viernes, 28 de abril de 2017

El problema sunnita

Ely Karmon, experto en Medio Oriente e investigador senior del Instituto Internacional para la Lucha contra el Terrorismo (IDC), en diálogo exclusivo en Tel Aviv, alertó sobre la “política de cambio demográfico” de Irán para implantar población chiita en regiones de donde los sunnitas fueron expulsados como el principal foco de conflicto futuro.

Israel, el Estado Islámico, la cuestión kurda, el papel de Rusia y la expansión iraní en Medio Oriente son algunos de los ejes que abordó el experto Ely Karmon en exclusiva para DEF. El especialista en terrorismo ofreció un diagnóstico de la situación actual del cercano Oriente y adelantó algunas claves para el futuro cercano de la región, que incluyen la inminente caída del Califato instaurado por el Estado Islámico y un nuevo auge de Al-Qaeda, así como el avance de Irán con el apoyo ruso.

Entre los múltiples focos de inestabilidad regional, sin embargo, Karmon destacó como el más sensible a la implantación de poblaciones chiitas impulsado por Teherán, que, asegura, puede cambiar el mapa político en cinco o diez años.


-¿Qué conflictos activos tiene Israel hoy?

-Prácticamente el único conflicto, que es de muy bajo nivel, es con los palestinos. Algunos lo llaman Intifada. Es una ola que tiene altos y bajos, donde la población no participa, solo los jóvenes y mucha gente que está influida por Hamas. También hay incitación por parte de la Unidad Palestina. Pero al mismo tiempo se está arrestando a la gente de Hamas, no quieren acciones de terrorismo importante.

-¿Cómo se da esa influencia de la que habla?

-Si bien influyen Facebook, Twitter y TouTube, cuando analizamos en detalle, vemos que esos jóvenes son parientes de otros que participaron, que fueron asesinados o arrestados. Son las mismas familias, grandes familias, que tienen un miembro en prisión, herido o muerto, entonces alguno busca venganza. Se suele olvidar que en la sociedad árabe, el concepto de venganza personal es muy importante.

En esta atmósfera, hay que sumar una incitación política muy fuerte por parte de la Autoridad Palestina. Hamas, que no quiere hacer acciones en Gaza porque quiere estar tranquilo ahí, está utilizando sus redes en la Autoridad Palestina y en la televisión, principalmente en YouTube. Hacen videos con tutoriales sobre cómo matar mejor, por ejemplo.

–¿Qué impacto está teniendo el conflicto en Siria e Irak?

-Es mínimo. El número de los combatientes sunnitas que van a Irak y Siria desde Europa son enormes (1800 de Francia, 800 de Alemania, 800 de los Balcanes, 600 de Bélgica, 200 de Suecia), comparado con los 250 o 300 que van desde Gaza, la Autoridad Palestina e Israel. Pero no hay que olvidar que estamos sobre la frontera donde hay guerra. En el sur sirio, la mayoría del territorio está en manos de la oposición, que es muy heterogénea. Hay moderados seculares, como el Ejército Libre Sirio, hay islamistas, y hay yihadistas de Jabhat Al Nusrah, que ahora se llama Jabhat Fateh al-Sham, cambió para ser más aceptado por otros grupos y por la comunidad internacional, para recibir más dinero de Qatar. Israel tiene buenas relaciones con algunos de ellos, no así con Jabhat Al Nusrah. Ya recibimos más de 800 heridos, tanto civiles como combatientes, que son tratados en los hospitales del norte de Israel y después se van.

Por otra parte, hay un problema especial, el de la comunidad drusa en Israel, que es muy fuerte, tiene gran presencia en el ejército. Hay varios generales drusos, incluso en las unidades de élite, e influyen en el gobierno para defender a los drusos en Siria. El problema es que uno o dos pueblos drusos están bajo influencia de Hezbollah, atacaron a Israel dos o tres veces… Entonces, el gobierno tiene que alcanzar un equilibrio entre los intereses de la comunidad y los intereses de las relaciones con la comunidad drusa.

