La entrega marca el primero de los 19 sistemas LRIP 2 planificados en este lote de producción, vinculando la producción de fábrica directamente con el ritmo de evaluación y despliegue del Ejército de los EE. UU. Lockheed Martin indicó que se ha completado la Fase I de IOT&E, un hito inicial que ayuda a validar el rendimiento y la idoneidad antes de que el programa pase a producción a plena capacidad. Más que una entrega simbólica, este paso indica que el radar se está evaluando dentro del marco operativo del Ejército, donde la integración, la calidad de los datos y la disponibilidad son tan cruciales como el rendimiento de detección sin procesar.
El Sentinel A4 está diseñado para reemplazar el radar Sentinel A3, actualmente en servicio, por un moderno sensor de matriz activa de barrido electrónico (AESA) de 360 grados, diseñado para contrarrestar una amplia gama de amenazas. En la práctica, la cobertura de círculo completo reduce los sectores ciegos y facilita la vigilancia continua contra objetivos que se aproximan desde azimuts inesperados, incluyendo sistemas de baja altitud que intentan aprovechar el enmascaramiento del terreno o la congestión del espacio aéreo. Lockheed Martin también enfatiza que el Sentinel A4 está diseñado para entornos complejos donde múltiples tipos de amenazas pueden aparecer rápida y simultáneamente.
Un aspecto técnico y operativo clave destacado por la empresa es el enfoque de arquitectura abierta del radar y su capacidad para conectarse a través de múltiples redes de comando y control. Durante la Fase I de IoT&E, Sentinel A4 se integró con el Comando y Control de Defensa Aérea de Área Avanzada (FAAD-C2), un resultado presentado como una validación de la interoperabilidad, más que como una demostración independiente de un sensor. Este detalle es importante porque la defensa aérea moderna de corto alcance se convierte cada vez más en un problema de red: los sensores deben distribuir seguimientos de forma rápida y fiable a los nodos que gestionan los enfrentamientos y la coordinación del espacio aéreo.
El conjunto de misiones del programa refleja la realidad de que las zonas defendidas rara vez se ven amenazadas por una sola categoría de amenaza a la vez. Lockheed Martin afirma que el Sentinel A4 está diseñado para contrarrestar misiles de crucero, sistemas aéreos no tripulados, helicópteros y aeronaves de ala fija, además de cohetes, artillería y morteros. Esta amplitud posiciona al radar como una sola capa de sensores diseñada para contribuir tanto a la vigilancia aérea como a la alerta contra fuego indirecto, una combinación cada vez más valiosa cuando los adversarios buscan saturar las defensas y forzar la interrupción repetida de puestos de mando, centros logísticos y posiciones de operaciones avanzadas.
Más allá de la protección de las fuerzas expedicionarias, el Sentinel A4 también se está posicionando dentro de la integración de la seguridad nacional. En un comunicado de prensa independiente de Lockheed Martin, fechado el 2 de febrero de 2026, la compañía vinculó la entrega del Sentinel A4 a la Región de la Capital Nacional, lo que subraya el papel del radar en la defensa por capas, donde la continuidad de la vigilancia y la fiabilidad del flujo de datos son requisitos fundamentales. Enmarcar el sistema tanto en el contexto de las áreas de avanzada como en el de la seguridad nacional ayuda a explicar por qué las afirmaciones sobre interoperabilidad y los hitos de las pruebas tienen un peso mucho mayor que el de la comunidad de radares.
La importancia del Sentinel A4 reside en acortar el tiempo transcurrido entre el sensor y la toma de decisiones. La vigilancia continua de 360 grados facilita una detección más temprana y una gestión de trayectorias más estable, lo que a su vez puede mejorar la señalización y la coordinación dentro de las defensas estratificadas ante drones, misiles de crucero y aeronaves tripuladas en la misma zona de operaciones. Para los planificadores estadounidenses, la implicación estratégica es una vía de modernización escalable: los sistemas LRIP desplegados apoyan las pruebas operativas y el perfeccionamiento de las tácticas, a la vez que construyen la base industrial y de entrenamiento necesaria para ampliar la cobertura en todas las formaciones y sitios prioritarios.
La primera entrega del LRIP 2 Sentinel A4 y la finalización de la Fase I de IoT y Tecnología (IOT&E) sitúan el programa en la fase donde la interoperabilidad, la disponibilidad y la integración operativa real determinan la preparación para la producción a pleno rendimiento. Al sustituir el Sentinel A3 por un sensor AESA de 360 grados, diseñado para abordar tanto amenazas aéreas como cohetes, artillería y morteros, el Ejército de los EE. UU. refuerza una postura de defensa marcada por la saturación y tiempos de alerta reducidos. El ritmo de las entregas del LRIP y las pruebas posteriores determinará la rapidez con la que este radar se convertirá en una capa de sensores común para la protección de las fuerzas estadounidenses y las misiones prioritarias de defensa nacional.

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