción de realizar solo dos grandes cambios de rumbo. La edición 2025 exigió una navegación de cinco días consecutivos, con un mínimo del 50 % de la tripulación en formación.

ARA Libertad. Foto: ARA
La obtención del trofeo fue posible gracias a una detallada planificación previa, el apoyo técnico del Servicio de Hidrografía Naval y un alto nivel de cohesión a bordo. Según destacó el capitán Gestoso, “para obtener este triunfo fue fundamental el trabajo en equipo; cada aporte es importante para alcanzar el objetivo, por ínfimo que parezca”. Por su parte, el capitán Rebolo subrayó que “una regata empieza en el momento en que se decide participar”, aludiendo al compromiso asumido por toda la dotación desde el inicio del viaje.

Esta es la décima ocasión en la que fragata obtiene este reconocimiento internacional, lo ganó en 1966, 1976, 1981, 1985, 1987, 1992, 1998, 2000 y 2007. Este historial consolida a la ARA Libertad como uno de los veleros más premiados del mundo y posiciona a la Armada Argentina entre las más destacadas en este tipo de competencias.

Reconocimiento 1er Boston Teapot Trophy. 
Además del rendimiento técnico, el reconocimiento pone en valor el rol formativo de la fragata, único buque escuela de la Armada Argentina. A bordo, los futuros oficiales inician su carrera naval y reciben conocimientos prácticos transmitidos de generación en generación.

El futuro personal de apoyo de los cazas F-16 de la Fuerza Aérea Argentina profundiza su formación en EE.UU.

 Mientras el proceso de incorporación de los cazas F-16 AM/BM Fighting Falcon a la Fuerza Aérea Argentina (FAA) registra diversos hitos y avances, personal argentino destinado a sostener y operar el nuevo sistema de armas continúa su formación en los Estados Unidos. Asi da cuenta las actividades que efectivos de la Institución realizaron durante los primeros días de enero en la Base Aérea Davis-Monthan, Estado de Arizona, enmarcadas en los esfuerzos de cooperación del Programa Peace Condor.
Personal de la Fuerza Aérea Argentina en la Base Aérea Davis-Monthan, Arizona – DVIDS

Durante la visita, los efectivos argentinos mantuvieron intercambios con el 305th Rescue Squadron, unidad especializada en misiones de Búsqueda y Rescate en Combate, o Combat Search and Rescue (CSAR). La actividad permitió interiorizarse en los procedimientos y capacidades de recuperación de pilotos en entornos hostiles, un componente central dentro del ecosistema operativo del F-16, ya que contribuye directamente a la supervivencia de las tripulaciones, la efectividad de las misiones y la toma de decisiones. 

Resulta oportuno mencionar que la integración de capacidades CSAR es particularmente relevante para fuerzas que incorporan un nuevo sistema de armas de primera línea. En el caso argentino, la llegada de los primeros seis F-16 AM/BM a principios de diciembre pasado implica no solo la adquisición de la plataforma en sí, sino que también la adaptación doctrinaria, logística y operativa de todos los elementos de apoyo para poder sostener la operatividad en escenarios de mayor complejidad. 

Personal de la Fuerza Aérea Argentina en la Base Aérea Davis-Monthan, Arizona – DVIDS
Formación integral en el marco del programa F-16

La capacitación en Estados Unidos forma parte de un proceso más amplio de transferencia de conocimiento y entrenamiento técnico que la FAA viene desarrollando desde 2024, tras la firma del acuerdo de adquisición de los F-16 MLU provenientes de Dinamarca. Como es habitual, el proceso abarca tanto la adaptación de documentación técnica, sistemas de gestión logística y procedimientos de mantenimiento al estándar adoptado por la Fuerza Aérea Argentina, además de la ya mencionada formación de pilotos y la del personal técnico, especialistas en mantenimiento, logística y planificación operativa. 

Cabe destacar que las aeronaves arribadas en diciembre de 2025 permanecen al día de la fecha en proceso de alistamiento técnico y adecuación de sistemas, sin haber iniciado aún operaciones de vuelo después de su ceremonia de recepción, la cual fue encabeza por el presidente de la Nación, Javier Milei.

