Será un “gemelo” del 1A y trabajarán juntos para aumentar funcionalidad y capacidad de toma de datos.

El Saocom 1B, que al igual que el 1A podrá aportar datos sobre humedad del suelo, identificar zonas de inundación para dar alertas tempranas, producir mapas de riesgo de enfermedades de cultivos, detectar movimientos del terreno, desplazamientos de glaciares, prevenir y evaluar catástrofes y monitorear el mar argentino. 

En este momento, los siete paneles de la antena de 35 metros cuadrados diseñados por la Comisión Nacional de Energía Atómica están en el Centro Espacial Teófilo Tabarnera, de Córdoba, en la fase de integración, luego de pasar por distintos ensayos. En mayo, la antena radar será trasladada a las instalaciones del Invap en Bariloche, donde la esperan para unirla al satélite y hacer más pruebas. Mientras, en la ciudad rionegrina los paneles solares ya están terminados y en proceso de ensayos que reproducen las condiciones de temperatura y de vacío existentes en el espacio.

Estimamos que cerca de mitad de año iniciaremos la campaña de ensayo del satélite completo y que estaremos saliendo para Estados Unidos durante la primera quincena de diciembre. La fecha de lanzamiento la tenemos que confirmar con SpaceX”, le aseguró a PERFIL Raúl Kulichevsky, director ejecutivo y técnico de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae).

En función de los buenos resultados del Satélite Argentino de Observación con Microondas Saocom 1A, lanzado en octubre de 2018, las empresas participantes, las pruebas, las actividades y etapas son las mismas para el 1B. “Es casi un calco de todo lo que hicimos con el 1A. El entusiasmo e intensidad de trabajo son iguales pero se vive con mayor tranquilidad porque ya tenemos el camino trazado y algunos tiempos pueden acortarse”, describió el ingeniero sanjuanino al frente de la Conae.

Por esa razón, el 1B es un “gemelo” del 1A, tal como lo define Kulichevsky. A diferencia de los satélites ópticos, los dos Saocom tienen radares que emiten un pulso de onda hacia la superficie de un área de la Tierra que, al rebotar y regresar al satélite, brinda información sobre las estructuras y formas con las que interactuó.

Todos los datos son almacenados y luego, en la estación central de recepción, en Córdoba, un procesador interpreta los datos de radar y los convierte en imágenes y en distintos productos, como mapas de humedad del suelo.

“La cobertura y el tipo de análisis –explicó Kulichevsky– son iguales en ambos satélites pero, al estar juntos, se aumentan las revisitas, es decir, se pasa más seguido por un mismo lugar y se agregan otras funcionalidades”. El 1A y el 1B trabajarán juntos, ya que la información que emite un satélite puede ser procesada por el otro.

De esta manera, por ejemplo, se pueden tomar las alturas entre dos puntos de la superficie para conocer los niveles del terreno y predecir hasta dónde subirá el agua en el caso de una inundación. “Como el agua se mueve hacia los lugares más bajos, con los dos satélites se logra tener una idea de los desniveles del terreno y una mayor precisión al predecir las inundaciones”, agregó.

Ambos satélites estarán en la misma órbita, separados entre sí por 180°; es decir que cuando uno de ellos esté pasando sobre el Polo Norte, el otro lo hará sobre el Polo Sur. 

Además, junto con otros cuatro satélites italianos, conformarán el Sistema Italo Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (Siasge), que calculan estará en pleno funcionamiento a partir de agosto de 2020.

Por lo cual, a futuro, se podrá contar con imágenes basadas en datos de radares que operan en distintas bandas (la L en el caso de los argentinos y la X en el de los italianos). “La banda X tiene mayor resolución espacial por ser una longitud de onda más corta, y la banda L permite identificar desde humedad en el suelo hasta estructuras en ciudades”, indicó Laura Frulla, investigadora principal del proyecto Saocom.

La misión implicó una inversión de 600 millones de dólares e incluye los dos satélites Saocom y toda la infraestructura para dar servicio a ambos y a futuros proyectos espaciales.

Abarca la instalación de la Estación Terrena Tierra del Fuego; el Centro de Control de Misión Saocom en Córdoba, para recibir los datos y distribuir las imágenes satelitales, y el Laboratorio de Integración y Ensayos de Conae.

Esta semana, además, la Conae dio a conocer las primeras imágenes del Saocom 1A, en la que se pueden observar los lagos patagónicos San Martín, Viedma y Argentino, montañas, altiplanicies, meandros, y los distintos niveles de rugosidad superficial provocados por la intensidad del viento sobre el agua.

Como aún se encuentran en proceso de calibración, se espera que entre junio y julio los usuarios puedan contar con las imágenes, mapas y distintos productos del 1A. “Como es un proceso bastante largo, vamos a ir generando imágenes de acuerdo a ciertas posibilidades, hasta poder alcanzar el panorama completo”, adelantó Frulla. (Source: Perfil.com)