Durante el acto, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Almirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare, adelantó además que se analiza producir el sistema en el país: “Asimismo, se está evaluando la factibilidad de implementar en nuestro país una línea de ensamblaje o fabricación”, señaló.
Durante la ceremonia, en la cual un equipo de Zona Militar se encontró presente, se realizó la presentación formal del nuevo armamento liviano incorporado a las Fuerzas Armadas y posteriormente se llevó a cabo una muestra estática para los medios de comunicación. La actividad tuvo como escenario la Plaza de Armas del Regimiento de Infantería 1 Patricios, donde fueron exhibidos los nuevos fusiles incorporados al equipamiento de las Fuerzas Armadas.
Del total de 250 fusiles incorporados, 50 corresponden al IWI ARAD 7 de 7,62 mm y tendrán como destino al Ejército Argentino, mientras que las otras 200 unidades corresponden al ARAD 5 de 5,56 mm, con 100 ejemplares para la Fuerza Aérea Argentina y otros 100 para la Infantería de Marina. Esta primera partida constituye una tanda inicial dentro del proceso de adquisición de nuevas plataformas modulares para las tres Fuerzas.
Se evalúa una línea de ensamblaje o fabricación en el país
El anuncio de mayor proyección del acto llegó de parte del jefe del Estado Mayor Conjunto. Tras repasar los compromisos que asume la fuerza conjunta con la incorporación —formar instructores y técnicos, preparar al personal y garantizar el sostenimiento de los sistemas durante todo su ciclo de vida—, el Almirante Dalle Nogare sostuvo que “se está evaluando la factibilidad de implementar en nuestro país una línea de ensamblaje o fabricación”.
La definición excede a la entrega puntual. Se trata de un sistema llamado a equipar a las tres Fuerzas durante las próximas décadas, y su producción local implicaría capacidad industrial nacional sobre el armamento portátil básico del instrumento militar. Por el momento no se precisaron plazos ni interlocutores industriales.
Dalle Nogare enmarcó la incorporación en el objetivo de fondo del programa: los nuevos sistemas, afirmó, permitirán avanzar en la renovación del armamento portátil y alcanzar mayores niveles de estandarización, interoperabilidad y racionalidad logística entre las tres Fuerzas.
Cómo se llegó a la elección del sistema
El jefe del EMCO reconstruyó el proceso completo, que se extendió por poco más de dos años:
2024 — Las tres Fuerzas participaron en la determinación de necesidades, requerimientos técnicos y criterios de evaluación.
2025 — Equipos conjuntos evaluaron alternativas en Israel, Estados Unidos y Europa, consolidando una matriz de tipos de armamento sustentada en criterios técnicos y operacionales.
Junio de 2026 — Se firmó el acuerdo de implementación entre el Ministerio de Defensa de la República Argentina y el Ministerio de Defensa del Estado de Israel.
Semanas atrás — Ingresó al país el primer lote.
“En poco más de dos años recorrimos el camino desde la identificación de una necesidad hasta su materialización. Hubo planeamiento, evaluación profesional, decisión y ejecución”, señaló el Almirante.
Por su parte, el ministro de Defensa explicó el criterio que guió la selección. “La decisión partió de una pregunta esencial: ¿qué sistema de armamento individual necesitan realmente las Fuerzas Armadas de la República Argentina?”, planteó Presti, y agregó que responderla “no fue sencillo”.
El Teniente General fundamentó esa complejidad en las condiciones de empleo del país: “La Argentina impone una diversidad operacional extraordinaria. Altura, frío extremo, calor, humedad, monte, polvo y grandes distancias. Ambientes completamente diferentes entre sí”. A eso sumó las misiones y formas de empleo particulares de cada Fuerza.
“Por eso no había que encontrar el mejor fusil en abstracto. Había que encontrar el mejor sistema para nuestra realidad”, sintetizó.
Qué aporta la plataforma
Sobre las capacidades del sistema, Presti afirmó que “el ARAD representa un salto cualitativo en nuestro armamento individual” y destacó que “su ergonomía, modularidad y arquitectura permiten integrar ópticas, accesorios y distintas configuraciones, ampliando significativamente sus posibilidades en el combate”.
No obstante, el ministro puso el acento en un plano distinto al del material: “El cambio más profundo no está solamente en el fusil. La innovación militar es fundamentalmente cultural, además de tecnológica. El verdadero salto ocurre cuando una organización modifica su comportamiento frente a una nueva herramienta”.
