viernes, 30 de enero de 2026

Base Naval Integrada de Ushuaia: ¿Cuál es el estado y avance de uno de los proyectos estratégicos más importantes de la Argentina?

Por Germán Alejandro Romero

La ciudad de Ushuaia ocupa una posición singular dentro de la geografía estratégica de la República Argentina. Su cercanía relativa al continente antártico, su proyección natural sobre el Atlántico Sur y su condición de capital de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur la convierten en un punto clave para cualquier política vinculada a la logística antártica, la defensa nacional y la inserción geopolítica del país en el extremo austral.

En este contexto, la Base Naval Integrada de Ushuaia (BNIU) y el Polo Logístico Antártico (PLA) constituyen iniciativas de largo aliento que atraviesan distintas gestiones nacionales y provinciales. Aunque formalmente diferenciados, ambos proyectos han sido concebidos como componentes complementarios de una misma estrategia: reforzar la presencia argentina en la Antártida, mejorar las capacidades logísticas nacionales y posicionar a Ushuaia como un nodo relevante dentro del sistema antártico internacional.

Base Naval Ushuaia de la Armada Argentina
A partir de 2024, el proyecto adquirió una renovada visibilidad política y geopolítica debido al explícito acercamiento del gobierno argentino a los EE.UU. y a la intención declarada de avanzar en la cooperación bilateral en materia de defensa y logística antártica. Este giro se inscribe, además, en un escenario regional donde la presencia de China en la provincia de Neuquén —a través de la estación de observación espacial— ha sido interpretada por Washington como un factor estratégico a contrapesar.

Orígenes y antecedentes del proyecto

La idea de consolidar a Ushuaia como un centro logístico antártico no es nueva. Desde al menos la década de 1990, distintos gobiernos provinciales y nacionales han planteado la necesidad de dotar a la ciudad de infraestructura portuaria, aérea y logística que permita sostener de manera eficiente las operaciones antárticas argentinas y captar parte de la actividad internacional vinculada al continente blanco.

En 2011, el gobierno de Tierra del Fuego elaboró un proyecto con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que definía el objetivo de convertir a Ushuaia en un “enclave logístico multimodal”, orientado al intercambio de personas y mercancías con la Antártida. Este enfoque reconocía el valor estratégico del nodo Ushuaia–Antártida no solo en términos de defensa, sino también de desarrollo económico.

El rompehielos "Almirante Irízar" frente a la Base Naval de Ushuaia
Paralelamente, desde 2017, el entonces senador Matías Rodríguez impulsó formalmente el proyecto del Polo Logístico Antártico (PLA), concebido como una iniciativa de carácter provincial con fuerte participación del sector privado. El PLA propone la construcción de infraestructura portuaria, centros logísticos especializados, terminal aérea de carga, talleres navales y servicios integrales para buques y aeronaves antárticas, situados al sur de la ciudad, en la península de Ushuaia.

La Base Naval Integrada, en cambio, surge desde el ámbito del Ministerio de Defensa y la Armada Argentina, con una impronta predominantemente militar. Su objetivo central es dotar al Comando Conjunto Antártico y a la Armada de instalaciones propias y adecuadas para el sostenimiento de las campañas antárticas.

Inicio de las obras y planificación inicial (2022–2023)

La ejecución concreta del proyecto comenzó en 2022, bajo la gestión del entonces ministro de Defensa Jorge Taiana. El astillero Tandanor fue designado como responsable de la planificación técnica y del inicio de las obras, incluyendo estudios preliminares de suelo y el diseño de galpones modulares.

El rompehielos "Almirante Irízar" frente a la Base Naval de Ushuaia
Durante 2023 se avanzó con las excavaciones y la construcción de cimientos para el primer galpón, con la intención de que estas estructuras fueran fabricadas en el Complejo Industrial y Naval Argentino (CINAR) y luego trasladadas a Ushuaia. El plan original contemplaba, en etapas posteriores, la construcción de un muelle de más de 15.000 m², edificios administrativos, viviendas para el personal y áreas de asistencia a buques.

