Años después, el personal que combatió y defendió el cuartel fue juzgado y condenado, mientras que la unidad fue disuelta, corrían los años de la administración de Néstor Kirchner, profundamente antimilitar. Los cuarteles, aunque quedó un mínimo destacamento como guarnición, fueron abandonados. Como claro exponente de la política argentina, los tiempos cambian y ahora la fuerza terrestre regresa a la provincia tras muchos años de ausencia. En un trabajo conjunto entre la gobernación actual y el Ejército Argentino, se construye una nueva guarnición castrense, que se supone incrementara el movimiento económico de la región con su presencia y labor cuando esté lista.
Un barrio militar con cien casas amplias y cómodas, albergara a las familias de oficiales y suboficiales, mientras que varios edificios alojaran a casi trescientos soldados, que se presume serán originarios de esta región del país. Un parque de vehículos, hangares, polvorines y casi una docena de pabellones están siendo construidos para el renacimiento de esta guarnición. Todavía se ignora cuál será la denominación de la unidad de combate que se instalara en esta provincia.
Catamarca es la única provincia del país, donde el Ejército Argentino no tiene presencia física. Los mismos que ayer la disolvieron hasta los cimientos, hoy se encargan de reconstruirla, paradojas de la política. (Fotos Gobernación Catamarca)

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