-¿Y con los otros actores en el conflicto?

-Con Hezbollah e Irán hay una estrategia clara: si el ejército sirio e iraní pasan armas estratégicas a Hezbollah, nosotros podemos atacarlos. Por el momento hay un acuerdo con los rusos también. Ellos están presentes de manera operacional con fuerza aérea, dos o tres batallones de comando de voluntarios rusos, incluso chechenos rusos que van contra los chechenos yihadistas de Siria o Irak, utilizados por el ejército en operaciones especiales. El acuerdo consiste en que nosotros podemos bombardear Hezbollah e Irán en caso de que haya movimientos en la frontera con el Golán o si los iraníes transfieren a Hezbollah armamento estratégico (misiles de largo alcance, misiles contra navíos, etc.). Además, los rusos no atacan territorio donde nosotros tenemos influencia.

-Pero los rusos siempre dieron cierto apoyo a Irán…

-La cooperación entre Irán y Rusia en Siria es muy peligrosa para Israel a largo plazo. Los iraníes necesitan la participación rusa, ellos y todos los proxies: Hezbollah, 7000 iraquíes chiitas, al menos 20.000 afganos chiitas, que vienen de Irán, donde son refugiados. Hay un millón de refugiados afganos en Irán, a los que se les paga 500 dólares para luchar en Siria.

UN MAPA SOCIAL INMUTABLE

-¿Qué consecuencias tienen estos movimientos demográficos?

-Hay una política de cambio demográfico, los iraníes intentan poner a estos chiitas en varios pueblos de donde los sunnitas fueron expulsados. Hoy en Líbano hay un millón y medio de sunnitas, pero en el futuro no está claro si se mantendrá la misma influencia. Lo mismo en Jordania, donde hay un millón y medio de sirios e iraquíes sunnitas. Ahí, el 60 % de la población era palestina; ahora ya no hay mayoría palestina. Todos esto puede cambiar el mapa político en cinco o diez años.

Hay un desmembramiento, una balcanización. Hay alauitas, kurdos, cristianos, drusos y la gran mayoría sunnita en Siria. En Irak están los chiitas, que controlan la gran parte del territorio, los sunnitas que luchan contra los chiitas –sea en la oposición política, sea en Estado Islámico–; y los kurdos del norte que hoy en día están en la mejor posición, porque conquistaron Kirkuk, que es una gran provincia de la cual habían sido expulsados por Saddam Hussein. Volvieron pero los chiitas no quieren esto, ni tampoco quieren que haya sunnitas. Recordemos que hay petróleo en Kirkuk.

Por otra patre, los turcos también quieren Kirkuk. Están avanzando desde Turquía, pero por Mosul, porque dicen que esta es una ciudad turcomana y que quieren liberar a los turcomanos. Además, hay 50 milicias proiraníes que luchan junto al ejército iraquí, pero que quieren penetrar en Siria bajo comando iraní.

-Supongamos que se soluciona el conflicto de Estado Islámico en Siria e Irak. ¿El problema kurdo va a ser el conflicto que viene?

-Antes de los kurdos está el problema de los sunnitas entre Bagdad y Damasco. ¿Qué va a pasar con los sunnitas de Irak y Siria que son la mayoría de la población? Después sí están los kurdos, que en Irak son ya autónomos, hubo un referéndum popular por la independencia, y están en negociación con Bagdad para un nuevo referéndum. Parece que Bagdad está pronta a un acuerdo para una solución federal. Entonces, los kurdos están sacando ventaja del hecho de que participan de la liberación de Mosul, ocupando territorio sunnita.

-Es que los kurdos son los que han estado combatiendo en el último tiempo, los que pusieron el cuerpo…

-El problema es que los turcos tienen una relación esquizofrénica. Están en buena relación con los kurdos de Irak por el momento. Desde el punto de vista económico, las dos partes tuvieron una relación muy buena y la kurda fue la región más estable de Irak, con inversiones turcas, de EE. UU. y Europa.