En ese marco, enumeró las incorporaciones que las Fuerzas Armadas afrontan de manera simultánea: los cazas F-16, los vehículos blindados, otro P-3 Orion que la Armada traerá próximamente al país y los helicópteros Black Hawk, cuyo personal comenzará su preparación a partir del 1 de octubre.
“Sistemas diferentes, tecnologías diferentes, misiones diferentes, pero una misma respuesta profesional”, sostuvo.
Presti también se refirió a la situación de la que parte el proceso: “Durante años nuestras fuerzas convivieron con desinversión y obsolescencia en el material. Lo sabemos muy bien. Pero hubo algo que se mantuvo: el ethos militar, la vocación de prepararse, el compromiso con la profesión, la disciplina, el conocimiento del oficio y la voluntad de estar listos aún cuando los medios disponibles estaban lejos de ser los ideales”.
La ejecución presupuestaria del programa
La compra se inscribe en un programa que, al 31 de agosto de 2026, acumulaba un monto devengado de $4.752.665.040. De acuerdo con la ejecución presupuestaria de los proyectos de inversión correspondientes, $2.052.419.040 correspondían a la adquisición de fusiles modulares de 5,56 mm, mientras que $2.700.246.000 correspondían al material de 7,62 mm. El concepto de devengado refiere a una obligación de pago generada por la recepción conforme de bienes o servicios contratados o por el cumplimiento de los requisitos administrativos correspondientes.
La documentación presupuestaria establece además diferentes destinos para ambas variantes. Los fusiles de 7,62 mm están vinculados con la optimización de los servicios de seguridad y protección de instalaciones del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, mientras que los de 5,56 mm están destinados a optimizar la seguridad, protección de la fuerza y autodefensa del personal desplegado en misiones de paz de Naciones Unidas.
Características del Arad
Pistón de gases de carrera corta.
Regulador de gases de 2 posiciones: Regular / Uso de supresor.
Riel monolítico de aluminio anodizado de alta resistencia, MIL-STD 1913 en el receptor superior.
Diseñado para un nivel mínimo de mantenimiento del operador y del armero, lo que reduce costos de mantenimiento y del ciclo de vida.
Intercambiabilidad del 100%, lo que reduce los costos generales del sistema.
Todas las partes metálicas del arma son resistentes a la corrosión.
Forjado a martillo, revestido de cromo, con cañón de flotación libre para optimizar la precisión y el ciclo de vida.
Cañón rápidamente desmontable que puede ser sustituido por el usuario en cuestión de segundos.
Utiliza cualquier cargador OTAN / MIL. STD 5,56 de acero, aluminio o polímero.
Diseño ergonómico optimizado con culata plegable de polímero, empuñadura sumamente ergonómica, totalmente ambidiestra y con cuatro puntos a lo largo del fusil para anexar portafusil de extracción rápida o correa
Arad 5
- Calibre: 5,56 × 45 mm
- Estriado: 6 estrías RH, paso 1:7″
- Longitud del cañón (mm): 292 (11,5″)
- Largo total, culata plegada (mm): 720
- Largo total, culata extendida (mm): 800
- Peso (aprox. kg) (sin cargador): 2,85
- Cadencia de tiro (aprox. cartuchos/min.): 700 a 1100
Arad 7
- Calibre: 7,62 × 51 mm OTAN
- Peso: 4,15–4,55 kg (vacío)
- Longitudes del cañón: 14,5" (368 mm), 16" (406 mm), 18" (457 mm) y 20" (508 mm)
- Paso de estriado: 1:12
- Alcance efectivo: 300 a 1.000 metros
Los próximos pasos
La incorporación de los ARAD 5 y 7 representa una primera etapa dentro de un proceso de reequipamiento que continuará con pruebas y verificaciones operacionales por parte de las instituciones destinatarias. Estas evaluaciones permitirán validar el desempeño de los sistemas de acuerdo con las necesidades particulares de cada Fuerza antes de su incorporación plena a las unidades.
El programa constituye así uno de los primeros pasos hacia el reemplazo progresivo de la familia de fusiles FAL, que durante décadas formó parte del armamento de las Fuerzas Armadas Argentinas.
























