La exposición permitió observar al F-16 argentino como un sistema de armas integrado, donde la aeronave constituye solamente uno de los componentes de una arquitectura más amplia. Armamento, sensores electroópticos, guerra electrónica, sistemas de autoprotección, enlace de datos, software, planificación de misión, equipos de apoyo y capacidad de mantenimiento forman parte de un programa cuyo alcance técnico excede ampliamente la incorporación de los 24 F-16AM/BM adquiridos a Dinamarca.
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| F-16BM exhibido en el Área Material Río Cuarto con misiles de entrenamiento CATM-120, junto a un pod de designación de objetivos Litening |
CATM-120 y Litening G4: entrenamiento BVR y designación de blancos
En el apartado aire-aire, los F-16 exhibidos portaron unidades cautivas de entrenamiento CATM-120, utilizadas para reproducir durante la instrucción la presencia y comportamiento externo de los AIM-120 AMRAAM sin emplear munición operativa. Estas unidades permiten familiarizar a pilotos y personal técnico con la configuración del avión, procedimientos de carga, comprobaciones y operación asociada al sistema AIM-120.
Los CATM mantienen las características físicas necesarias para reproducir sobre la aeronave una configuración representativa del AMRAAM, incluyendo dimensiones, masa y comportamiento aerodinámico. De esta forma, la Fuerza Aérea puede desarrollar instrucción con una configuración equivalente a la prevista para misiones aire-aire sin utilizar un misil operativo durante vuelos de entrenamiento.
La presencia de estas unidades resulta particularmente relevante dentro del proceso de incorporación de la futura capacidad de combate más allá del alcance visual —BVR—. El paquete autorizado por Estados Unidos contempla 36 misiles AIM-120C-8 AMRAAM y dos secciones adicionales de guía, junto con 102 bombas Mk-82 de 500 libras, componentes para 50 GBU-12 Paveway II y equipamiento asociado. Ya se había analizado el alcance del paquete de armamento previsto para los 24 F-16 argentinos, que combina capacidades aire-aire y aire-superficie y constituye uno de los principales saltos tecnológicos asociados al Programa Peace Condor.
La provisión del armamento operativo continúa avanzando desde el lado industrial estadounidense. Estados Unidos adjudicó recientemente a Raytheon un contrato de producción vinculado a los AIM-120 que incluye a la Argentina entre sus destinatarios, dentro de un programa internacional cuyos trabajos se extenderán durante 2027.
La segunda pieza claramente visible en Río Cuarto fue el AN/AAQ-28(V)8 Litening G4, instalado en una de las estaciones ubicadas junto a la toma de aire. El pod cumple funciones de adquisición, identificación, seguimiento y designación de blancos mediante un conjunto de sensores electroópticos e infrarrojos.
La versión G4 incorporada dentro de la configuración danesa introdujo mejoras sobre generaciones anteriores en resolución de imagen, procesamiento y capacidad de identificación, convirtiéndose en uno de los principales sensores externos de sus F-16 MLU para operaciones diurnas y nocturnas.
El sistema permite localizar e identificar objetivos, mantenerlos bajo seguimiento y efectuar designación láser para el empleo de armamento guiado. Esta capacidad se vincula directamente con otra parte del paquete previsto para Argentina, particularmente las GBU-12 Paveway II, cuya utilización puede apoyarse en la capacidad de designación proporcionada por el Litening.
El pod también aporta capacidades de vigilancia, identificación y generación de información táctica, complementando los sistemas destinados específicamente al reconocimiento.
PIDS+ y ECIPS+: la autoprotección integrada en los pilones
El tercer elemento destacado de la configuración exhibida corresponde a los pilones PIDS+ y ECIPS+ de Terma, parte de la arquitectura de autoprotección desarrollada durante la evolución de los F-16 daneses, los cuales aprovechan un novedoso concepto para aprovechar el volumen y las conexiones de los mismos sistemas para integrar sensores, dispensadores de contramedidas y sistemas asociados a la guerra electrónica, manteniendo disponible el punto de carga inferior para transportar armamento.
De esta manera, el pilón deja de cumplir únicamente una función estructural como interfaz entre la aeronave y la carga externa y pasa a formar parte activa del sistema defensivo del F-16. La solución permite incorporar capacidades adicionales sin ocupar necesariamente una estación exclusiva con un contenedor externo de autoprotección.
El PIDS+ —Pylon Integrated Dispensing System Plus— combina dentro del pilón sistemas de alerta de aproximación de misiles y dispensadores de contramedidas. Los sensores circulares visibles en las imágenes obtenidas en Río Cuarto forman parte de esta arquitectura, diseñada para proporcionar cobertura alrededor de la aeronave y detectar amenazas que puedan requerir una respuesta defensiva.
