jueves, 26 de febrero de 2015

Dos modelos de vinculación económica internacional

MARCELO ELIZONDO
Especialista en negocios internacionales. Director General de DNI.


Se atribuye a Carl F. von Clausewits la idea de que, mientras la táctica consiste en lo que pensamos mientras actuamos, la estrategia surge de lo que pensamos antes de actuar. Los movimientos estratégicos comienzan antes y apuntan más lejos. O, como dice Mariano Bernárdez, el planeamiento estratégico siempre comienza con un paso hacia atrás.

Esto es útil para analizar los recientes acuerdos argentinos con China. Argentina ha tenido en el último decenio un (des) relacionamiento internacional conflictivo (controversias con 51 países) que han producido malos resultados (exportaciones en descenso, inversión extranjera negativa, aislamiento financiero internacional). Por ende, son buenas las noticias de coincidencias y concordancias.

Ahora bien, en el mundo hay dos grandes tipos de acción internacional. Los ‘estratégicos’ y los‘ tácticos’.

Por ejemplo, en el mundo hay hoy tres grandes procesos negociatorios de integración económica: el llamado TTIP (EE.UU. Canadá, UE), que involucra el 45% del PBI mundial y el 12% de la población del globo; el TTP (NAFTA, Alianza del Pacífico, algunos países de Asia Pacifico y Australia), que abarca 38% del PBI mundial y 11% de la población global; y el gigantesco RCEP (China, India, Asia Pacífico, Australia), que incluye 49% de la población mundial y 29% del producto bruto del globo).

Mientras hasta hace algún tiempo los tratados internacionales se basaban en negociación de reducciones arancelarias, cupos para comercio o tratamiento de defensa comercial; ahora estas nuevas negociaciones generan marcos para la propiedad intelectual, comercio de servicios, protección de inversiones, contratación pública, movimiento de personas, regulaciones ambientales, normas laborales, convergencia regulatoria para la actividad económica. Conceden marcos de referencia (económicos, jurídicos y políticos), más allá de las fronteras, para que la actividad económica se desarrolle. Son éstas, negociaciones ‘estratégicas’.

La Argentina no participa mayormente de este tipo de movimientos. Aunque se atribuye al Mercosur una barrera restrictiva en la materia, debe decirse que el Mercosur limita negociaciones arancelarias individuales pero no las negociaciones en otro tipo de materias, hoy más relevantes que los aranceles mismos (por ejemplo en normas de calidad, funcionamiento aduanero, facilitación de comercio, respeto de inversiones, etc.). Y, por otro lado, es el mismo Mercosur el que debería ser impulsado para convertirse en plataforma de negociaciones internacionales para la ampliación de mercados para Argentina (el mayor desafío es la semi-estancada negociación con la Unión Europea, que generaría un espacio que incluiría al 25% del producto bruto mundial; aunque también hay menos exigentes pero desafiantes invitaciones como la generada por la Alianza del Pacifico para iniciar conversaciones entre los bloques).

Al contrario, los recientes acuerdos económicos argentinos con China son en su mayoría acciones tácticas (financiamiento dirigido a obras predefinidas por la administración actual, auxilio cambiario de corto plazo, excepciones preferenciales para empresas chinas, etc.). Se han firmado algunos memorándums de largo plazo pero sin mayor contenido económico (por ejemplo para una estación espacial) y también muchas coincidencias genéricas y poco precisas, que se someten acuerdos ulteriores a ser firmados para generar concreciones, y que aparecen como manifestaciones de voluntad pero sin mayor especificidad. Más aún, hay poco contenido concreto en los acuerdos bilaterales relativos al comercio (paradójicamente, dado que las exportaciones argentinas a China pierden terreno y de oscilar en los u$s 6.500 millones en 2008 apenas rondaron los 5.000 millones el año pasado; y el déficit comercial bilateral argentino es de unos u$s 6.000 millones).

Por eso, a la vez que abandonar el aislamiento, es preciso aspirar a generar relacionamientos ‘estratégicos’ que permitan, por caso, recuperar un comercio internacional que en 2014 fue casi u$s 30.000 millones menor al del año anterior.

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