En términos presupuestarios, el proyecto contó con asignaciones significativas entre 2022 y 2023. En el presupuesto 2022 se destinaron más de 2.700 millones de pesos para la construcción del muelle y la incorporación de equipamiento, mientras que en 2023 se asignaron fondos para el sostén logístico antártico y un centro de abastecimiento específico.

Reorientación geopolítica con EE.UU.

El año 2024 marcó un punto de inflexión político en torno a la Base Naval Integrada. En abril, el presidente Javier Milei realizó un viaje relámpago a Ushuaia junto a la entonces jefa del Comando Sur de Estados Unidos, general Laura Richardson. Durante el acto, el mandatario afirmó: “Hoy estamos aquí para ratificar nuestro esfuerzo en el desarrollo de Nuestra Base Naval integrada. Se trata de un gran centro logístico que constituirá el puerto de desarrollo más cercano a la Antártida y convertirán a nuestros países en la puerta de entrada al continente blanco”.

La presencia de Richardson y la ausencia de autoridades provinciales fue interpretada como una señal clara del alineamiento estratégico con Washington y de la voluntad de despejar cualquier posibilidad de participación china o rusa en el proyecto, posibilidad que había generado preocupación en Estados Unidos durante la gestión anterior.

Javier Milei, Presidente de Argentina y Laura Richerdson, Jefa del Comando Sur de Estados Unidos
El vocero presidencial, Manuel Adorni, reforzó esta lectura al señalar que se trataba de una iniciativa conjunta enmarcada en la integración de Argentina al “mundo occidental y desarrollado”, aunque aclaró que no existían aún definiciones concretas sobre el financiamiento estadounidense.

La participación de Estados Unidos en el proyecto de Ushuaia debe analizarse dentro de un marco geopolítico más amplio. Para Washington, el extremo sur argentino reviste importancia estratégica por su proyección sobre el Atlántico Sur, las rutas marítimas interoceánicas y el acceso a la Antártida.

En este sentido, la Base Naval Integrada de Ushuaia aparece como un contrapeso geopolítico frente a la estación espacial china en Neuquén, cuya presencia ha sido objeto de seguimiento y análisis por parte de organismos estadounidenses. Si bien no existe evidencia pública de concesiones especiales ni de una base militar estadounidense en territorio argentino, la cooperación técnica, los intercambios de información y las visitas de alto nivel sugieren un interés sostenido.

Las visitas posteriores del almirante Alvin Holsey, sucesor de Richardson al frente del Comando Sur, y el arribo de aeronaves militares C-40 Clipper a Ushuaia a principios del 2026 reforzaron esta percepción. Aunque oficialmente vinculadas a delegaciones diplomáticas y legislativas, estas visitas incluyeron recorridas por instalaciones navales estratégicas y coincidieron con puntos sensibles del territorio nacional.

Estado de avance físico y financiero (2024–2025)

A pesar de los anuncios políticos, los informes oficiales presentados ante el Congreso muestran un avance limitado del proyecto. Tanto el Informe de Gestión N.º 139 (mayo de 2024) como el N.º 142 (abril de 2025) consignan exactamente el mismo grado de avance físico: 9,13%.

Según la Jefatura de Gabinete, este avance corresponde a tareas preliminares, movimiento de suelo y la construcción de la plataforma para uno de los talleres navales. La ejecución financiera informada asciende a aproximadamente 2.500 millones de pesos, con pagos detallados en materiales, mano de obra y ajustes paritarios.

En abril de 2025, el Ministerio de Defensa confirmó que no estaban previstas nuevas erogaciones presupuestarias para ese ejercicio, lo que refuerza la idea de una ralentización significativa del proyecto durante ese período.

En julio de 2025, el Ministerio de Defensa anunció la finalización de la platea que servirá de base para un galpón modular del nuevo centro logístico antártico. Según el comunicado oficial: “Tandanor llevó adelante esta obra destinada a alojar un galpón modular en la Base Naval Integrada Ushuaia. Una estructura clave para que el Comando Conjunto Antártico cuente con un espacio propio, moderno y funcional desde donde organizar las campañas antárticas”.

Este anuncio marca un avance concreto, aunque limitado, y se enmarca dentro de una narrativa oficial que busca consolidar a Ushuaia como puerta de entrada a la Antártida.