En esa misma línea, en los últimos meses, distintos grupos de técnicos de la Fuerza Aérea Argentina han participado de cursos específicos vinculados al mantenimiento de la aeronave, la gestión de repuestos y el soporte de sistemas electrónicos. Dentro de este esquema, durante el mes de junio 2025 personal técnico argentino participó en Estados Unidos de instancias iniciales de capacitación vinculadas al mantenimiento del F-16, que incluyeron cursos prácticos orientados al sostenimiento de la célula, motor y sistemas asociados. Estas actividades constituyeron una primera fase de preparación en las instalaciones de la empresa de agresores Top Aces en la ciudad de Mesa, Arizona (EE.UU.), antes del arribo de las aeronaves al país, lo que dio inicio a la consolidación de capacidades técnicas sobre el sistema de armas. 

Luego, en septiembre del 2025, una delegación técnica de la Fuerza Aérea Argentina completó en la ciudad de Kolding, Dinamarca, la aceptación del primer paquete logístico del Programa Peace Condor. En aquella ocasión,  efectivos de la FAA llevaron adelante la verificación física y documental del material bajo el sistema de gestión ILIAS, empleado por la Real Fuerza Aérea Danesa, e incorporado por Argentina. Este primer paquete marcó el inicio de la transferencia logística hacia la Argentina y sentó las bases del soporte técnico para los F-16AM/BM recientemente arribados al país.

Finalmente, el antecedente más próximo de los pasos que se viene dando dentro del programa se materializó hace pocas semanas atrás cuando se concretó la recepción de un nuevo paquete logístico en el Área de Material Río Cuarto (ARMACUAR), paso clave para comenzar a estructurar en el país la infraestructura necesaria para sostener la flota. De acuerdo a lo informado, el pasado 9 de enero  arribaron 50 contenedores con herramientas, repuestos, componentes y armamento destinados a sostener las futuras operaciones del sistema F-16.

Por casi US$ 3 millones, el Ejército Argentino confirmó al compra de 16 camiones UNIMOG U4000 adicionales

Finalizada la visita del Ministro de Defensa, Teniente General Carlos Presti, a Alemania, donde asistió a la Conferencia de Seguridad celebrada en la ciudad de Munich, diversas novedades de importancia fueron registradas para el Ejército Argentino en particular y para las Fuerzas Armadas en general. Una de las principales fue la entrega formal del primero de los 48 nuevos camiones UNIMOG U4000. Sin embargo, y por medio de lo plasmado en el sitio COMPR.AR, la fuerza ha confirmado que expandirá el pedido original a través de la compra de 16 unidades adicionales, totalizando de este modo una flota de 64 ejemplares, con una inversión de casí US$ 3 millones.

El origen de la próxima incorporación de los nuevos U4000 tiene como fundamento la necesidad de avanzar en el reemplazo de los camiones UNIMOG de dotación del Ejército Argentino, los cuales acumulan décadas de destacado servicio en las guarniciones y en tareas de transporte a lo largo y ancho del territorio nacional.

Así queda patente en uno de los primeros antecedentes formales que dan cuenta de los alcances del programa emprendido por la Dirección de Material del Ejército, plasmado en el BAPIN N.º 148.204. Por medio de este proyecto del Banco de Proyectos de Inversión Pública, se puede rastrear la génesis de la incorporación de los nuevos UNIMOG y el requerimiento global de adquisición de una flota proyectada de mil camiones tácticos 4×4.

Posteriormente, con la realización en 2025 de la Evaluación Técnico Operacional (ETO), donde fueron evaluados en el terreno diversos candidatos, el Ejército confirmó la selección y adjudicación de un pedido por 48 unidades del U4000 a través de la empresa Mercedes-Benz Camiones y Buses Argentina S.A.U. Este primer lote comprende una inversión de US$ 8.160.000, equivalente a un costo unitario de US$ 170.000 por unidad.

