Está trabajando junto a otras petroleras para financiar el proyecto. La prioridad es instalar la planta en Bahía Blanca, pero no se descarta Chile.

"Estamos trabajando para construirla a través de un consorcio de empresas productoras", confiaron a este medio fuentes allegadas a la petrolera de bandera. Se trata de un proyecto a cinco años que apunta a procesar más de 20 millones de metros cúbicos día para poder transportar este fluido vía marítima desde el puerto de aguas profundas de esta localidad bonaerense hacia todo el mundo.

La urgencia de la firma radica en el exceso de oferta que tuvo en los últimos meses, en los cuales se vio forzada a cerrar pozos y a bajar en un 20% su volumen de producción. Es que ante la baja de la demanda interna por la recesión económica y al no poder competir con los bajos costos del nuevo gas de Techint -producto de los subsidios de la Resolución 46-, la empresa que preside Miguel Gutiérrez no tiene donde colocar sus excedentes.

La demanda de los países limítrofes no es suficiente y para colmo muchos de ellos, en especial Chile, tienen contratos de importación vigentes con otros países que no pueden dar de baja de un día para el otro a pesar del mejor precio del fluido argentino. "Chile montó dos plantas de regasificación para importar GNL y esos contratos vencen entre el 2028 y el 2036. Y como el servicio de regasificación se paga como un alquiler anual, nunca te van a comprar tu gas aunque sea más barato", explicó a LPO Eduardo José Fernández, consultor senior de mercados energéticos y director de la carrera de especialización de petróleo y derivados de la UBA.

Es por eso que la idea de hacer una planta licuofactora que permita llevar este producto a cualquier punto del planeta toma cada vez más fuerza. Se trata de un procedimiento muy complejo donde se reduce el volumen del gas natural en 600 veces y se transporta como líquido a presión atmosférica y a 162 grados bajo cero.

Esto encarece el precio de venta en aproximadamente dos dólares por millón de BTU y por lo tanto es necesario tener muy bajos costos para poder competir con otros productores como Qatar, Trinidad y Tobago y en el corto plazo con Estados Unidos que está desarrollando proyectos similares en varias zonas de su país. "Hoy estamos un poco por encima en costos. YPF tiene que pensar en una producción 2 o 2,5 dólares en Neuquén y colocarlo en Bahía Blanca a no más de 3 dolares", subraya Fernández.

El principal problema pasa por el costo de financiamiento que trae aparejado un nivel de riesgo país mayor a los 900 puntos básicos, con el agregado de la incertidumbre electoral. Nadie sabe qué política energética tendrá el próximo Gobierno y para hacer viable este proyecto las petroleras sostienen que necesitan una licencia por 25 años para exportar libremente el gas y una ley que brinde un marco de seguridad jurídica a largo plazo.

En este sentido es que no se descarta la posibilidad de instalar la planta en Chile. El país trasandino permite un mejor financiamiento, menor carga impositiva, estabilidad tributaria garantizada y una salida más rápida hacia los puertos chinos, donde está el mayor potencial de demanda futura. Al mismo tiempo, la distancia es menor entre los yacimientos neuquinos hasta la costa del Pacífico que hacia el puerto de Bahía Blanca, con el agregado de que ya existen gasoductos suficientes para transportar el gas hacia Chile, mientras que para llevarlo al Atlántico hay que construir uno nuevo de 800 millones de dólares que Lopetegui planea licitar en menos de un mes. "Por la magnitud del recurso, incluso podrían hacerse dos plantas: una en Bahía y otra en Chile", reconocen desde la secretaría de Energía.

Aun así, los interrogantes se mantienen. Si bien la demanda de China e India es importante, por el proceso de reconversión desde fuentes energéticas a base del carbón al gas, cada vez aparecen más competidores en el mercado con un costo de flete mucho más bajo como Australia o Nueva Guinea, que se encuentran a pocos kilómetros de las costas asiáticas.

"La Guerra Comercial entre Estados Unidos y China otorga una gran oportunidad. Pero la cantidad de recursos no convencionales que hay en todo el mundo hace que esto sea una carrera. El que no llegue a monetizar estos recursos antes que el resto se va a quedar sin poder aprovecharlos", indica Fernández.

Con estas dudas y por lo costoso de la obra, algunos especialistas consideran que lo mejor es comenzar con una planta más chica, que pueda replicarse en caso de resultar un modelo exitoso. "Con una escala gigante tenes que estar poniendo plata por cinco años sin ver un dólar. En cambio, con módulos de 5 o 7 millones de m3 día vas acompañando la curva de producción y tenes una ingeniería financiera mucho más interesante que te permite hacerte de recursos por esas exportaciones con las que irías financiando los siguientes módulos", explicó a LPO uno de los mayores especialistas del país en la materia que justamente se encuentra estudiando alternativas para otra importante petrolera.(Source/Photo: LPO)