Ushuaia, Chile y la competencia logística regional

Uno de los ejes recurrentes en el debate sobre la Base Naval Integrada es la comparación con Punta Arenas, en Chile. Mientras este último nodo ha logrado atraer a más de veinte programas antárticos internacionales mediante un modelo logístico-comercial con fuerte participación privada, Ushuaia ha tenido una participación más acotada, especialmente en operaciones aerotransportadas.

Diversos análisis señalan que esta diferencia responde a decisiones históricas de política pública y a una concepción más restrictiva del rol del sector privado en la logística antártica argentina, en contraste con las prácticas vigentes en otros países del Sistema del Tratado Antártico.

Mapa que muestra los puntos estratégicos tanto de Chile (Punta Arenas) y Argentina (Ushuaia).
Conclusión

A comienzos de 2026, la Base Naval Integrada de Ushuaia se encuentra en una etapa de avance físico limitado, con infraestructura básica parcialmente concluida y sin un cronograma público detallado para las etapas siguientes. El proyecto mantiene su relevancia estratégica y su centralidad en el discurso oficial, pero presenta una brecha evidente entre los anuncios políticos y la ejecución material.

La participación de Estados Unidos se manifiesta principalmente en el plano político, diplomático y de cooperación estratégica, más que en compromisos financieros o concesiones formales.

La Base Naval Integrada de Ushuaia constituye un proyecto de alto valor estratégico para la Argentina, tanto por su proyección antártica como por su inserción en la competencia geopolítica en el Atlántico Sur. Su desarrollo ha atravesado distintas gestiones, enfoques y prioridades, y continúa condicionado por tensiones entre los niveles nacional y provincial, así como por restricciones presupuestarias.

En el plano internacional, el acercamiento a Estados Unidos posiciona al proyecto como una pieza relevante dentro del equilibrio regional, particularmente frente a la presencia china en la Patagonia. Sin embargo, el avance efectivo del proyecto sigue siendo gradual y limitado, lo que plantea interrogantes sobre su ritmo de ejecución en el corto y mediano plazo.

viernes, 16 de enero de 2026

Argentina despliega buques y aeronaves frente a incursiones en su zona económica

 En el marco de la operación Mare Nostrum VII, patrullan zonas estratégicas para disuadir actividades ilegales
Operación Mare Nostrum VII. Foto: Armada Argentina
La Armada Argentina desarrolla la operación Mare Nostrum VII, una acción combinada que refuerza la vigilancia y el control en zonas estratégicas del mar Argentino. El despliegue incluye al patrullero oceánico ARA Contraalmirante Cordero y a una aeronave P-3C Orion, perteneciente a la Escuadrilla Aeronaval de Exploración. La operación está bajo control operacional del Comando Conjunto Marítimo, que depende del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas

Según fuentes oficiales, la operación busca fortalecer las acciones de vigilancia, control y disuasión frente a actividades no autorizadas. Estos vuelos han permitido la observación y el seguimiento de concentraciones de buques pesqueros extranjeros en zonas de alto valor estratégico.

La presencia activa en el Atlántico Sur también está asociada con la defensa de los intereses nacionales y con la reafirmación de la soberanía argentina, en un contexto históricamente ligado a las tensiones por las Islas Malvinas.

Incidentes previos

En diciembre pasado, durante la operación Mare Nostrum VI, fue detectado el buque BP Fakir (IMO 9304851), un arrastrero de 53,85 metros de eslora perteneciente a la empresa española Freiremar. Fue localizado por el patrullero argentino ARA Almirante Storni, con apoyo aéreo de un avión P-3 Orion de la Aviación Naval.

La detección se produjo en la milla 199 del mar Argentino, dentro de la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA). El Fakir navegaba a muy baja velocidad, lo que, según las autoridades, era compatible con maniobras de pesca. No obstante, no hubo abordaje ni detención, y el operativo se mantuvo en un nivel disuasivo. El barco no respondió a los llamados por radio VHF, una actitud considerada poco transparente por parte de las fuerzas de control. Pese a los indicios, la autoridad pesquera nacional concluyó que no hubo pesca efectiva y desestimó una infracción.

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