martes, 16 de mayo de 2017

Cazas y fábricas de submarinos nucleares: China muestra sus garras al mundo

EL PAÍS ASIÁTICO MODERNIZA SUS FUERZAS ARMADAS

Las fuerzas armadas chinas han iniciado el desarrollo de armamento moderno y la reducción y profesionalización de sus tropas para modernizar sus capacidades militares
Foto: El avión furtivo J-20 que está desarrollando China, junto al Hongdu L-15B. 

China está desarrollando el mayor programa de rearmamento y reforma militar de la historia, y sus esfuerzos no cesan. Tras abandonar el concepto de guerra popular, las fuerzas armadas chinas iniciaron un camino marcado por el desarrollo de armamento moderno y la reducción y profesionalización de sus tropas para reforzar sus capacidades militares y hacerlas compatibles con los tiempos. Y el resultado es una de las mayores demostraciones de fuerza (potencial) sobre el planeta. Si no la mayor.

El programa avanza a gran velocidad sin dar señales de reducir el ritmo o detenerse, como demuestra la reciente presentación de la versión de ataque al suelo de un avión entrenador y la inauguración de una nueva planta para la construcción de submarinos nucleares en el astillero Bohai, de Holodao. El Hongdu L-15B comenzará a reemplazar a los vetustos aparatos que hoy cumplen esta función y la nueva factoría cubierta permitirá a los astilleros construir hasta 4 submarinos nucleares a la vez a salvo de ojos indiscretos.

El recién presentado Hongdu L-15B es la adaptación a la función de ataque al suelo del L-15A Falcon construido por el Grupo de Industrias de Aviación Hongdu, que forma parte de la Corporación Industrial de Aviación China, un entrenador avanzado bimotor presentado originalmente en 2001 y que ha entrado en servicio con las fuerzas aéreas chinas a partir de 2008. El L-15A es un aparato moderno de entrenamiento biplaza, con los dos pilotos en tándem y capacidad supersónica diseñado para la misión LIFT (Lead in Fighter Training, entrenamiento avanzado de combate); como tal emula en aerodinámica y cabina a los cazas modernos y sirve para formar a los pilotos tanto en sistemas avanzados como en tácticas.
El caza Hongdu L-15, del que se está construyendo una versión de ataque, el Hongdu L-15B.

Para ello la aerodinámica es refinada para un caza de su tamaño, 12,27 m de longitud y 9,49 m de envergadura, y reducido peso (4.950 kg en vacío, 9.500 kg peso máximo al despegue). Equipado con dos turborreactores de fabricación ucraniana y con extensiones alares del borde de ataque (LEX) que le permiten ángulos de ataque de hasta 30 grados, cuenta con una carlinga de burbuja con amplia visibilidad para ambos pilotos. Los equipos de la cabina y sistemas de control son avanzados, con grandes pantallas multicolor para los dos pilotos, un sistema de vuelo 'fly-by wire' cuádruple, FADEC para los motores y controles HOTAS. Equipado con 6 pilones de anclaje para armamento (4 bajo las alas y 2 en sus extremos) el Falcon puede ser utilizado como avión de ataque ligero con variado armamento.

El primer prototipo voló en 2005 y a partir de 2008 se ha ido incorporando a las fuerzas aéreas chinas como entrenador avanzado; Zambia adquirió 6 ejemplares (versión multirol L-15Z) y países como Pakistán o Venezuela han mostrado interés por su adquisición. Los dos primeros prototipos llevaban motores sin postcombustión y por tanto carecían de capacidad supersónica, que se añadió a partir del tercer prototipo con nuevos motores: Ucrania estudia la posibilidad de crear su propia línea de montaje del modelo. En conjunto se trata de un entrenador avanzado económico (está proyectado para 10.000 horas de vuelo) para formar pilotos en el manejo y uso en combate de aviones de combate modernos.


Pero este tipo de aparatos se prestan a ser convertidos con facilidad en aviones de ataque al suelo, y eso es lo que ha hecho Hongdu con la versión L-15B. Presentada por primera vez en forma de maqueta en una feria en 2016, el L-15B convierte al pequeño entrenador en un aparato de ataque aéreo cercano (CAS) con interesantes características de combate. El modelo reemplaza sus motores por una versión más potente de los turborreactores ucranianos que le permiten alcanzar 1,4 Mach y le proporcionan una capacidad de llevar hasta 3 toneladas de armas en 9 pilones (4 en cada ala y uno en el fuselaje).

El avión puede llevar una amplia variedad de bombas y misiles, entre ellos los misiles anticarro guiados HJ-10 o bombas guiadas por láser o GPS de la serie LS, de 250 y 500 kg. Para autoprotección o misiones de defensa aérea puede llevar misiles antiaéreos de largo alcance PL-12 o de corto alcance guiados por infrarrojos PL-10, PL-8 o incluso los PL-9C dirigidos con mira en el casco. También puede llevar tanques de combustible extra para aumentar su radio de combate de 500 km.

