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jueves, 22 de octubre de 2026

El SOUTHCOM estableció su nuevo Comando de Guerra Autónoma: qué funciones tendrá y qué implicancias podría tener para Argentina

El Comando Sur de EE.UU. (SOUTCHOM) está avanzando en la integración de nuevos sistemas autónomos e inteligencia artificial en sus operaciones militares realizadas en América Latina y el Caribe mediante lo que ha sido la creación de su nuevo Comando de Guerra Autónoma (SAWC), una estructura especializada en tareas de reconocimiento, vigilancia y coordinación centrada en sistemas no tripulados y su integración a las capacidades previas. Durante la octava jornada del Ciclo de Tecnología, Innovación y Desarrollo para la Defensa (CTID+I) realizada el día de ayer en Buenos Aires, el coronel Ian Fletcher expuso los principales objetivos de la iniciativa y las capacidades que esta busca desarrollar, al igual que las posibilidades de cooperación que surgirán con socios regionales como la Argentina.

Según explicaría el propio coronel Fletcher en su alocución, el nuevo SAWC fue establecido a mediados de este año bajo las órdenes del general Francis L. Donovan, y en tan sólo dos semanas comenzó a ejercer el control operativo de capacidades autónomas aportadas por distintas fuerzas estadounidenses en la región. Su primera operación tuvo lugar en Panamá y sus aguas aledañas, donde se coordinó el trabajo de vehículos de superficie autónomos en manos de la Armada de EE.UU. junto con drones aéreos de reconocimiento y otras plataformas tripuladas, marcando así la primera vez en la que se nuclearon estas variadas capacidades dentro de una misma formación de maniobra coherente.

Un Saildrone Explorer junto al destructor USS Delbert D. Black
Ello queda en línea con lo planteado por el general Donovan en abril de este año, fechas en las que manifestaría: “Desde el fondo marino hasta el espacio y en todo el ámbito cibernético, tenemos la firme intención de aprovechar la clara superioridad del ecosistema de defensa estadounidense mediante el despliegue de innovaciones de vanguardia y una colaboración cada vez más estrecha con nuestros socios permanentes en la región para superar a aquellos que amenazan nuestra paz y seguridad colectivas.”

Siguiendo esa ruta, la presentación del coronel Fletcher hizo especial énfasis en que uno de los principales ejes del SAWC se halla en desarrollar una capacidad de vigilancia y reconocimiento permanente sobre las rutas utilizadas por las organizaciones criminales abocadas al tráfico de drogas, lo que se tradujo en la conformación de dos grandes áreas de operaciones, a saber: “desde El Salvador, pasando por Galápagos, hasta Ecuador y el Caribe“. A futuro, se espera consolidar también una nueva capacidad de ataque permanente bajo la misma estructura de mando y control, aunque a fechas actuales ello no constituye una de las prioridades del comando.

Un dron MQ-9 Reaper
Para desempeñar esta misión, se mencionó que la iniciativa no sólo busca fortalecer la presencia de drones estadounidenses en estas áreas bajo la órbita del SOUTHCOM. Fletcher destacó que el principal desafío consiste en desarrollar una arquitectura de mando y control, doctrina y personal que permita coordinar estos sistemas en operaciones complejas, lo que llevó a la conformación de un ciclo de trabajo denominado “Buscar, Comprender, Decidir, Actuar y Aprender”; diseñado para integrar la inteligencia artificial y la autonomía al proceso de toma de decisiones. El oficial subrayó que la decisión de actuar debe permanecer en manos del personal militar o de un responsable designado, mientras que los sistemas pueden contribuir a procesar información, identificar patrones y ejecutar tareas ya definidas.

En aras de formar a este personal, y experimentar con nuevas tácticas y sistemas antes de implementarlos en el terreno, el SAWC también está avanzando en el establecimiento de un nuevo centro en la Estación Naval de Guantánamo. Actualmente, se apunta a nuclear unos 195 efectivos divididos en tres escuadrones operativos comandados por oficiales de grado teniente coronel o comandante. Sobre ello Fletcher manifestaría que: “Queremos una mentalidad operativa orientada a encontrar, seguir y localizar amenazas. No estoy construyendo una organización clásica de recolección de inteligencia: estoy creando una formación de reconocimiento.”

Un drone naval Sea Hunter
¿Qué se mencionó sobre la Argentina?