Con estos antecedentes, el pasado 11 de febrero, la Dirección General de Material del Ejército dejó formalizada la expansión del lote original de camiones con la confirmación de compra de 16 unidades adicionales, plasmada en el expediente EX-2025-67685857- -APN-DGM#EA.

viernes, 20 de febrero de 2026

El Ejército Argentino realizó en Córdoba la primera operación aerotransportada del 2026

En el transcurso de la semana pasada, el Ejército Argentino realizó en la provincia de Córdoba su primera operación aerotransportada del 2026. El despliegue comprendió la participación de los distintos elementos que integran la IV Brigada Aerotransportada, así como la participación de la Fuerza Aérea Argentina para los ejercicios de aerocooperación.

Por varios días, las unidades de la Brigada Aerotransportada llevaron adelante un sinnúmero de actividades en distintos puntos de la provincia de Córdoba, incluido lanzamientos en La Calera y el lago San Roque, marchas forzadas y de aproximación, práctica de aerodesembarco de piezas de artillería junto a vehículos y personal, así como maniobras de aeromovilidad con el apoyo de un helicóptero UH-1H de la Sección de Aviación de Ejército de Despliegue Rápido.

De acuerdo con lo informado por el Ejército Argentino, durante el ejercicio de aerocooperación se completaron más de 600 lanzamientos, tanto de apertura automática como manual. Al igual que en otras ocasiones, la Fuerza Aérea Argentina no solo dispuso de un C-130H Hércules, sino que también participaron de la actividad elementos del Grupo de Operaciones Especiales, así como los servicios dispuestos en Escuela de Aviación Militar, usual zona de embarque cuando los lanzamientos se realizan en La Mezquita.

Vale destacar que los paracaidistas del Ejército Argentino también realizaron lanzamientos sobre el lago San Roque, actividad que se desarrolló con el apoyo de la Compañía de Ingenieros Paracaidistas 4, subunidad con asiento a orillas del espejo de agua cordobés.

Prácticas de aerodesembarco en la Escuela de Aviación Militar

Como parte de las actividades desarrolladas por el Grupo de Artillería Paracaidista 4, la unidad realizó prácticas de aerodesembarco desde el C-130H Hércules TC-64 de la Fuerza Aérea Argentina en la Escuela de Aviación Militar.

Para la ocasión de dispuso de piezas Oto Melara M56 de 105mm, así como vehículos 4×4 Unimog U416 y Polaris MRZR-4. Las maniobras incluyeron el embarque de vehículos y piezas de artillería, carreteo y posterior desembarco en movimiento del material y personal de la unidad.

La actividad se logró ejecutar exitosamente, dejando resultados positivos tales como el intercambio de experiencia entre personal del Ejército y de la Fuerza Aérea Argentina. La práctica obedece a la evolución en la complejidad de las ejercitaciones de la Brigada Aerotransportada.

Fotos cortesía IV Brigada Aerotransportada

Adiestramiento en ambientes urbanos integrando un ejercicio interagencial de protección civil

Como parte de las actividades realizadas por la IV Brigada Aerotransportada, se conformó una Fuerza de Tareas paracaidista a los fines de ejecutar una serie de acciones en los distintos objetivos establecidos por el comando de la gran unidad de combate. A cargo del Regimiento de Infantería Paracaidista 14, la organización de combate se conformó con fracciones de las distintas unidades del Ejército en Córdoba.

Asimismo, esta ejercitación en el terreno contó con el apoyo de agencias federales y provinciales, entre ellas un Grupo Táctico del Destacamento 3 y personal de la División de Investigaciones Judiciales de Gendarmería Nacional Argentina. También dijeron presente efectivos de la División Brigada de Explosivos de la Policía de Córdoba, así como Grupos de bomberos Voluntarios de las localidades de Despeñaderos, San Clemente y Alta Gracia y el Equipo Técnico de Acción ante Catástrofes (ETAC) provincial.

Para estas agencias se contemplaron diversos escenarios que incluyeron desde tareas de control a ataque y supresión de incendios, descontaminación de material tóxico y evacuación de heridos. El despliegue en el terreno implicó la movilización de varios vehículos, incluido un puesto de comando y control de la Federación Bomberos Voluntarios. La operación de Protección Civil fue conducida por la Secretaría de Riesgo de la Provincia de Cordoba, a la cual se le incorporó una compañía del RIParac 14.

Una vez finalizadas las actividades, el personal del Ejército Argentino completó el repliegue, realizando previamente la reunión de todos los efectivos que participaron de las ejercitaciones, ocasión que sirvió para estrechar lazos con las distintas agencias que tomaron parte de las operaciones.