Diferente es el caso de los kurdos de Siria, donde estaban ubicados en el norte en tres cantones separados. Con apoyo de los EE. UU., unificaron estos cantones conquistando tierra árabe. Los kurdos dicen, con razón, que muchos de estos territorios eran kurdos pero que el régimen de Bashar Al Assad los expulsó, como hizo Saddam Hussein. Los turcos tienen miedo de esta consolidación, porque influye en el PKK (partido político que lucha por la independencia de un Kurdistán) y en los 15 millones de kurdos que viven Turquía. Por eso es que los turcos decidieron entrar unidos con los árabes, para liberar territorios árabes de conquista kurda.

Los americanos utilizaron a los kurdos hasta ahora. Dos o tres meses atrás llegaron a un acuerdo con Erdogan para que Turquía luche contra EI. Esto también es esquizofrénico. Es una paradoja que de un lado apoyan a los kurdos y del otro permiten a los turcos bombardear a los kurdos, después de conquistar territorios de EI.

-¿Ve alguna salida a esta situación?

-No hay solución política. Lo que los rusos e iraníes están intentando ahora es reconquistar las grandes ciudades: Aleppo, Homs y Hama y expulsar no solo a los grupos de la oposición, sino a muchos sunnitas. Las primeras masacres, en 2012, fueron en las montañas que separan a los sunnitas de los alauitas en el noroeste de Siria. La intervención de los rusos empezó desde el momento en el que la oposición, incluso los más radicales, como Ahrar al-Sham, conquistó Idlib, que es una gran ciudad y provincia que amenaza la costa que es alauita. En ese momento, entraron los rusos porque tenían miedo de perder la presencia naval que está en el sur, en Tartus. Si la oposición penetraba Latakia, con los sunnitas de allí, podrían destruir y masacrar a los aluitas. Ahora la situación es inversa, los rusos van por bombardeos que están destruyendo todo completamente. Hacen en Aleppo lo que hicieron en Grozny en 1995, que quedó completamente destruida.

Se hacen protestas contra Israel en Francia y Alemania y no contra la intervención rusa y contra la masacre de tanta gente. Hay 500.000 muertos, dos millones de heridos, nueve millones de refugiados. Para reconstruir Siria se necesitan 30 años al menos.

-¿Y qué pasa con la participación iraní en Siria?

-Los iraníes antes mandaban solo guardias islámicas, ahora empezaron a mandar al ejército. Es la primera vez que mandan militares fuera de Irán. Ya murieron algunos generales y coroneles en la lucha, y a la población iraní no le gusta esto. En las elecciones pasadas los eslóganes eran: “No queremos luchar en Líbano, no queremos luchar en Siria, no queremos luchar en Gaza”. Pero en Irán la situación es peor que en Siria.

-¿En qué sentido?

-Si se observa el mapa, los persas son el 55 % de la población; todas las fronteras Kurdistán, Kazajistán, Arabistán, Baluchistán, son sunnitas; hay azeríes en el norte, que son chiitas pero muchos son independentistas. Por otra parte, en los últimos seis u ocho meses se hicieron públicos una serie de arrestos de células de Estado Islámico en Irán. Hay terrorismo de guerrilla activo dentro del país. Entiendo que los qataríes o los sauditas pueden estarle pagando a esta gente. Si la situación entre los sunnitas o los chiitas no se soluciona, Irán puede vivir una situación difícil. Recordemos que el 35 % de la población es sunnita.

EL FIN DEL CALIFATO

-¿En cuánto afectan realmente a Estado Islámico las derrotas que ha sufrido en los últimos meses?

-Mi evaluación es que el Califato como proto-estado está destruido. En Mosul, hoy tienen 7000, tal vez 10.000 combatientes, mientras que el ejército iraquí tiene 100.000 soldados; las milicias chiitas pro iraníes tienen 120.000; y los kurdos están mucho mejor armados que años atrás. Entonces, el problema estratégico pasa por los sunnitas. La mayoría se quedó en el territorio entre Bagdad y Damasco. Solución política no veo por el momento.