En el apartado de sensores Hongdu ha dotado al L-15B de un radar PESA alojado en el morro extendido del aparato, que también lleva un sistema de detección de misiles en el estabilizador vertical y varias antenas IFF delante de la cabina. El radar tiene un alcance máximo superior a los 100 km. El avión puede usar una amplia variedad de pods con sensores, designadores de blancos o sistemas de guerra electrónica con la ventaja de que pueden ser operados por el segundo piloto. También se ha modificado el bus de comunicación interno, lo que le permite interconectarse en una red para compartir datos de sensores y blancos con otros aparatos o sistemas.

Con estas adiciones y a pesar de ser un aparato ligero y barato se considera que es más capaz que alguno de los aviones de ataque al suelo a los que podría reemplazar, como el Nanchang Q-5, un derivado del MiG-21. Se cree que en servicio adoptará el nombre JL-10, aunque su introducción a gran escala dependerá del número de motores que pueda suministrar Ucrania: el principal problema de las fuerzas aéreas chinas. Su principal competidor en estas funciones es el Guizhou JL-9 (también llamado FTC-2000 Mountain Eagle), un derivado avanzado de la familia MiG-19/21 más pesado y similar en tamaño a los actuales Q-5.

Una fábrica de submarinos nucleares

Por otra parte se acaba de conocer la construcción de un nuevo y enorme edificio de montaje de módulos en el Astillero Bohai en el puerto de Huludao, al noreste de Beijing. Este astillero es en este momento el único de China que construye submarinos nucleares, además de buques de guerra y mercantes; en la imagen de Google Earth pueden contemplarse hasta cuatro grandes graneleros en diferentes etapas de construcción en la zona civil del puerto.

La empresa Bohai Shipbuilding Heavy Industry está entre las mayores dentro de la Corporación de la Construcción Naval de China (CSIC en sus siglas en inglés), y tiene participaciones en otros astilleros en Tianjin y Singapur, entre otras localizaciones. Desde los años 80 se ha dedicado a la construcción de submarinos nucleares, y desde 1996 de buques civiles para la exportación.

El astillero de Huludao dispone de la mayor zona de trabajo cubierta para el montaje de módulos de construcción naval en toda China, con un techado de más de 900 metros de longitud y 118.000 metros cuadrados de área. Las instalaciones incluyen cuatro grandes grúas-puente, dos diques secos con capacidad para buques de hasta 300.000 toneladas de desplazamiento y otras infraestructuras que le permiten construir buques de hasta 400.000 toneladas según varios estándares comerciales internacionales.

Los talleres están dotados de moderna maquinaria de corte por plasma y pueden construir secciones rectas y curvas y bloques para la construcción modular de barcos. La empresa está además certificada para construir vasos de presión para reactores nucleares de varias categorías y construye equipo pesado para la industria química, eléctrica y sectores diversos.

En Huludao se han construido submarinos nucleares de misiles balísticos como los Tipo 92 (clase Xia) y Tipo 94 (clase Jin) y de ataque del Tipo 93 (clase Shang). El primer Xia fue botado aquí en 1987 y desde entonces se ha trabajado en el desarrollo del arma submarina china a un ritmo aproximado de un ejemplar de ataque cada tres años y uno de misiles balísticos cada dos años de media, según estimaciones del ministerio de defensa estadounidense. El ritmo de trabajo venía marcado en parte por la disponibilidad de espacio en las instalaciones, y la necesidad de preservar la discreción ante posibles satélites espías. Aunque lo cierto es que los avances de la marina china han sido documentados con frecuencia por fotógrafos aficionados con acceso visual a sus astilleros.
Submarino con misiles balísticos Xia.

Para resolver este problema se están dando los últimos toques a una nueva instalación: un edificio de más de 300 m de largo y 130 de ancho apartado del resto de las instalaciones del astillero y conectado por una doble pista (aún inacabada en la foto de satélite de Google Maps) con uno de los diques secos del puerto para las botaduras. Por sus dimensiones y coste se estima que su función será mantener a cubierto dos líneas paralelas de construcción de submarinos nucleares, probablemente el nuevo submarino nuclear de ataque Tipo 095.

El edificio podrá albergar hasta tres ejemplares en distintas etapas de construcción sin que satélites, espías o curiosos puedan fotografiar sus detalles. Esto no solo redundará en una mayor seguridad, sino que acelerará el ritmo de construcción y permitirá reforzar el arma submarina china mucho más rápido. Y si bien se cree que el Tipo 95 dispondrá de una tecnología atrasada varias décadas respecto a sus contrapartes estadounidenses la aparición de un elevado número de ejemplares hacia mediados de la década de 2020 puede suponer un importante vuelco en la situación estratégica de los océanos.

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