Agradecimientos: Ejército Argentino; IV Brigada Aerotransportada; Regimiento de Infantería Paracaidista 14


EEUU va a lanzar un vehículo hipersónico a más de 24.000 km/h

Rocket Lab ejecutará su cuarta misión hipersónica para el Pentágono en seis meses, probando un cohete capaz de Mach 20 y un demostrador totalmente impreso en 3D

El lanzador hipersónico DART AE. (Rocket Labs)
Por Omar Kardoudi

La compañía Rocket Lab, uno de los principales competidores de SpaceX en el sector aeroespacial, se prepara para ejecutar su cuarta misión de pruebas hipersónicas en menos de seis meses. El lanzamiento pondrá a prueba su cohete HASTE (siglas de Hypersonic Accelerator Suborbital Test Electron), diseñado específicamente para vuelos suborbitales que testen tecnología hipersónica. El HASTE se lanzará a finales de febrero desde el Complejo de Lanzamiento 2 en la isla de Wallops, Virginia. En su interior transportará el DART AE, un demostrador hipersónico propulsado por un motor scramjet alimentado con hidrógeno, desarrollado por la empresa australiana Hypersonix Launch Systems para la Unidad de Innovación de Defensa (DIU) del Departamento de Defensa estadounidense. Según Rocket Lab, el cohete HASTE permite a los clientes controlar perfiles de vuelo y entornos a velocidades de hasta Mach 20 —veinte veces la velocidad del sonido o más de 24.000 kilómetros por hora—, una capacidad que la compañía afirma no tiene rival comercial. El sistema fue concebido para reducir drásticamente los costes de las pruebas hipersónicas, haciéndolas más accesibles tanto para organizaciones de investigación como para clientes comerciales.

Cómo funciona

El cohete HASTE es una versión modificada del cohete orbital Electron de Rocket Lab, adaptado específicamente para vuelos suborbitales hipersónicos. Puede llevar hasta 700 kilogramos al espacio suborbital, más del doble de la carga útil que el modelo estándar Electron lleva a la órbita terrestre baja (300 kg). El vehículo DART AE de Hypersonix, que viajará a bordo, mide aproximadamente tres metros de largo y pesa unos 300 kilogramos. Este demostrador hipersónico DART AE presume de ser la primera plataforma de lanzamiento hipersónica del mundo con una estructura completamente impresa en 3D, fabricada con aleaciones de alta temperatura. Según la compañía, fundada en 2019, el DART AE tiene un alcance de hasta 1.000 kilómetros y puede alcanzar velocidades de Mach 7, siete veces la velocidad del sonido. Hypersonix anunció recientemente que el DART AE había superado pruebas clave de vibración, allanando el camino para futuros ensayos en vuelo.

La investigación hipersónica se ha puesto de moda en los últimos años debido a la inmensa velocidad a la que pueden volar estos vehículos y armas, que los hacen muy difíciles de parar. Rocket Lab, que voló su cohete HASTE por primera vez en junio de 2023, se ha convertido en un actor clave en este campo, con cuatro misiones hipersónicas en medio año. Su capacidad de llevar a cabo pruebas hipersónicas frecuentes y relativamente económicas podría acelerar el desarrollo de sistemas que, hasta ahora, requerían instalaciones gubernamentales extremadamente costosas. Esta capacidad es clave para que el Pentágono pueda ponerse a la altura de las nuevas armas hipersónicas creadas en China, que le lleva una clara ventaja.

Un serio rival de SpaceX

Rocket Lab se ha consolidado como uno de los rivales más serios de SpaceX fuera de China. La compañía —junto a otras como Astra— ya compite con la empresa de Musk por el dominio del tráfico comercial de pequeños satélites, un segmento cada vez más crucial en la nueva economía espacial. La empresa ya ha logrado poner satélites en órbita de entre 430 y 500 kilómetros de altura y, para finales de 2021, ya había desplegado más de un centenar de ellos con su cohete Electron.

