viernes, 19 de febrero de 2016

¿Donde esta la amenaza? Lecciones del arsenal aeronaval argentino 2015



Compartimos con ustedes una nota escrita por el Think Tank britanico Phoenix, que a pesar de ciertas imprecisiones, pone en relieve como los policy makers adaptan el discurso a distintos contextos para impulsar o justificar medidas. En este caso, se pone la lupa sobre la situación militar argentina, con sus carencias, pero dejando la sensación en el lector que pese a la condición dificultosa, la República Argentina puede ser vista como una amenaza, incluso con estrategias “hibridas”.

Por Hal Wilson
Fuente: http://cimsec.org/

Incluso treinta y tres años después del final de las hostilidades, las Islas Malvinas siguen gozando de mucha atención. Escaramuzas diplomáticas y exploración de petróleo en las islas ameritan un interés recurrente. Pero quizás por encima de todo, el posicionamiento militar argentino llama una atención que pocos de sus otros homólogos latinoamericanos reciben.

En 2012, el Royal United Services Institute publicó una revisión exhaustiva de la “ecuacion” de seguridad entre el Reino Unido y la Argentina. En 2014, David Axe de War is Boring hizo una revisión de gran detalle de la Fuerza Aérea Argentina (FAA), “Argentina aspira a ser una potencia regional”. Del mismo modo, después de invertir sangre y prestigio en 1982, los británicos siguen preocupados por la seguridad de las Islas Malvinas.

La última oleada de interés viene con la retirada de la flota “de jets rapidos” – dejando a la FAA con un inventario de combatientes subsónicos y aviones de entrenamiento. Un laico podría suponer que esto marca el final de la amenaza militar argentina – pero esto se enturbia por un montón de tinta derramada.

En agosto de 2013, el británico Sunday Express remarco la potencialidad de ventas de cazas Mirage españoles a la FAA. Por otra parte, en febrero de 2014, el medio anunció un aumento de £ 3 mil millones en el presupuesto militar argentino, incluyendo “£ 750 millones para 32 programas de adquisición y modernización. Más tarde ese año, tanto el medio español, Idioma5 y el Inglés, language6m, cubrieron potenciales arrendamientos de aviones de ataque rusos Sukhoi a la Argentina.

En enero de este año, la cadena de noticias de Uruguay ABC Digital informó sobre posibles ventas de aviones de combate chino a la Argentina, noticia justificada más tarde por el medio Janes Weekly. Tanto ABC Digital y Janes regresaron a este tema en febrero – esta vez, destacaron la venta de las corbetas chinas P18 a la flota argentina.

En pocas palabras, una revisión superficial sugiere una política argentina decidida a aumentar su poder militar.

Hay un verdadero mérito a este énfasis recurrente sobre los inventarios aéreos y navales de Argentina: la capacidad de proyección de fuerzas son a menudo la métrica más importante del poder militar. Mientras que las fuerzas terrestres pueden asegurar y defender el territorio, solamente lo aereo y las fuerzas navales tienen el alcance para intimidar, disuadir o atacar objetivos distantes. De hecho, el papel crítico de la FAA en 1982 lo convierte en un punto de enfoque natural para cualquiera que esté familiarizado con el conflicto de las Malvinas.

Dicho esto, los lectores atentos ya verán la culpa al aceptar la impresión de primera mirada de la prensa: No sólo se están retirando los últimos aviones supersónicos de la FAA -que se están retirando sin reemplazo: los esfuerzos argentinos para adquirir aviones de recambio tanto a través de España y Suecia fracasaron. El programa de aviones chino también fracasó en medio de los crecientes costos, dejando una última opción, dudosa desde Israel.

El stock argentino de misiles lanzados desde el aire -aunque poco publicados- seria muy bajo. El venerable misil antibuque Exocet, famoso en 1982, todavía es contado por ellos: coberturas en español informan de esfuerzos que comenzaron en 2005 para extender la duración de la vida util del Exocet, pero en 2014 se informo que el exito de esto fue parcial. Medios latinoamericanos militares tambien mencionaron otro modelo de misiles anti-buque, el AS-25K, pero los detalles son menos fiables sobre la real existencia y sobre sus capacidades.