Los dispensadores permiten utilizar chaff y flares, contramedidas destinadas a enfrentar diferentes tipos de amenazas guiadas. Mientras el chaff genera una nube de material reflectante destinada a interferir o confundir determinados sistemas radar, las bengalas producen fuentes intensas de calor para actuar contra amenazas con guiado infrarrojo.
El ECIPS+ —Electronic Combat Integrated Pylon System Plus— amplía este concepto hacia el combate electrónico utilizando el volumen interno del pilón para integrar equipamiento asociado a la suite de guerra electrónica. La familia fue concebida para combinar autoprotección, gestión electrónica y capacidad de carga dentro de una misma instalación subalar.
Dardo / F-16
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| Fotografía empleada a modo de ilustración donde se observa al entrenador terrestre F-16BM Block 10 con una bomba Dardo de desarrollo nacional y montada sobre uno de los mencionados pilones de origen danés. |
Los PIDS+/ECIPS+ trabajan dentro de una arquitectura administrada por el AN/ALQ-213 Electronic Warfare Management System, desarrollado por Terma para centralizar la interacción entre las diferentes ayudas defensivas instaladas en la aeronave.
El AN/ALQ-213 recibe información procedente de distintos sensores y sistemas de alerta, coordina los recursos defensivos disponibles y organiza esa información para el piloto. Dentro de esta arquitectura pueden integrarse receptores de alerta radar, sensores de aproximación de misiles, dispensadores de contramedidas y otros sistemas destinados a incrementar la supervivencia del caza frente a amenazas aéreas y terrestres.
La integración permite que detección, identificación de la amenaza y respuesta defensiva formen parte de una arquitectura común. Para una plataforma como el F-16, esta capacidad resulta particularmente importante al operar en escenarios donde pueden coexistir radares de vigilancia, sistemas de defensa aérea, misiles guiados por radar y amenazas infrarrojas.
Del avión individual al sistema de armas completo
La presentación realizada en Río Cuarto permite dimensionar mejor el alcance de Peace Condor. El ingreso del F-16 devuelve a la Fuerza Aérea una plataforma supersónica de combate, pero una parte sustancial del salto tecnológico aparece en la combinación de sensores, armamento, comunicaciones y autoprotección alrededor de esa aeronave.
Los CATM-120 permiten comenzar a entrenar procedimientos vinculados con la familia AMRAAM y preparar el empleo de la futura capacidad BVR. El Litening G4 aporta detección, identificación, seguimiento y designación de objetivos. Los PIDS+/ECIPS+ y el AN/ALQ-213 integran, por su parte, una parte importante de la arquitectura destinada a mejorar la supervivencia del avión.
A estos sistemas se suman otros componentes asociados al programa, entre ellos Link 16, cascos JHMCS, equipos criptográficos, herramientas de planificación de misión, simuladores y sistemas de apoyo en tierra. Cada uno cumple una función dentro de una arquitectura que depende tanto de la aeronave como de la infraestructura necesaria para preparar, programar, mantener y operar sus subsistemas.
La Fuerza Aérea avanzó en paralelo con la adecuación de instalaciones en Tandil y Río Cuarto, incluyendo áreas destinadas específicamente al mantenimiento de guerra electrónica y sensores externos. La incorporación de estas capacidades requiere técnicos especializados, bancos de prueba, software y procedimientos propios para sostener sistemas cuya disponibilidad depende también de actualizaciones y mantenimiento electrónico.
En ese proceso cobra especial importancia la formación de personal capaz de trabajar sobre aviónica, sensores, guerra electrónica y sistemas de misión. La incorporación del F-16 no demanda solamente pilotos y mecánicos de célula y motor, sino también especialistas capaces de sostener una arquitectura mucho más amplia de equipos electrónicos y armamento.
Por eso, las imágenes obtenidas durante la presentación del segundo lote ofrecen una fotografía más completa del proceso que atraviesa actualmente la Fuerza Aérea. CATM-120, Litening G4 y pilones PIDS+/ECIPS+ permiten observar tres áreas diferentes —entrenamiento de armamento, sensores y autoprotección— que deberán integrarse progresivamente alrededor del F-16 argentino.
Con 12 de los 24 F-16 operativos adquiridos a Dinamarca ya en el país, la siguiente etapa del programa continuará combinando nuevas entregas con la incorporación y maduración de estos subsistemas, hasta completar no solamente la cantidad prevista de aeronaves, sino también las capacidades que conforman al F-16 como sistema de armas.