Aunque todavía está lejos del poderío de SpaceX, Rocket Lab ha desarrollado un sistema propio para recuperar sus cohetes. En lugar de usar una pinza para atraparlo en plena caída, Rocket Lab usa un helicóptero Sikorsky S-92 que agarra la etapa que desciende en paracaídas, enganchando la cuerda a casi 2.000 metros de altura. Este método, bautizado ‘There And Back Again’ (allí y de vuelta), ofrece una vía alternativa para abaratar costes mediante reutilización y demuestra que existe más de un modelo viable para hacer competitiva la economía del lanzamiento orbital. Rocket Lab participa en misiones como Victus Haze, donde colabora con la Fuerza Espacial de Estados Unidos en maniobras militares espaciales pioneras. Esto le da el sello de garantía como socio fiable para acceder a otros contratos de defensa, un terreno donde también se mueve SpaceX.

jueves, 19 de febrero de 2026

Argentina refuerza vínculos militares con Italia y Bélgica en la Conferencia de Seguridad de Múnich

Las reuniones incluyeron acuerdos de mantenimiento aeronáutico con Airbus

Reunion con Italia. Foto: Min Def.
El ministro de Defensa de Argentina, el teniente general Carlos Alberto Presti, llevó a cabo una serie de encuentros bilaterales durante la 62ª edición de la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), celebrada del 13 al 15 de febrero de 2026. Las reuniones se desarrollaron con representantes de Italia, Bélgica y Airbus, con el objetivo de fortalecer la cooperación militar, operacional e industrial entre Argentina y sus contrapartes europeas.

El ministro de Defensa italiano, Guido Crosetto, manifestó su disposición a profundizar la cooperación bilateral con Argentina. Crosetto ofreció recibir oficiales argentinos en actividades operacionales y de adiestramiento, lo que permitiría avanzar en intercambios técnicos y profesionalización del personal militar. El encuentro dejó un balance positivo, según las fuentes consultadas por Infodefensa.

La cooperación entre Argentina e Italia incluye además la reciente adquisición de cuatro helicópteros Leonardo AW109 para la Armada Argentina. Este acuerdo contempla mecanismos de intercambio de adiestramiento que complementan la oferta italiana de formación operacional para el personal militar argentino.

La reunión con el vicepresidente ejecutivo internacional de Airbus, Wouter Van Wersch, se centró en oportunidades de cooperación en el ámbito aeronáutico y de mantenimiento. Airbus expresó su interés en ampliar su presencia en Argentina y analizar opciones de colaboración en productos aeronáuticos, servicios de mantenimiento e inspección. La empresa y el Ministerio acordaron continuar los intercambios en futuras reuniones en Argentina, lo que permitiría avanzar en capacidades de mantenimiento, reparación y modernización (MRO) para las flotas militares del país.

Reunion con Airbus. Foto: Min Def.
Por otra parte, el ministro de Defensa belga, Theo Francken, acordó con Presti foemntar intercambios técnicos y actividades combinadas entre ambos países. Francken y Presti analizaron alternativas para el mantenimiento de aeronaves F-16, un aspecto crítico para garantizar la disponibilidad operativa y reducir los costes de ciclo de vida de estas plataformas. Francken confirmó además la reapertura de la Agregaduría Militar argentina en Bruselas durante 2026, lo que reforzará el canal político-militar permanente con Bélgica y facilitará la coordinación con el entorno europeo de Defensa.
Reunion con Belgica. Foto: Min Def.
La presencia argentina en la MSC 2026 responde a una estrategia de reinserción internacional en materia de Defensa. Los encuentros de Presti en Múnich buscan ampliar las capacidades operativas argentinas, garantizar el sostenimiento logístico de equipamiento militar y consolidar vínculos institucionales con socios estratégicos en Europa. 

La reapertura de la Agregaduría Militar en Bruselas y los acuerdos de cooperación con Italia, Bélgica y Airbus marcan pasos concretos en esta dirección durante el primer trimestre de 2026. Estas reuniones se suman a los encuentros bilaterales que Argentina sostuvo recientemente con India, Alemania, República Checa y Perú.

La Fuerza Aérea de EE.UU. acelerará la producción del B-21 Raider para impulsar la flota de bombarderos estratégicos del país .