Pero teniendo en cuenta el inventario de aviones de combate argentinos el mismo se ubica actualmente en sólo 25 aviones subsónicos A-4, con su armamento en casi un punto discutible. Suficientemente letal en 1982, pero hoy en día cada vez más obsoleto, estos cazabombarderos envejecidos también sufrirán cada vez más falta de servicio – la FAA está recortando sus horas de trabajo y su mantenimiento. Mientras la flota de transporte de la FAA, los cinco C-130, se someterán a una actualización limitada, incluso esto no se espera que esté terminado hasta mayo de 2019.

¿Pero que de la Armada Argentina? ejercicios bilaterales anuales se llevan a cabo con la Armada Chilena y también un programa de extensión de la vida util para su avión de patrulla P3 Orión se encuentra en curso. Junto con la adquisición de corbetas chinas P-18, las impresiones iniciales sugieren una reconstrucción de capacidades estructurales – pero una flota es más que las naves que opera.

La cadena de suministros marítimo-industrial de Argentina, en la que se basa toda marina de guerra para realizar actualizaciones y mantenimiento, parece estar en un mal estado. Hubo una actualización de mitad de vida de uno de los dos submarinos de la flota que duro siete años; el rompehielos de la Armada Argentina Almirante Irízar se completo en agosto de 2015 -ocho después de sufrir un incendio en 2007. Con tal historial, el anuncio del 2010 que un submarino nuclear sería construido en Argentina parece muy poco realista.

La propia Armada Argentina no se encontraria mejor que esto. Un artículo de ABC Digital en 2012 reveló una serie de deficiencias notables: Cada uno de los cuatro destructores de la Argentina sufren problemas con el motor y las municiones habrian expirado; mientras que los equipos submarinos estaban recibiendo 19 horas en lugar de los 190 dias de entrenamiento minimo. En un programa de television, el ex ministro argentino de Defensa Horacio Jaunarena identificó como a la flota como la más moderna de la fuerzas armadas argentinas – pero estima que sólo el 40% se encuentra operacional. Hasta la fecha, no parece que se ha hecho mucho para remediar la situación.


 El ARA Santísima Trinidad, el único destructor Tipo 42 construido fuera de Gran Bretaña. Ella era la nave insignia de la fuerza de desembarco argentino en las islas Malvinas / Falkland en abril de 1982.

 Las capacidades aéreas y navales de Argentina están atrapadas en un profundo malestar. Pero, ¿qué lecciones se sacan para los líderes militares y políticos británicos, que tienen más razón que otros de tomar nota sobre la situacion?

Como Michael Clarke de RUSI puso de relieve en 2012, “no hay ninguna opción militar creíble y abierta de Buenos Aires por la captura de las Islas Malvinas”. La prensa británica plantea problemas de vez en cuando sin tener mucho conocimiento, ya sea haciendo hincapié en la “diplomacia agresiva Latina” o en la posibilidad de raids de fuerzas especiales argentinas como posibilidad de subvertir la posición de Gran Bretaña en el Atlántico Sur. Comentaristas más reflexivos trazan paralelos con las tensiones existentes en el Sur de China Sea.

¿Pero que tan relevantes son este tipo de amenazas “híbridas” en el contexto argentino? Donde tácticas asimétricas han tenido éxito – como en Ucrania o el Mar del Sur de China – China y Rusia materialmente y económicamente han dominado a sus oponentes. Un militarmente débil Kiev fue sorprendido por la invasión relámpago de Rusia; Vietnam y Filipinas están divididos y superados por la flota de China. La amenaza híbrido se basa en poder convencional, y la capacidad de proyectar o escalar una confrontación.

La posición de Gran Bretaña en las Islas Malvinas, por el contrario, es desafiada por una economía disfuncional que empuña un arsenal aeronaval cada vez menor, envejecido y mal equipados con un mínimo de proyección de poder.

La lección principal en este contexto es para las autoridades del Reino Unido que mantienen su curso actual. Las capacidades clave en la guarnición de Malvinas ya están siendo mejoradas, incluyendo sistemas de mobilidad aerea mejorados y mejoras de radar. Ambos pasos son política y militarmente valiosos para disuadir las iniciativas argentinas, ya sean convencionales o híbridas. Combinado con influencia diplomática británica – la oferta de Argentina de aviones suecos fue cancelada por la presión británica – las Malvinas se mantendrán seguras contra todo el espectro de posibles amenazas.

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