Desde el punto de vista del terrorismo, una gran parte serán asesinados, otra irá presa, y otra gran parte deberá huir, principalmente los extranjeros. La cuestión es a dónde.

-¿Qué opciones tienen?

-Hoy es mucho más difícil pasar a Europa a través de Turquía. Los turcos cerraron la frontera, están en guerra contra EI y tienen acuerdos con los europeos. Jordania también está cerrada. En esta región la mejor posibilidad es Yemen. Allí hay una guerra civil entre hutíes (pro iraníes) y el gobierno, apoyado por Arabia Saudita y los países del Golfo, y hay una presencia territorial de Al Qaeda en el sur.

Moverse por el Sinaí será mucho más difícil, porque la cooperación de Egipto e Israel está poco a poco destruyendo la infraestructura de túneles y pasajes. En Libia, ya perdieron Sirte, que era una plaza fuerte.

En Siria tienen muchos enemigos locales, incluso Jabhat Al Nusrah. Estado Islámico intentó matar a los líderes de Jabhat Al Nusrah, de manera ahora no los aceptarán como facción. Sí pueden recibir a centenares de sus combatientes como líderes individuales, principalmente después de la liberación de Raqqa, que era la capital de EI. Si los rusos no pueden ocupar Aleppo, entonces Jabhat Al Nusrah será el elemento más serio en la negociación para el futuro de los sunnitas dentro de Siria.

La mejor alternativa sería Asia Central, Afganistán y las regiones tribales de Pakistán. Pero el Talibán está aliado con Al Qaeda en Afganistán. Entonces, si chechenes, tayikos y uigures que huyen de Siria e Irak van al territorio controlado por el Talibán, volverán a las filas de Al Qaeda, no de Estado Islámico. Porque ni el Talibán ni Al Qaeda van a permitir la constitución de una nueva facción de EI.

–¿Cree que Europa está a la altura de la circunstancia?

-Todavía no. Hay un cambio político importante, pero todavía hay muchos errores, por ejemplo, en Alemania dicen que los ataques individuales “son de gente loca”. Y hay una ola muy grande de refugiados y se sabe que ya que hubo células que fueron infiltradas. Pero, de nuevo, no están preparados todavía. Si bien ahora es un poco más fácil, porque hay inteligencia y voluntad, no están los recursos suficientes.

-¿América del Sur está ajena a todo esto?

-Tienen suerte de que EI no está presente en la región. En mi opinión, la amenaza más grande son los combatientes chiitas. Hay 5000 o 6000 combatientes de Hezbollah, 7000 iraquíes y 20.000 chiitas afganos. Por ejemplo, en la Triple Frontera hay miembros de Hezbollah que tienen allí familiares que llegaron hace 30 años a Ciudad del Este. Luego van llegando los primos, vienen las esposas, tienen hijos, y así… Ya tienen una base operacional.

Otro tema interesante es qué sucede en Venezuela. Si cae el régimen de Maduro, ¿qué pasará con gente como el ministro del Interior que era iraquí y daba pasaporte a gente de Hezbollah e iraníes que viajaban libremente por Venezuela? ¿O qué sucederá con las estructuras de inteligencia de Venezuela que tantos años operó con Irán?

-¿Cuál cree que será la estrategia de Trump con estos temas?

-Todavía es difícil saberlo. Desde el punto de vista estratégico, la clave será la relación de Trump con Rusia. Yo siempre he pensado que a largo plazo habrá una alianza de EE. UU. y Rusia contra China. Los chinos están amenazando el territorio ruso físicamente, con una población inmensa, hay una penetración económica muy importante dentro de la Siberia, parece que los chinos están controlando Vladivostok, la puerta del Este. Pero si Trump hace un acuerdo global, una especie de acuerdo de Yalta (“ustedes pueden hacer en este territorio lo que quieren, yo quiero tranquilidad en esta parte”), desde mi punto de vista, para el Medio Oriente, esto será un problema.

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