La Fuerza Aérea de Estados Unidos y Northrop Grumman están cerca de llegar a un acuerdo para acelerar la producción del B-21 Raider, manteniendo al mismo tiempo el programa registrado en un mínimo de 100 bombarderos furtivos.
El B-21 Raider está diseñado como un bombardero furtivo de penetración con doble capacidad, destinado a reemplazar al B-1B Lancer y al B-2 Spirit para 2040 y, potencialmente, al B-52 Stratofortress posteriormente. (Fuente de la imagen: Fuerza Aérea de EE. UU.)
Según informó Inside Defense el 18 de febrero de 2026, la Fuerza Aérea de EE. UU. y Northrop Grumman están a punto de llegar a un acuerdo para acelerar la producción del B-21 Raider , según declaraciones de la directora ejecutiva, Kathy Warden. El programa se mantiene en una producción inicial a pequeña escala, con cinco lotes que suman un total de 21 bombarderos furtivos B-21. Una expansión de capacidad de 4.500 millones de dólares y una inversión adicional de la empresa buscan aumentar la producción, manteniendo el programa registrado en un mínimo de 100 aeronaves.

La directora ejecutiva de Northrop Grumman, Kathy Warden, afirmó que el programa está en transición hacia la producción, mientras que varias aeronaves ya se encuentran en fase de pruebas, y que el rendimiento en el modelado ha sido mejor de lo esperado. La compañía y la Fuerza Aérea están trabajando en un marco de crecimiento destinado a acelerar el ritmo de entrega, y Warden se mostró optimista de que se podría alcanzar un acuerdo formal antes del final del trimestre fiscal actual, el 31 de marzo. Warden presentó el acuerdo pendiente como una medida práctica para aumentar la producción, más que como un cambio anunciado en el objetivo base de la flota, que se mantiene en al menos 100 B-21 .

El Ejército Argentino habría ordenado la compra de más camiones tácticos 4×4 UNIMOG U4000

Tras lo que fue la presentaión y entrega del primer ejemplar en Alemania, y a raíz de una publicación del Ministerio de Defensa, el Ejército Argentino avanzaría en la adquisición de un total adicional de camiones tácticos 4×4 UNIMOG U4000, los cuales complementarían a los 48 ejemplares ordenados por la fuerza en 2025.

Al día de la fecha, y tras haber superado la Evaluación Técnico Operacional (ETO) realizada en el país durante 2025, el UNIMOG U4000 fue seleccionado y adquirido por el Ejército Argentino como nuevo camión táctico 4×4 destinado a reemplazar progresivamente a los modelos más antiguos de la familia en servicio desde hace décadas.

Esto quedó plasmado en la adjudicación a la empresa Mercedes-Benz Camiones y Buses Argentina S.A.U., reflejada en el proceso N.º 84/135-0540-LPU25, por la cual la Dirección de Material del Ejército Argentino ordenó la compra de 48 nuevos camiones U4000 por un valor de US$ 8.160.000, equivalente a un costo unitario de US$ 170.000 por unidad.

Sin embargo, y tras la entrega del primer ejemplar de forma simbólica en Alemania, acto que contó con la presencia del ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, desde la cartera de Defensa, en sus redes oficiales, dieron a entender que el Ejército Argentino complementaría la adquisición de los 48 UNIMOG originales con un pedido adicional de 16 camiones.

En detalle, según lo plasmado en la red social X, la cartera de Defensa indicó, con motivo de la visita del titular a las instalaciones de Wörth am Rhein de Daimler Trucks, que “… conoció la primera unidad del lote de 48 + 16 camiones militares todo terreno Unimog 4000 fabricados por Mercedes-Benz”.

Desafortunadamente, no fueron mencionados mayores detalles sobre si este lote adicional será adquirido a través de una licitación y adjudicación complementaria o, como puede presumirse, forma parte de una opción de compra plasmada en el contrato rubricado entre las partes.

Por último, no debe dejarse de mencionar que, en vista de la incorporación de los primeros ejemplares comprendidos en esta tanda de 48+16, el Ejército Argentino posee un requerimiento de adquisición de hasta mil camiones tácticos a fin de encarar el reemplazo de gran parte de los antiguos UNIMOG, según se plasma en el BAPIN N.º 148.204.