lunes, 27 de abril de 2026

Pegaso mide la respuesta táctica y logística de la IV Brigada Aerotransportada del Ejército Argentino

 El ejercicio incluye asaltos diurnos y nocturnos, lanzamiento de tropas y cargas, defensa antiaérea, evacuación aeromédica y comando y control

La IVta Brigada Aerotransportada del Ejército Argentino ejecutó el ejercicio Pegaso para verificar su aptitud como sistema de armas combinado en un entorno táctico integral. La maniobra reunió capacidades de infiltración aérea, combate terrestre, apoyo de fuego, inteligencia, comunicaciones, aviación de ejército y sostenimiento logístico, bajo supervisión del comandante de la Fuerza de Despliegue Rápido.

El objetivo de Pegaso fue evaluar la capacidad de una Gran Unidad de Combate para conducir operaciones aerotransportadas y aeroterrestres en escenarios complejos. El adiestramiento puso el foco en la integración funcional de distintas armas y especialidades, con una secuencia que incluyó acciones ofensivas, despliegue logístico y procedimientos de comando y control. El planteo doctrinario buscó medir la respuesta de la brigada ante una situación táctica que exigió coordinación simultánea entre múltiples componentes.

La estructura central del ejercicio recayó sobre la IVta Brigada Aerotransportada, que articuló la participación de la Compañía de Ingenieros Paracaidista 4, el Grupo de Artillería Paracaidista 4, el Escuadrón de Exploración de Caballería Paracaidista 4 y la Compañía de Comunicaciones Paracaidista 4. También intervinieron la Sección Aviación de Ejército de Despliegue Rápido, la Base de Apoyo Logístico Córdoba y los Regimientos de Infantería Paracaidista 2 y 14. La Fuerza Aérea Argentina aportó aviones Hércules C-130, que sostuvieron la fase de inserción y lanzamiento.

La maniobra combinó lanzamientos paracaidistas automáticos y de apertura manual, con inserción de cargas pesadas y vehículos livianos. El esquema táctico incluyó ataques diurnos y nocturnos sobre posiciones enemigas simuladas, además del reposicionamiento de tropas por medios aéreos. El dispositivo incorporó apertura de obstáculos y campos minados, apoyo de fuego continuo, defensa antiaérea y reconocimiento del terreno. También contempló evacuación aeromédica y enlaces sostenidos mediante ATAK, SITEA y comunicaciones HF y VHF.

Ejercicio Pegaso. Foto: Min. Def.
El ejercicio sumó más de 1.000 lanzamientos de paracaídas en distintas modalidades y añadió plataformas con vehículos livianos y sistemas de abastecimiento por contenedores. Entre los medios empleados se observan helicópteros Bell UH-1H y sistemas antiaéreos Oerlikon de 20 mm. Ese conjunto permitió ensayar no solo el asalto inicial, sino también la continuidad del esfuerzo táctico y logístico tras la inserción.

Las actividades se desarrollaron en terreno serrano y en distintas localidades, una combinación que expuso a las unidades a ambientes abiertos, de relieve complejo, y a espacios con componente urbano o semiurbano. La instalación de puestos de comando principal y táctico, junto con el despliegue de apoyo logístico, configuró un escenario orientado a reproducir condiciones realistas de zona de operaciones. En términos operativos, Pegaso mostró una búsqueda de mayor interoperabilidad entre armas y una coordinación estrecha con la Fuerza Aérea Argentina.

Desde una perspectiva doctrinaria, el ejercicio retomó principios clásicos de la guerra aerotransportada: sorpresa, velocidad de concentración y ocupación inicial del terreno. A la vez, puso énfasis en una cuestión decisiva para este tipo de operaciones: el sostenimiento inmediato de la fuerza una vez completada la inserción. La inclusión de inteligencia del terreno, apertura de brechas, apoyo de fuegos, comunicaciones de largo alcance y evacuación de heridos indicó que la simulación cubrió el ciclo operativo completo. Esa amplitud refuerza la señal institucional del Ejército Argentino sobre su preparación para escenarios de alta exigencia y despliegue rápido.

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