En primer lugar, y en vista de la notificación del Gobierno estadounidense, se despejó una de las primeras cuestiones relativas al monto de la operación por estos cuatro primeros helicópteros.
Al respecto, el titular de la cartera destacó que «…la autorización estadounidense se estructuró inicialmente sobre un paquete integral de hasta USD 140 millones, que contemplaba aeronaves, motores, repuestos, herramientas, entrenamiento, mantenimiento, asistencia técnica y otros componentes».
Añadiendo que en «…junio, una comisión argentina viajó a los Estados Unidos para inspeccionar las aeronaves y definir qué configuración, repuestos, herramientas y apoyos eran realmente necesarios. Ese trabajo permitió llevar el costo de los cuatro helicópteros a aproximadamente USD 28 millones, incluyendo repuestos e insumos para unas 480 horas iniciales de vuelo».
Y sumándose “… A eso se suman aproximadamente USD 10 millones correspondientes a la primera LOA —Letter of Offer and Acceptance—, el documento formal mediante el cual se instrumentan las condiciones de una operación FMS“.
Lo cual, si bien no fue mencionado, abre la posibilidad de cara al futuro y, emulando lo realizado por el Programa VCBR 8×8, plasmado en la incorporación de los primeros, como sucesivas tandas, de blindados de la familia Stryker, avanzar en la expansión del número inicial de Black Hawk en línea con los requerimientos de la Dirección de Aviación de Ejército.
Esto no es un dato menor, ya que la incorporación de los primeros UH-60L permitiría iniciar la transición de los actuales caballos de batalla de la Aviación del Ejército, construidos en torno a los venerables Bell UH-1H, al igual que recuperar capacidad perdida tras la baja sin reemplazo de los SA-330 Puma y Super Puma en una única plataforma.
Tampoco debe dejarse de mencionar el salto tecnológico que representa para la fuerza la incorporación de los helicópteros en función del equipamiento con el que serán provistos. Al respecto, el ministro de Defensa detalló que incorporarán sistemas de «…navegación digital con dos Garmin GTN 750 y sistema AHRS, comunicaciones HF, VHF y UHF multibanda, guinche externo de rescate y sistema FRIES —Fast Rope Insertion Extraction System—, que permite insertar o extraer personal mediante cuerdas rápidas cuando la aeronave no puede aterrizar».
Añadiendo, y marcando un hito para el Ejército, la provisión de «…un sistema integrado de autoprotección con alerta radar AN/APR-39C(V)1, alerta láser AN/AVR-2B(V)1, alerta de misiles AN/AAR-57(V)3 y reducción de firma infrarroja HIRSS, además de previsiones para ametralladoras M60/M240 y soporte para un Bambi Bucket de aproximadamente 2.270 litros para operaciones de lucha contra incendios».
Otro detalle menor es la provisión del mencionado soporte para Bambi Bucket, habilitando un potencial empleo de los Black Hawk en operaciones de lucha contra incendios, siendo este un pedido de muchas comunidades del interior del país afectadas por el cambio climático, así como de aquellas que intencionalmente provocan estas tragedias.
Además, la mayor capacidad del UH-60L con respecto a los actuales Bell UH-1H Huey/Huey II significa que los helicópteros pueden transportar más brigadistas en estas operaciones, sin perder de vista, obviamente, que su función principal sigue siendo la de transportar a efectivos militares con mayores grados de seguridad y protección.
Si bien el artículo no brinda fechas concretas, el mismo complementa declaraciones previas del titular de la cartera, quien indicó que el Ejército recibirá estos primeros cuatro ejemplares a finales de año en los Estados Unidos, mientras desde la Dirección de Aviación de Ejército se ultiman los preparativos para los cursos de formación y conversión de los futuros pilotos de Black Hawk argentinos. Asimismo, desde el año pasado se vienen registrando los primeros preparativos a nivel doctrinario, de procesos y de aquellos aspectos relacionados con la instrucción técnica y la adecuación de infraestructura.
Con su incorporación, se constituirá «…un núcleo de modernidad inicial concebido para crecer. El objetivo de mediano plazo es conformar un Batallón de Helicópteros de Asalto y desarrollar una unidad de Aviación de Ejército específicamente organizada, equipada y adiestrada para proporcionar movilidad táctica en apoyo a las operaciones de asalto aéreo y a las Fuerzas de Operaciones Especiales».



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