En relación con Argentina, Fletcher señaló que el intercambio de experiencias será relevante a medida que el país comience a incorporar sistemas autónomos e inteligencia artificial a sus estructuras de seguridad y defensa. El coronel afirmó que Estados Unidos espera compartir las lecciones obtenidas durante sus pruebas, incluidos los resultados de aquellas soluciones que no funcionen como estaba previsto; lo que se está preparando para ser publicado en el futuro cercano.

Si bien la presentación no detalló acuerdos específicos con la Argentina ni anunció la incorporación de capacidades locales al programa, sí dejó planteada una posible vía de cooperación en materia de experimentación, interoperabilidad e intercambio de información. Para Argentina, el desarrollo del SAWC no deja de constituir una iniciativa a seguir de cerca, especialmente en lo referido a la vigilancia de sus aguas territoriales, la lucha contra redes criminales transnacionales y la integración de tecnologías autónomas en operaciones conjuntas.

Puesto en palabras del propio coronel: “A medida que Argentina comience a introducir e integrar capacidades autónomas y de inteligencia artificial en sus sistemas de seguridad y defensa, será importante intercambiar qué funciona y qué no (…) Una información de inteligencia, por valiosa que sea, llega demasiado tarde si las personas que están ejecutando una misión en el nivel táctico no pueden actuar sobre ella. Por eso insisto: no somos una organización dedicada a recolectar inteligencia, sino una organización de reconocimiento y vigilancia que busca poner información a disposición de aliados, socios y unidades operativas para que puedan convertirla en conocimiento útil.

También resulta de utilidad recordar en este punto, que la Argentina viene de cerrar en junio su incorporación al mercado digital de drones y antidrones del Ejército de EE.UU., esto tras lo que fue una reunión entre el ministro de Defensa, teniente general Carlos Presti, y el embajador estadounidense Peter Lamelas. El dato no es menor, teniendo en cuenta que dicha decisión convirtió al país en el primero del hemisferio en sumarse a la plataforma, la cuál está pensada para facilitar la adquisición de tecnologías certificadas por personal militar, a la par que abriría puertas para que la industria autóctona ofrezca sus desarrollos a la red de países aliados que la integran.

Mas aún, durante el pasado mes de mayo se reportó como la Armada Argentina avanzó con una Carta de Intención para modernizar las capacidades de vigilancia y patrullaje en manos del Comando de Aviación Naval con la compra de nuevos drones VTOL de origen estadounidense, los cuáles operarían desde los patrulleros oceánicos que fueron comprados a Francia y en conjunto con otros tipos de medios; como por ejemplo, los P-3C Orion en proceso de ser incorporados. En particular, se apuntaba al diseño V-BAT de la empresa Shield AI, modelo que ya se ha hecho con un lugar en la Armada de los Países Bajos y su par de Japón.

Drones de reconocimiento V-BAT en la cubierta del HNLMS Johan de Witt
El camino hacia el “Proyecto Agincourt“

Pensando mas allá del escenario regional, no puede dejar de mencionarse que el trabajo realizado por el SAWC trasciende a Sudamérica, enmarcándose a la par de los esfuerzos que EE.UU. está realizando con el recientemente lanzado “Proyecto Agincourt“. Se trata, según se afirma en documentos del Pentágono, de una iniciativa que apunta a acelerar el desarrollo y la adquisición de sistemas autónomos, al igual que su posterior despliegue en diferentes regiones para operaciones de combate.

El propio secretario de Guerra, Pete Hegseth, develaría en la feria AUSA 2026 sus planes de solicitar mas de 50.000 millones de dólares en fondos de conciliación para destinarlos a dicho fin; lo que revela la magnitud y relevancia de lo antes mencionado. La cuestión no hace mas que reforzarse al considerar que el Pentágono ya tenía prevista una asignación de 53.600 millones para su iniciativa Drone Dominance, lo que incluía 16.900 millones destinados a adquisiciones de nuevos sistemas.

MQ-9A Reaper de la Fuerza Aérea de EE.UU.
Tal y como lo señalaría un documento publicado por su cartera en el transcurso de esta semana: “Enfrentamos una revolución urgente. Los drones de bajo costo han cambiado las formas, la velocidad y la economía de la guerra (…) Esto no es una modificación marginal. Desde la Guerra Fría, la proyección de poder estadounidense se ha apoyado en un pequeño número de armas sofisticadas y altamente costosas. Ese modelo está siendo desafiado. Los EE.UU. pueden y deben generar una nueva ventaja generacional al adaptarse mas rápido que sus adversarios haciendo uso de dos de sus principales bazas: el liderazgo en inteligencia y la calidad de sus oficiales.”

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